Mi intención era terminarlo mañana, pero al llegar hasta donde dije que lo dejaba esperar pues leí un poquito y ya no pude dejarlo hasta terminarlo.
No entiendo a las editoriales españolas, comprendo que “Las marismas” y “La mujer de verde” son unas historias impactantes y una muy buena forma de conocer al detective islandés Erlendur y sus compañeros de comisaria en Reikiavik, pero “Rosas muertas” está a la altura de las primeras publicadas en España y además nos da una idea más amplia de la situación familiar del personaje y su entorno, tanto familiar como laboral.
Me ha gustado mucho, no solo es el atrapar a un asesino, es la descripción de los bajos fondos de la Islandia que poco conocemos, el único país, creo, que se enfrentó a su gobierno cuando la crisis de 2008 y salió vencedora.
En esta historia, no solo nos adentramos en la Islandia negra, prostituida, drogadicta, sin futuro para los jóvenes, empiezan a despuntar los especuladores con el tema de la cuota de la pesca que destroza a las familias engañando, ofreciendo oportunidades que nunca llegan a cumplirse y los únicos que ganan son las grandes fortunas a base de vaciar los pequeños pueblos que viven de la pesca.
Es una historia muy interesante, no solo por descubrir al asesino, que también, pero todo lo que implica es crucial para el desarrollo del país y poder ofrece condiciones dignas de trabajo, vivienda y educación a todos los habitantes. Trata el tema de las drogadicciones de una forma muy clara, lo dura que es su vida, la falta de apoyo familiar, el hundirse día a día más y mas y sin poder salir de ese infierno, Indridason no menosprecia a esos jóvenes, los trata como seres humanos y nunca los descalifica, intenta entender sus razones y ayudarlos.
Aunque esta entrega no es la primera de la serie, merece la pena leerla