El mal de Corcira me ha gustado mucho, muchísimo. Me parece un libro muy redondo, escrito con el sello inconfundible del autor, este mal de Corcira me ha resultado, sin duda ninguna, el más Bevilacqua y Chamorro de toda la saga. Y para mí, personalmente, el mejor de todos. Es una novela policiaca, sí, pero es también un auténtico ensayo sobre unos tiempos muy convulsos en el que el autor nos deja su opinión, sus sentimientos, sus emociones respecto a un tema que no puede dejar indiferente, el terrorismo de ETA.
Lorenzo Silva no se pone de perfil y habla claro. Alto y claro. Y por eso mismo seguramente las páginas de este libro no gustarán a muchos, porque no se gastan medias tintas. Se le podrá acusar de tibio, de no tomar partido, pero mi impresión es que no hay tibieza y Silva, a través de Bevilacqua toma claramente partido, partido por el estado de derecho, que tiene sus imperfecciones, sus errores, sus problemas, que será mejorable pero que es lo mejor que tenemos.
La historia se desarrolla tras una intervención más o menos rutinaria en la que la compañera de Bevilacqua, la brigada Chamorro, es gravemente herida, a continuación Vila recibe una llamada del que ya es teniente general de la Benemérita, vuecencia Pereira. Y así, sin haber terminado de cerrar el caso en el que resultó herida Chamorro, Vila tendrá que marchar a las Baleares para investigar un asesinato. El asesinato de un antiguo militante etarra. La investigación no parece demasiado complicada pero irá sirviendo para que Bevilacqua recuerde y desgrane su pasado ahí arriba, desde que llegó hace treinta años y lo que vivió, los horrores, los sufrimientos, sus dudas, sus vacilaciones, el intentar entender al otro…
Por cierto, como detalle curioso, en medio de la novela nos aparece la policía nacional Mauri, así que supongo que a no mucho tardar tendremos nueva entrega con las aventuras de esta otra policía y supongo que de nuevo escrita a cuatro manos.