Conocí a Carolina y a Sergio en mis clases de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en la universidad, por medio de su obra, desde la posición de espectadora, de apreciar sus obras, sobre todo en lo técnico y entender lo 'vanguardista' de sus trazos. Siempre quedaba con la intriga de saber quién era Miss Decó más allá de su arte. En alguna de las diapositivas de las clases se presentó uno de los retratos de Carolina por Francisco Antonio Cano y lo primero que pensé fue en la majestuosidad y elegancia que emanaban de esa mujer tan etérea, pero que nunca pensé conocer de la forma en que intenté hacerlo con este libro. Resalto la prosa maravillosamente bogotana y coloquial, tan digerible, que me permitió desear que los personajes fueran mis amigos más íntimos y tener a alguien como Juan Fernando en mi vida. Escuchar a Chet Baker y a John Coltrane mientras leía hizo de la lectura una experiencia imersiva increíble.