No os voy a mentir. Desde que vi el anuncio de la publicación de la novela de Coque, estaba deseoso de leerla. Me lancé, en mi primera escapada post-cuarentena, a las librerías en busca de nuevas lecturas, de nuevas historias...Y la suya fue la primera en entrar en mi cabeza.
He devorado este libro, pero no como se engulle en un buffet libre, sino más bien como un menú degustación con el que quería embriagar todos mis sentidos. Y vaya que si lo he conseguido.
Del autor esperaba sensibilidad, cercanía, intensidad, detalle y perfección. Pero descubrí mucho más.
No quiero destripar la novela, simplemente os hablaré de mis percepciones y sensaciones entre sus páginas.
Su portada, las ilustraciones, las primeras páginas ya te atrapan. Te llevan directamente a una isla y te conviertes en un ser con una pizarra en blanco en su mente a la que tienes que ir rellenando conforme pasas las hojas.
Empaticé, total y cruentamente. Me convertí en el protagonista de la novela, perdido, confuso...Y me dejé llevar. En cada párrafo me encontraba un mensaje, una lección, un espejo que no reflejaba mi rostro, pero que era capaz de abofetearme como si quisiera que me despertase de un largo y profundo sueño.
En sencillamente increíble la capacidad de Coque de enlazar las palabras, de colarse en tu corazón y pegarte un pellizco con cosas tan comunes y sencillas que por lo general pasas por alto. Y entonces, irremediablemente, con cada capítulo, tienes que sentarte a reflexionar, a entender el mensaje, a llorar, a reír, a perderte... (TIP de amigo: os recomiendo leer la obra con una libreta al lado para ir apuntando frases, páginas y vuestras propias sensaciones. Al final tendréis un puzle mental que os será más fácil armar de esta manera).
Siempre me he considerado una persona introspectiva, que hablaba mucho con su yo interior, pero con esta novela he encontrado a un moderador, a un amigo que me ha abierto puertas que creía tener cerradas y apuntaladas. Es una oda a la ilusión, al autodescubrimiento, a la recuperación de los sentimientos más infantiles y primitivos, a la lucha con todos nuestros yo y nuestros miedos...
He terminado hace unas horas de leerlo. Y necesito volver atrás, recapitular tantas cosas que creo que se va a convertir en mi novela de cabecera durante una temporada.
Mi más sincera enhorabuena Coque por un trabajo maravilloso, el cual recomiendo a todo lector, independientemente de tu edad, tus gustos, etc. Creo que es de necesaria lectura.
De momento, la miro aquí a mi lado, con la certeza de que a mi vuelta a casa, ocupará un lugar destacado en mi estantería.
Gracias por hacer magia.