Es mérito importante de este libro el resituar para el profesor, el alumno o el aficionado a la filosofía tanto las raíces como los conceptos básicos de esta materia, es decir, las razones y los elementos que dan cuerpo a la actividad filosófica, partiendo del aserto capital de que «la filosofía tiene su origen en la experiencia de la vida y busca pensarla». Así, a lo largo de todo el volumen es clara la voluntad de plantear la filosofía como experiencia y no como conocimiento. Françoise Raffin acierta a proponer en esta "Pequeña introducción a la filosofía" un estímulo para experimentarla y ejercitarla, y sólo en esa medida recurre, de forma breve y concreta, a los lo que ha de surgir de ellos son interrogación, crítica y conocimiento, además de dinamizar la reflexión. «Es pensando los grandes pensamientos -cita la autora a Hegel- como aprendemos a pensar.»
Excelente introducción a la filosofía. No es una historia de la filosofía, sino que está enfocada al tema conceptual. Obviamente los conceptos enunciados se desarrollan en torno a lo que de ellos postularon los grandes filósofos de la historia (Sócrates, Platón, Aristóteles, Descartes, Kant etc..), pero no se sigue un orden cronológico sino ideológico. Además posee un pequeño glosario al final que resulta extremadamente útil.
Sólo una pequeña queja, la edición de bolsillo de Alianza que compré, aunque tiene un precio muy ajustado, tiende a desencuadernarse al final, los pliegos se despegan del lomo, lo que hace su lectura muy incomoda.
Un estupendo acercamiento a los pilares de la Filosofía. Escrito en un lenguaje asequible y absolutamente comprensible para los más profanos, Raffin va desgranando los conceptos básicos, las razones y elementos constitutivos de lo que se conoce como filosofar, pero siempre más que desde la perspectiva del conocimiento, desde la propia experiencia. Ello sin duda redunda en el deseo de introducirse en la Filosofía y de ejercitarla. Muy recomendable.
Es una breve y buena introducción a la filosofía, pero hay una gran y problemática cuestión de fondo: está cargado de un enorme sentido idealista, el cual se deduce bien de los autores que cita (Platón, Descartes, Hegel, Kant). No soy precisamente un idealista y no me gusta el pensamiento idealista, pero tengo que decir que introduce elementos y dudas indudablemente necesarias en una persona que se inicia en la filosofía o incluso la ciencia. No está mal.