Ahora que cae la niebla cuenta la historia de como Manuel Antonio Muñoz Borrero, consul ecuatoriano en Estocolmo entre 1935 y 1942, ayudó a cientos de judíos a escapar de la ocupación nazi usando pasaportes ecuatorianos, y que le valió el reconocimiento de "Justo entre las naciones" concedido por el Estado de Israel a todas aquellas personas, no judías, que arriesgaron sus vidas para salvar judíos durante el holocausto.
Muñoz Borrero fue un hombre taciturno y con un enorme sentido de la discreción. Tanto que jamás reveló a nadie lo que había hecho durante la guerra junto a su amigo el rabino de Estocolmo. Pero el destino quiso que la participación del consul ecuatoriano fuera descubierta nada menos que durante el célebre juicio en contra de Adolf Eichmann. Y así, esta historia, que hubiese permanecido en secreto, empezó a descubrirse gracias a la intervención de varios personajes a quienes el autor hace debida mención.
Oscar Vela define su libro como una novela histórica, pero en mi opinión es una mezcla de géneros. Hay algunos capítulos dedicados a contar las vicisitudes de Manuel Antonio en forma novelada, pero la mayoría del libro se ocupa de narrar a manera de crónica el trabajo de investigación y las motivaciones del autor.
Es un libro muy interesante, sin duda y el tema es conmovedor, pero el Sr. Vela hubiese hecho un mejor servicio a la historia contándola en un solo formato. Y personalmente hubiese preferido que omita la pretendida novelización, que a mi gusto es lo más flojo del libro.
Dicho eso, recomiendo fervientemente leer la historia de Manuel Antonio Muñoz Borrero, un héroe de nuestros tiempos. Una persona altruista y generosa, que ayudó en completo anonimato y jamás buscó ni recompensas ni reconocimientos. Es más, tuvo que sufrir la ignominia del estado ecuatoriano que lo destituyó de su cargo de consul sin otorgarle el legítimo derecho a la defensa. Tuvieron que pasar más de 80 años para que el Ecuador pida disculpas póstumas a Muñoz Borrero y reconozca su grandeza.