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La segunda vida de Hitler

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Abel Basti es el biógrafo de Hitler en el exilio. Y en este libro revela importantes descubrimientos sobre el jerarca nazi fugitivo en tierras americanas. Son las nuevas noticias que tenemos del Führer, obtenidas más de setenta años después de que huyó en el marco de un plan acordado entre nazis y estadounidenses. Por solo citar un ejemplo, cuenta la historia de sus guardaespaldas oficiales, uno miembro de la Policía Federal y otro integrante del Ejército argentino, quienes le brindaron seguridad. Y como es habitual en sus textos, el autor combina documentos desclasificados, testimonios inéditos y una asombrosa capacidad para ubicarlos en el tiempo y narrar la historia.


«Los sorprendentes datos que a continuación veremos no son comprensibles bajo el formato que la historia oficial nos ha impuesto como verdad absoluta. Pero si analizamos el conjunto a partir de un necesario y secreto acuerdo internacional, que permitió salvar a Hitler y a los nazis, cobran sentido. Pero no nos adelantemos, mejor comencemos, como corresponde, con la primera parte. Habrá mucha tela por cortar.»

ebook

Published July 1, 2019

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About the author

Abel Basti

16 books24 followers
Argentian journalist and researcher of national socialism.

Basti claims that Hitler has fled to Argentina after world war two.

He also was the coordinator of several expeditions near the Argentinian sea coast, with the goal of finding submarines that were used by the German kriegsmarine.

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Displaying 1 - 6 of 6 reviews
Profile Image for librosgatosyte.
449 reviews
April 29, 2024
El periodista y autor de este libro, postula que Hitler no murió en el bunker aleman, sino que huyó a la Argentina, donde vivió junto a varios de sus camaradas, visitó poblados, ciudades y otros países de la región. Describe como fue la adquisición de terrenos, apoyos políticos, y mucho mas, todo apoyado con testimonios de personas que "lo vieron" o trabajaron para él etc. Muchos de los testigos guardan su identidad, otros dejaron la información a sus nietos, y de esta forma se construye el mito. Esto, porque se dice que el cuerpo está en un lugar al que no se puede acceder por tanto no podemos corroborar que lo que dicen los libros de historia no sea cierto, a menos que prueben lo contrario. Sin embargo con toda la información que entrega, la investigación que se revela y los múltiples libros que el autor ha escrito por lo menos a mí me deja con la interrogante...
Es cosa de leer y juzgar por si mismos que tan verídico puede llegar a ser.
Ser o no ser, esa es la cuestión.
En fin, léanlo y saquen sus propias conclusiones.
Profile Image for Verba Non Res.
495 reviews130 followers
January 3, 2023
Abel Basti es lo que podría decirse un especialista. De los ocho libros suyo que aparecen listados en este sitio web, apenas hay uno que no incluye la palabra “Hitler” en el título, y aun así lleva una foto del dictador alemán en la portada, y se titula Bariloche Nazi. A pesar de lo que esto permitiría suponer, Abel Basti no es realmente un especialista en la vida de Hitler, al menos no según la entiende la historiografía “mainstream”. Tampoco es propiamente historiador, sino periodista, y el principal error, o el principal truco, de su obra es el de aplicar indiscriminadamente los métodos del periodismo a la investigación histórica. Como mucha otra gente antes que él, Basti sostiene que Hitler no murió el 30 de abril de 1945, en Berlín, sino que de hecho logró escapar de Alemania antes de la caída, y vivió una larga vida en el exilio. Sus razones para descreer de la “versión oficial” son también escasamente novedosas. Como se sabe (o se supone), Hitler y Eva Braum se suicidaron dos días después de casarse, y fueron casi inmediatamente cremados, según las órdenes expresas dejadas por el dictador, en el jardín de la Cancillería del Reich. Es comprensible que, dadas estas circunstancias, y el caos de la posguerra, la muerte de Hitler quedara envuelta en el misterio. Los rumores de que seguía con vida aparecieron casi de forma inmediata, y, pese al relato de los testigos de los hechos, el propio Stalin, que le tenía terror al alemán, se negó a creer que estuviera muerto y mandó a crear una comisión especial para investigar el tema. Años más tarde, la Alemania Federal realizó su propia investigación antes de expedir el certificado de defunción de Hitler. La evidencia, tanto los relatos de los testigos como el análisis forense de los pocos restos hallados en la Cancillería, apuntan a que, en efecto, el Führer se suicidó en 1945. Para más detalles, puede consultarse el libro de Joachimsthaler (1999), ese peculiar biógrafo que solo se dedicó a los primeros días de Hitler y a los últimos. Para ser completamente claros, ¿es imposible que la historia del suicidio sea una fabricación? ¿Es imposible que Hitler haya escapado y vivido por décadas en la Patagonia? Imposible, ciertamente, no. Pero hay que mantener siempre un ojo en nuestra tendencia natural a confundir lo apenas posible con lo probable. Es muy improbable que Hitler haya sobrevivido, y afirmarlo, sobre todo a estas alturas, requeriría de evidencias extraordinarias. ¿Qué me convencería de la historia de Basti? Por ejemplo, que encontraran el esqueleto de Hitler en una tumba de la Patagonia. Pero, de más está decir, no es este el tipo de pruebas que viene a proporcionar este libro.

Empecemos por el disparador de la investigación. Basti dice que se encontraba investigando la presencia de los nazis en nuestro país cuando llegaron a sus oídos los primeros rumores sobre el escape de Hitler. Lo primero es, por supuesto, algo ya sabido y probado. Basti dedica buena parte de su libro, la parte más sólida, a hablar de este tema. Es el truco más viejo en el libro de las teorías conspirativas: partir de datos confirmados, que el lector podría encontrar en otras obras, para después pasar de a poco a las fantasías, procurando que no se note el cambio de lógica. Yo no sé si Basti estará realmente convencido de esta historia o no; en cualquier caso, fue él mismo víctima de este tipo de lógica defectuosa. Los rumores que había oído lo llevaron a descreer inmediatamente de la historia oficial. Las evidencias que mencioné antes, las descarta sin mucho problema. Sobre los testigos, dice que todos, invariablemente, eran nazis, y que no se puede creer en lo que contaron, pues tenían interés en que se creyera que Hitler había, en efecto, muerto. La realidad es que mantener una mentira, entre tantas personas, durante tanto tiempo, es muy difícil, sobre todo dadas las circunstancias en las que los involucrados se vieron en la posguerra. Hasta los nazis convencidos se vieron en la necesidad de sobrevivir; algunos de ellos fueron incluso sometidos a las torturas de la KGB. El propio Himmler, número dos del Reich, traicionó a Hitler cuando se dio cuenta de que la guerra estaba perdida. ¿Y vamos a creer que ninguno de estos supuestos encubridores nazis siquiera jugó con la idea de revelar la verdad en los años que siguieron? En cuanto a la evidencia forense, Basti dice que es demasiado escasa (“apenas unos puentes dentales sin mandíbula”), e inconcluyente ya que no se le realizaron estudios de ADN. Él mismo solicitó a las autoridades rusas realizar una prueba de ADN con “un experto de su confianza” y estas rechazaron la solicitud, lo que parece sorprender a Basti y alimentar su creencia en alguna especie de conspiración. Por otro lado, dice que las piezas dentales son una evidencia poco fiable, puesto que los nazis mezclaron intencionalmente los registros dentales de los jerarcas, y poque, además, los dientes de los dobles de Hitler fueron alterados para parecerse a los del dictador. Estas últimas afirmaciones son misteriosas, no solo porque, si una de las dos fuera cierta, la otra parecería innecesaria, sino porque en este punto, Basti no da ningún tipo de pruebas de lo que afirma. Se limita a decir que son datos que descubrió “en su investigación”, sin proveer ninguna cita al respecto. El tema de los dobles no es, hasta donde se sabe, nada más que un mito muy extendido, y sostenido, en general, por quienes creen lo mismo que Basti. La otra gran evidencia que provee son las publicaciones de prensa de la época, muchas de las cuales, hablaban de que Hitler seguía vivo, aun después de su supuesto suicidio. Esto, no obstante, se correspondía con la desinformación que existía entonces al respecto y que la maquinaria soviética se encargó de acentuar. Además, ya se sabe que lo que digan o no los periódicos no puede tomarse siempre como verdad, por más viejos que sean esos periódicos.

Siguen las investigaciones de Basti en territorio nacional, que parecen más que nada colecciones de rumores y fantasías – o, directamente, mentiras. El autor, sin embargo, las llama “evidencias abrumadoras”, con lo que entiendo se refiere a su cantidad, no a su calidad. Los informantes de Basti tienden a ser personas con información de segunda o tercera mano. Es comprensible por la distancia temporal que nos separa de los hechos, claro, pero esa misma distancia ayuda a distorsionar las cosas. Alguno lo relata como una leyenda familiar (“esta anécdota que circulaba en mi familia como chiste después quedó como algo real”, dice), hay otro al que supuestamente el padre le confesó la verdad justo antes de suicidarse. Los testimonios de quienes dicen haberlo visto en persona tampoco son concluyentes: hay uno que lo supuestamente lo veía a menudo en la casa del exdictador croata Ante Pavelić, donde trabajaba, pero nadie en ningún momento le dijo que ese fuera, de hecho, Hitler, ni él lo comprobó de ninguna manera. Además, cuesta pensar que se expusiera de semejante forma un hombre cuya presencia en el país era un secreto absoluto. “Un secreto a voces”, aclara por ahí Basti, no solo sin darse cuenta de que esa es otra manera de decir “rumor”, sino que esto contradice las mismas bases de su teoría. Resulta que en Bariloche todo el mundo sabía algo de lo que el Mossad y Simon Wiesenthal nunca llegó a enterarse. En un pasaje, hasta aparece una pintura con la firma de Hitler, que Basti llega a ver con sus propios ojos, pero de la que el dueño se deshace sin más. Es todo, para decirlo así, muy poco abrumador. Basti, además, recorrió Sudamérica recolectando más relatos de gente que decía haber visto a Hitler, o conocer a gente que lo había visto, creyendo quizás que cada testimonio apuntalaba más su hipótesis. En el libro, trata de combinar toda esta información en un mismo tapiz, alegando que Hitler viajaba y se movía constantemente. ¿Por qué? Tampoco está del todo claro. Los testimonios que encontró Basti no son concluyentes al respecto, ya que la mayoría se limitan al mero avistamiento. Muchas veces, parece que el autor pasa por alto lo cuestionable de un testimonio, a favor de la interpretación que más lo satisface. Por ejemplo:

En ese caso, según el testimonio de Hernán Leandro Donada, alias «Rancalito», fue custodiado por dos personas, un hombre y una mujer, que se hacían llamar Erwin y Adda. El testigo asegura que Hitler estuvo allí con Eva Braun, y que los pobladores rurales de esa zona decían que se trataba de un matrimonio extranjero, cuyos nombres no conocían, acompañado de sus dos hijos. Pero Donada asegura que no se trataba de los hijos sino de los custodios.


O sea que todo el mundo sostenía algo contrario a lo que pensaba este testigo, y además algo infinitamente más plausible. Mmm. Interesante. Y, además, el “testigo” afirma lo que afirma sin ningún tipo de evidencia ni información de primera mano. Interesante, también. Pero Basti decide conservar este testimonio porque, así como está, no contradice a ningún otro de lo que registra. Pero tampoco coincide con ellos, porque ningún otro habla de esos dos custodios. Precisamente este es el problema que presenta la investigación de Basti. Tiene muchos, quizás muchísimos, a su juicio, testimonios aislados, pero rara vez a dos personas afirmando exactamente lo mismo. Me recuerda al caso de la familia Pomar, que desapareció en 2009, en mitad de un viaje a Pergamino. Los Pomar estuvieron veinticuatro días desaparecidos, y en ese tiempo proliferaron las hipótesis, muchas alimentadas por los medios. Se habló de abducciones alienígenas, de ajustes de cuentas y actos terroristas. Pero, sobre todo, apareció mucha gente diciendo que los había visto, que sabía cosas. Recuerdo muy bien una mujer que afirmó que la madre de la familia, visiblemente alterada, le había encomendado a su perro. Otros los vieron en ciudades alejadas del país, y todos los vieron de lejos: ninguno llamó a la policía en el momento, ni se detuvo a hablar con ellos. Entiendo que algunos mintieron, y otros se convencieron de haber visto, o creyeron recordarlo, a esa familia cuyas fotos estaban todo el tiempo en la televisión. Al final, os Pomar aparecieron muertos. Habían tenido un accidente con su auto y estuvieron veinticuatro días al costado de la ruta, sin que nadie lo notara. (El perro también había muerto en el accidente). Si esto pasó con una familia que tuvo apenas sus cinco minutos de lamentable fama, con más razón habrá pasado con uno de los seres humanos más famosos de la historia, y en una época que no tenía ni por asomo la cultura visual de la nuestra. Pero cualquier tipo de evidencia es buena para el que quiere creer.
4 reviews
January 12, 2021
La primera parte del libro puede hacerse un poco tediosa, pero tiene sentido porque da un contexto muy bien documentado sobre toda la red de simpatizantes del nazismo que se había orquestado en el sur de Argentina con la complicidad de dirigentes del gobierno para de esa manera crear el ambiente propicio y recibir a militares nazis brindándoles una gran protección.
Muy recomendable por todos los testimonios que brinda acerca de la presencia de Hitler en Sudamérica, lo mejor sería por lo menos primero leer el libro "Los secretos de Hitler".
Profile Image for juan.
36 reviews
November 2, 2021
Muy buen libro, con una investigación impecable ( que puede causar un poco de aburrimiento) pero necesaria para entender el por qué del escape de Hitler a la Argentina. La historia nos dirá que Hitler murió en el búnker pero los testigos presenciales demuestran que nos han mentido.
7 reviews
March 19, 2022
Al principio me resultó muy tedioso, habían algunas partes interesantes que me sorprendieron. Al inicio fue como una montaña rusa. Pero después de la mitad, no dejó de ser muy interesante, y con un final sorprendente. Rescato y admiro todo el trabajo de investigación. Es admirable.
Profile Image for Tiago Cárdenas.
67 reviews1 follower
October 28, 2024
El libro va de menor a mayor. Un trabajo de investigación que está bien elaborado y muy profundizado. Cómo nos pone en contexto con pruebas poco contundentes que dejan mucho para debate, es una lectura obligatoria para aquellos quieran saber sobre nazis en Argentina y del mismisimo Hitler. El libro encuaderna relaciones tanto políticas y económicas alemanas en Argentina con un gran trabajo del autor. 7 de 10. Me hubiera gustado agregar un poco de evidencia fotográfica en algunas páginas para poner en contexto, y algunos datos o conexiones son medio rebuscadas, otras son completamente entrelazadas en una profunda investigación del autor. Lectura recomendadisima para quienes les interese la temática.

Lo tomo como tal, una fantasía por momentos del escritor. Los datos (sobre nazis en argentinas) son buenos, las pruebas (de la vida de Hitler en el país) son bastante flojas.
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