Es muy probable que la historia que se cuenta en esta novela, la de Mavi y Agustín, nos toque muy de cerca. Su divorcio engrosa esa estadística que dice que España es el quinto país del mundo por número de divorcios.
Por mucho que la suya sea una historia común, repetida miles de veces, tampoco en su caso, como en el de nadie, la estadística les había preparado para la sensación de fracaso, el rencor y la incertidumbre que acompañaron a su ruptura.
¿Cómo es posible, se preguntan, nos preguntamos todos, que dos personas que han compartido tanto --hijos, techo, ilusiones y sinsabores-- hayan roto sus puentes de una manera aparentemente irreparable?
Coincido con alguien que dijo que aunque la trama está interesante le falta fuerza y tal vez profundización en el conflicto. No llegas a saber si lo que el autor trata de compartir es la mediación o la historia de Mavi y Agustín. Sin embargo rescato que un par de frases cayeron muy profundo en mi y me hicieron cuestionarme. Me gustó mucho también la historia contada por Marga acerca de la luz y la oscuridad.
Puede tener muchas lecturas. Yo le doy dos. En primer lugar, una jurídica, la figura del mediador es interesante y tiene mucho futuro en nuestro sistema, alijerando la carga judicial. Sánchez Adalid la introduce de una manera pedagógica y amena. Por otra parte, resulta también interesante el relato del paso del amor al odio que representa un divorcio en muchos casos.
Estoy firmemente convencida de que este libro ganó en 2015 porque no se presentó ningún otro manuscrito. La mediadora, figura que da título a esta obra, realmente no aparece en el libro hasta la página 200 y nunca se llega a enseñar en qué consiste su trabajo. Los diálogos son inverosímiles y la historia en general soporífera.
Acostumbrado al Sánchez Adalid de la novela histórica me encuentro una historia contemporánea, de problemas de pareja que dan pie a la intervención de una mediadora. Y ahí es donde me ha fallado el libro, en el personaje que da título a la novela. Porque toda la parte de la intermediación, los diálogos con los interesados, es lo que no está en el libro. Tienes el problema, las consecuencias, el resultado, pero falta todo el proceso de hablar con las partes y llevarles a la resolución. Creo que eso hubiera sido lo más interesante aunque posiblemente también es lo más difícil de escribir.
Es muy probable que la historia que se cuenta en esta novela, la de Mavi y Agustín, nos toque muy de cerca. Su divorcio engrosa esa estadística que dice que España es el quinto país del mundo por número de divorcios.Por mucho que la suya sea una historia común, repetida miles de veces, tampoco en su caso, como en el de nadie, la estadística les había preparado para la sensación de fracaso, el rencor y la incertidumbre que acompañaron a su ruptura.¿Cómo es posible, se preguntan, nos preguntamos todos, que dos personas que han compartido tanto --hijos, techo, ilusiones y sinsabores-- hayan roto sus puentes de una manera aparentemente irreparable?
Está bien escrito, los personajes bien trazados. Pero no me ha gustado el resto, simplemente. No es mi estilo. Me había llamado la atención porque me esperaba algo que no tiene. Para gustos los colores, supongo.