El Prado es todavía, doscientos años después, una institución en la que se silencia y se excluye a la mujer. A las artistas y a las visitantes: todas invisibles y todos ciegos ante la ausencia de la voz y la experiencia femeninas. ¿Por qué el Museo Nacional del Prado ignora a las mujeres? En las salas del referente español y en las del resto de instituciones internacionales, el relato que se alaba en el siglo XXI es el mismo con el que el siglo XIX contó el mundo y construyó sus intereses. Cuadro a cuadro, este libro revisa el legado patriarcal que ha llegado hasta nuestros días, aunque hoy lo señalemos como injustificable y rechacemos cualquier práctica que amplíe la brecha entre hombres y mujeres. Esta no es una historia del arte tradicional: es una guía contra las ausencias, las vejaciones, los eufemismos, los silencios y tergiversaciones que han hecho desaparecer a la mitad de la población, con una violencia soterrada y a la vista. Y esta es también una historia contra la ceguera, una narración sobre las condiciones políticas y sociales que determinan la creación artística y privilegian a ellos sobre ellas. Es el momento, ante el auge de los fascismos, de que los museos asuman sus responsabilidades y pasen a ejercer una práctica de pensamiento crítico, y se nieguen a dar por sentado el marco del menosprecio y la desigualdad.
Leyendo este ensayo de Peio Riaño me dio por pensar no en el arte y los museos, que supongo que era su finalidad. No, me dio por pensar en cómo tantos libros se escriben teniendo en mente un público con cuyo aplauso cuentas ya de antemano. Es decir, la cámara de eco de siempre, donde no solo consumes aquello que confirma tus opiniones, sino que, a la hora de producir tú mismo algo, no vas más allá de proporcionar a tus seguidores lo que ya sabes que van a festejar casi a priori. Estoy de acuerdo con el punto del que parte Peio Riaño, tenemos las mismas convicciones (con los inevitables matices, claro), pero tengo la sensación de que en Las invisibles no hay mucho esfuerzo por convencer a nadie. Porque no hace falta, claro, porque el público objetivo está convencido ya de antemano. Y me dan un poco de rabia este tipo de obras. Yo quiero que me intenten convencer siempre, que me den argumentos en lugar de opiniones, que me hilen bien las razones y los datos como si me tuvieran delante con los bracitos cruzados y el ceño fruncido. Qué puñeterita que soy, eh.
No todo en Las invisibles me ha resultado tan decepcionante. Es una obra muy desigual. Tiene capítulos que me han parecido por completo prescindibles, metidos con calzador, y otros bastante interesantes. Si todos estuvieran a la altura del dedicado a La bestia humana de Antonio Fillol, habría salido un libro muy pasable. El principal problema me parece un exceso de opinión pura y dura, como ya he dicho, de sesgos muy marcados y de interpretación. El mejor ejemplo de esto es la atribución al Bosco, un pintor del que apenas sabemos nada, del que no se conservan cartas ni texto alguno, de una personalidad intransigente y misógina que no es solo el reflejo de una época y de las creencias de quienes le pagaban por pintar sus retablos, sino que parece algo profundamente personal y enconado. No estoy diciendo que no podamos criticar la representación que de la mujer se hace no solo en los cuadros del Bosco, sino en toda la pintura flamenca y no flamenca de esa época, de hecho pienso de que eso debe hacerse. A lo que me refiero es que a Peio Riaño se le va la mano, en este y otros capítulos, al hacer una caracterización de pintores e intelectuales casi caricaturesca (véase la insistencia en llamar, en el capítulo decimocuarto, «pequeño» y «diminuto» a Pedro de Madrazo).
Quizás lo más jugoso sea el intento de mostrar cómo el arte, al igual que los museos, siempre han estado indisolublemente unidos a la ideología dominante en cada momento. Quien piense que el arte es una entidad pura al margen de lo político se engaña, y en ese sentido Las invisibles apunta en la dirección adecuada. También resulta interesante su denuncia de las múltiples formas en que el machismo moldea el arte desde su producción hasta su consumo o su institucionalización. No se puede negar que Las invisibles toca muchos temas importantes. Si tan solo lo hiciera con un poco más de rigor...
Tiene algunos puntos interesantes y unos cuantos patinazos (capítulo de Clara Peeters, te estoy mirando a ti). Está bien para descubrir detalles de las obras que analiza y sobre todo para recabar bibliografía. Se hace repetitivo a ratos. Al final es el típico libro que estaría mucho mejor si lo hubiera escrito una mujer.
“Peio H. Riaño comienza este ensayo relatando el momento en que lo invisible se le hizo evidente: "Un día lo ves. No están." El autor nos invita a un recorrido por el Museo del Prado en el que, tomando el relevo de teóricas como Linda Nochlin y Griselda Pollock, analiza las diversas maneras en las que el dispositivo del arte excluye a las mujeres. ¿Por qué hemos tenido que esperar casi dos siglos para ver la primera exposición monográfica dedicada a una artista en el Prado? ¿Por qué los títulos y cartelas de las obras dicen “rapto” cuando quieren decir “violación”? ¿Por qué es aún tan desconocido que fue una mujer quien impulsó la fundación del museo? Riaño expone mediante el análisis histórico-político de algunas obras del Museo del Prado –aquí representante simbólico de las instituciones culturales– el modo en que este emplea sus mecanismos para legitimar un discurso que deja fuera a la mitad de la población. Las invisibles es una crítica pero es también una propuesta, un relato alternativo del arte que nos ayuda a politizar nuestra mirada y nos apremia a exigir a nuestras instituciones una narrativa que sirva a los sujetos de la sociedad actual. No están, pero ya se abren paso." Mónica Monmaneu
El museo del Prado ubicado en Madrid, España es por lejos uno de los más importantes y visitados del mundo. Riaño se basa en esta institución considerada un núcleo cultural de la nación, para denunciar la exclusión de la experiencia de la mujer en el arte ¿Dónde están las artistas?
“¿Por qué el Museo del Prado ignora a las mujeres?” Es la premisa de este libro que pretende ser una historia de las omisiones, del menosprecio y las humillaciones hacia las mujeres artistas, pero es también la historia del silencio que sostiene un legado cultural que se afianza en el pacto patriarcal.
Me parece brillante cómo se entrelaza un ejemplo verificable de exclusión a las mujeres en espacios artísticos de renombre, con la discusión del lugar que ocupan los museos en la cultura en general y cuál debería ser el papel que jueguen a futuro.
Un libro que completa la historia del arte, que invita a deseducar la mirada y es alegato feminista y que descubre por qué tiene sentido desentrañar las obras pasadas con ojos del presente.
Invisibilització des d'artistes a museus. La urgència d'una revisió en institucions però també a nivell personal i com a societat de la mirada vers les dones: dones artistes, dones exposades, dones retratades... L'autor recopila una sèrie de premisses que podem identificar en la societat, però que de tant en tant cal refrescar i que t'ho facen evident, en forma de text, per exemple. M'ha agradat com està escrit i les reflexions proposades. Pot semblar un mansplaining pel fet que està escrit per un home, però parteix d'una base investigadora sustentada per dones i, precisament, necessitem que els homes s'interessen per investigar allò que ens oprimeix a les dones i poder trencar amb la misogínia interioritzada i la societat patriarcal. Finalment, cal afegir que, tot i centrar-se en el Museu Nacional del Prado, les reflexions poden extrapolar-se a distintes institucions, sobre tot les relacionades amb l'educació, com la Universitat o, inclús, l'institut. El llenguatge que emprem, el que escollim ensenyar (i aprendre), què mostrem i com ho mostrem... Són molts factors els que influeixen, encara que siga mínimament, en la societat que construïm i que desitgem per al nostre futur. Hem de deixat de sacralitzar aquelles teories historiogràfiques del segle XIX i dur endavant una història de l'art inclusiva en tots els aspectes.
Sin duda es una lectura muy interesante que nos narra el papel que ha tenido la mujer en el Museo del Prado, tanto a través de pintoras como a través de cuadros protagonizados por ellas. El autor ha hecho un gran trabajo de información y lo demuestra en este libro. Lo recomiendo para darnos cuenta de que como sociedad debemos rectificar en muchos aspectos que, por desgracia, no solemos tener en cuenta. Desde el título, atribuido, de una obra, hasta la poca presencia de pintoras en las salas. etc...
A mi me ha gustado mucho. Muestra a través de los comentarios de obras aspectos muy importantes y que sin duda animan a otras lecturas. Quién pinta, cómo pinta, qué pinta y quién lo mira importa. Y no todo el mundo paga la misma factura.
Puedes ser un señoro y quedarte con "oh quieren cambiar los carteles" o "ese vocablo no es el adecuado", pero yo que sé sabes, no seas un señoro.
Como estudiante de Historia del Arte, nunca me han explicado con perspectiva de género en clase, algo que debería ser esencial. Concreto, todavía no han aparecido mujeres en el temario.
He reafirmado por qué estudio, más allá de por amor a la cultura y al arte. Por el amor que siento a las mujeres que nos han llegado, y el gran respeto que siento por su labor en una sociedad patriarcal.
Es de vocabulario cercano y coloquial. Hasta informal. Esto lo hace más personal, y la opinión penetra más en el lector. Tanta formalidad ha provocado que la situación de la mujer sea la que es hoy en día, así que un poco de enfado por inquietud no hace daño a nadie, por mucho que se critique.
Cuando voy al museo sigo cuestionando la presencia de las cartelas, pues aparte de autor, fecha y nombre, muchas veces la información se queda en nada. Queda demostrado que, en el Prado, todo lo pintado tiene un significado, y autor y obra son inseparables. No todo se debe dejar a la libre interpretación del espectador, pues la historia esconde verdades y realidades que infravaloran a los personajes femeninos.
Cada capítulo tiene sentido para mí. Todas las mujeres presentes, incluso las ficticias, son reales en esta sociedad. Hay muchas Juana I de Castilla, muchas niñas, muchas violaciones, muchos ignoros.
Admiro mucho a los autores que se atreven a cuestionar la actividad de grandes instituciones transmitiendo su inconformidad con su organización. Visito el museo con frecuencia y estoy al día de sus eventos, pero comparto que queda mucho por cambiar a mejor.
¡Vaya forma de abrir los ojos! Son cosas que en el fondo sabemos, pero solo de forma general. Entramos en un museo y a veces ni nos preguntamos por qué no vemos artistas femeninas. En ocasiones hasta nos creemos el discurso de los poderosos: "no había mujeres artistas o no eran ni la mitad de buenas que los artistas masculinos expuestos". Cuando en realidad SÍ las hubo, SÍ eran tan buenas como cualquiera, pero las han silenciado, las han tapado y han intentado sumir en el olvido. Lectura indispensable, no solo si eres fan de los museos y no te tragas las excusas baratas de sus dirigentes, sino porque el conocimiento, sobre todo el que intentan esconderte, es PODER. Peio H. Riaño nos expone, con una escritura maravillosa, de forma directa y sin tapujos hasta qué punto se ha discriminado a la mujer, primero como artista, luego como musa y finalmente como parte del museo. Algunas de las escenas que cuenta realmente te dejan sin palabras, pero su estilo sincero, su postura defensiva y sus bromas, usando el sarcasmo como arma para aliviar un poco la herida, te apoya durante todo el libro. No te sientes sol@ al horrorizarte con ciertas escenas u obras... Le doy 5 estrellas, no solo por toda la información nueva que he recibido y cómo se me han abierto los ojos, sino porque en Peio H. Riaño encuentras a un escritor al que claramente le apasiona este campo de estudio, está muy concienciado y te transmite esa pasión y esas ganas de lucha y reivindicación.
Interesante perspectiva de genero en el arte, en particular de algunos cuadros pertenecientes al Museo de Prado. Aunque el me parece que opina politicamente no solo en cuestiones de género, lo que hace que no parezca del todo una mirada imparcial de la historia, merece mucho la pena, la luz que arroja sobre la normalización de algunas imagenes relativas a un posicionamiento patriacal en el Museo del Prado y en la historia del arte en general. Creo que seria una excelente idea hacer una visita al museo y ver todas las obras comentadas por el autor, con esta nueva perspectiva.
Deja al descubierto los cimientos patriarcales sobre los que se ha construido el museo y que ha perpetuado la violencia estructural que invibiliza a las mujeres en particular y a la diversidad en general. Me ha gustado mucho ☺️ echa una oreja al podcast
Hace una crítica interesante; pero se hace una constante contradicción entre sus fundamentos teóricos y sus afirmaciones: en más de una ocasión he leído alguna barbaridad que me ha hecho revisar si había o no cierta bibliografía, la cual, sorprendente, sí que estaba!
Interessantíssim. Aquest llibre posa l'ull en com ha tractat i es segueix tractant la dona i la seva figura durant la història, centrant-se en el "Museo del Prado". Ni ens volien com a creadores, ni com espectadores, i maquillaven tot allò que anava en contra nostra tant en el que es pintava, com ens els noms de les pintures. Deixa palès el canvi que es necessita i que es demana. Evoluionar.
Si queréis leer verdadera aplicación de la perspectiva de género a los museos y al arte hay autorAs mucho mejores. Mujeres formadas, capacitadas y de verdad comprometidas con el movimiento y con el cambio. Estrella de Diego, Patricia Mayayo, Griselda Pollock, Linda Nochlin… Ya vale de utilizar a las mujeres solo por moda y de libros de señoros explicándonos cosas
Me gusta que el análisis se enfrente a esta invisibilidad desde perspectivas tan diversas y tan bien estructuradas. Es cierto que a veces cae un poco en la repetición, pero defiende bien las razones por las que el museo debería actualizarse para representar la sociedad en la que está inmerso.
Es importante preguntarse dónde han estado y están las mujeres en el arte. En una historia del arte dominada por hombres, "Las Invisibles" nos muestra la historia oculta de las mujeres en el arte, así como la importancia de hacer un cambio en la forma en la que se cuenta y escribe su historia.
Libro que no solo denuncia la situación de invisibilidad de las mujeres en el Prado, sino que nos analiza pinturas, nos cuenta historias que no hay que olvidar y desmonta la mirada machista de muchas de las cartelas y títulos de los cuadros.
--- "No hay nada inocente en el arte, ni en los museos. Ni en las intervenciones de los historiadores sobre los catálogos. Todo tiene una motivación, y en este caso el pintor alumbra una heroína y el historiador la mata." (Riaño: 133) --- "Solo perturbadas o víctimas, solo bellas violadas. Aunque en el museo todo parezca civilización y cordura, la cultura nunca es inofensiva. Nunca ornamental. Cuidado con la reverencia." (Riaño: 94) --- "Sin embargo, en estos años ha habido ocasiones en casas de subastas y galerías para que la institución hiciera crecer la colección por el lado femenino, por ejemplo, con un pintura de Luisa Vidal (2.750 euros), otra de María Margaretha la Fargue (7.000 euros), de Angelica Kauffman o de Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun. Podemos decir que ha habido más oportunidades que voluntad." (Riaño: 43) --- "han pasado los años, hemos cruzado a un nuevo siglo y los museos no han terminado de redefinirse ni de transformarse en algo más que un lugar que colecciona, preserva y expone." (Riaño: 173)
This book talks about women artists in Museo del Prado and the ways in which women are depicted in some artworks from el Prado's collection. For these the book offers a feminist reading, which I enjoyed reading very much, except that of Anguissola's painting, where I found little room was given to the painting.
The book's title seems to suggest that the book will explain why el Prado ignores women. After reading the book I felt the museum is not only ignoring women but also devaluing and mistreating them. The book fails to mention the current location in the main rooms of these paintings by women artists, an issue that reinforces my idea of mistreatment and devaluation.
The book criticises a lot but offers very few solutions to the problem. And when the book does give a solution, they are vaguely explained or they are completely inappropriate in my opinion. One of these solutions has to do with the use of 'rape' instead of 'abduction' in the titles. But to me both 'rape' and 'abduction' are equally negative and no replacement is needed to notice that something is wrong. By suggesting a replacement, the author seems to claim that an abduction is less an issue than a rape.
I learnt a lot of new information from this book despite the very few inaccuracies regarding art history the book has in my opinion. I believe the book should be translated into English for what it says about Museo del Prado. However, the book did not feel to me 100% feminist and radical.
Interesante el tema, el por qué el Museo del Prado y los grandes museos ignoran a las mujeres pintoras y cómo estas, a lo largo de los siglos, tuvieron que luchar con una sociedad donde no valían nada ni ellas, ni su educación, ni su obra, si lograban hacerlas. Pero que esto se repita en todos los capítulos como si fuera un manifiesto político, como si fuera el despecho el que le guiara, con expresiones de menosprecio hacia los que no está en su línea de pensamiento, hace que no me merezca la pena terminarlo. Además habría sido de agradecer que figurasen las fotos de los cuadros de los que habla.
Es un gran análisis sobre la ausencia de artistas en las salas de este extraordinario museo, pero también es una vista a los cuadros donde las mujeres a pesar de ser las protagonistas son representadas en circunstancias atroces. Una institución como el museo no escapa a los criterios anquilosados de los que no son capaces de sacudirse. Los siglos de misoginia siguen pesando sobre el arte.
Crítica al Museu del Prado, com les seues o exposicions han invisibilitzat a les dones i fomentat el masclisme en els seus títols. Molt recomanable. Guai vore que desde la assignatura de “Historiografia de la història de l’art” ens el van manar!