Conjunto de historias que desde su aparente cotideaneidad logran situarnos frente a una revelación como solo la mejor literatura es capaz de hacer, de ahí el nombre del libro, el cual nos retrotrae a los grandes contadores de historias que reunían al pueblo o a una comunidad junto a una hoguera para que escuchasen al aire bailar con el fuego.
El libro, además, incluye ilustraciones del propio Pierre, quien escribe acerca de los primeros amores, el colegio, los padres y todos los grandes temas, pero siempre con humor e ingenio cautivante.
Las historias de Pierre Castro son frescas y tienen barrio, en el buen sentido del término. Es el segundo libro que leo del autor y disfruto mucho sus textos, pues me parecen sinceros, originales y divertidos. A pesar de su corta extensión y de parecer que no dicen mucho, uno se queda con cosas muy interesantes luego de encontrarse con estos cuentos.
El autor no necesita muchas páginas para plasmar historias muy divertidas o nostalgicas. Tal como dice la contraportada, hay una historia (o más) para cada uno, con las cuales uno puede cagarse de risa, reflexionar o sentirse nostálgico.
Amo este libro con todo mi corazón, creo que es mi favorito. Una de las historias habla sobre como no existen libros para recomendar a alguien cuando esta triste, pero yo recomendaría este. Aunque bueno, lo recomendaría siempre.
Historias entrañables cotidianas donde hay desenfado, ternura y risas por doquier. Te sientes como en casa. En una gran sobremesa con ingentes dosis de buenísimas anécdotas.