Encerrado en un hospital psiquiátrico, abrazándose las rodillas, el paciente 23 relata a todo aquel que quiera oírla su increíble historia: cierto día de verano, mientras ascendía en solitario al monte Hokada, se cayó en un agujero y así llegó al país de los kappa, unas misteriosas criaturas del folclore japonés mitad humanas mitad anfibias con las que convivió en un peculiar mundo de lógica inversa. Con ecos de Swift y Kakfa, Akutagawa Ryunosuke construye en «Kappa» una obra maestra del relato breve que es, al mismo tiempo, una fábula satírica y lúcida sobre la sociedad moderna y una conmovedora y dolorosa reflexión sobre la soledad y el aislamiento. Junto a «Kappa», presentamos otros veinte relatos unidos por el hilo de la fábula, miniaturas únicas de escritura potente y amarga...
Akutagawa Ryūnosuke (芥川 龍之介) was one of the first prewar Japanese writers to achieve a wide foreign readership, partly because of his technical virtuosity, partly because his work seemed to represent imaginative fiction as opposed to the mundane accounts of the I-novelists of the time, partly because of his brilliant joining of traditional material to a modern sensibility, and partly because of film director Kurosawa Akira's masterful adaptation of two of his short stories for the screen.
Akutagawa was born in the Kyōbashi district Tokyo as the eldest son of a dairy operator named Shinbara Toshizō and his wife Fuku. He was named "Ryūnosuke" ("Dragon Offshoot") because he was born in the Year of the Dragon, in the Month of the Dragon, on the Day of the Dragon, and at the Hour of the Dragon (8 a.m.). Seven months after Akutagawa's birth, his mother went insane and he was adopted by her older brother, taking the Akutagawa family name. Despite the shadow this experience cast over Akutagawa's life, he benefited from the traditional literary atmosphere of his uncle's home, located in what had been the "downtown" section of Edo.
At school Akutagawa was an outstanding student, excelling in the Chinese classics. He entered the First High School in 1910, striking up relationships with such classmates as Kikuchi Kan, Kume Masao, Yamamoto Yūzō, and Tsuchiya Bunmei. Immersing himself in Western literature, he increasingly came to look for meaning in art rather than in life. In 1913, he entered Tokyo Imperial University, majoring in English literature. The next year, Akutagawa and his former high school friends revived the journal Shinshichō (New Currents of Thought), publishing translations of William Butler Yeats and Anatole France along with original works of their own. Akutagawa published the story Rashōmon in the magazine Teikoku bungaku (Imperial Literature) in 1915. The story, which went largely unnoticed, grew out of the egoism Akutagawa confronted after experiencing disappointment in love. The same year, Akutagawa started going to the meetings held every Thursday at the house of Natsume Sōseki, and thereafter considered himself Sōseki's disciple.
The lapsed Shinshichō was revived yet again in 1916, and Sōseki lavished praise on Akutagawa's story Hana (The Nose) when it appeared in the first issue of that magazine. After graduating from Tokyo University, Akutagawa earned a reputation as a highly skilled stylist whose stories reinterpreted classical works and historical incidents from a distinctly modern standpoint. His overriding themes became the ugliness of human egoism and the value of art, themes that received expression in a number of brilliant, tightly organized short stories conventionally categorized as Edo-mono (stories set in the Edo period), ōchō-mono (stories set in the Heian period), Kirishitan-mono (stories dealing with premodern Christians in Japan), and kaika-mono (stories of the early Meiji period). The Edo-mono include Gesaku zanmai (A Life Devoted to Gesaku, 1917) and Kareno-shō (Gleanings from a Withered Field, 1918); the ōchō-mono are perhaps best represented by Jigoku hen (Hell Screen, 1918); the Kirishitan-mono include Hokōnin no shi (The Death of a Christian, 1918), and kaika-mono include Butōkai(The Ball, 1920).
Akutagawa married Tsukamoto Fumiko in 1918 and the following year left his post as English instructor at the naval academy in Yokosuka, becoming an employee of the Mainichi Shinbun. This period was a productive one, as has already been noted, and the success of stories like Mikan (Mandarin Oranges, 1919) and Aki (Autumn, 1920) prompted him to turn his attention increasingly to modern materials. This, along with the introspection occasioned by growing health and nervous problems, resulted in a series of autobiographically-based stories known as Yasukichi-mono, after the name of the main character. Works such as Daidōji Shinsuke no hansei(The Early Life of
Una antología súper entretenida que te ayuda a comprender lo fantástico dentro del folclore japonés. Mi fábula favorita fue la de los Kappa, sin lugar a duda (aunque tenía un concepto un poco más turbio de estas criaturas, son material de pesadilla).
Amé cada uno de los relatos. Aunque el libro comience con la nouvelle "Kappa", recomiendo que se lea ésta al final. Al mismo tiempo, creo que los relatos deberían leerse en orden cronológico, más que en la disposición hecha en el libro.
Quizás sin dudas, su relato principal es el más importante y el más destacados, pues los otros relatos son más irregulares en su calidad. Kappa es un relato cuyo tono hilarante recuerda a Los Viajes de Gulliver, aunque su argumento a Alicia en el País de las Maravillas. Cuenta cómo un loco entra en el mundo de estos seres mitológicos, y a través de su esquizofrenia hace una crítica social. Parece ser un preludio a su suicidio y una manifestación de sus miedos. Aunque irregular, recomendable.
Las antologías son libros complicados. La variedad de textos, de épocas, de tramas, supone en muchas ocasiones que no todas las obras que recogen sean de nuestro agrado. Como todo, también tiene su parte buena: nos permite acercarnos al autor desde perspectivas diferentes y descubrir algo que hasta entonces nos habíamos perdido.
Para muchos lectores literatura japonesa, Akutagawa es de esos autores con un aura especial que acaban gustando; uno de esos nombres ineludibles que hay que leer. Esta antología supone alejarse de sus temáticas más conocidas (la histórica, como en Rashomon y otros relatos históricos) o más personal (Vida de un idiota y otras confesiones) para sumergirnos en un universo de cuentos y relatos cortos diferentes, pero con elementos de los dos mundos.
Aunque sin duda el sello más «Akutagawa» de estos relatos es la ironía. Una fina y sutil, divertida, irreverente. Kappa, el relato que abre la antología, es un texto divertidísimo que deja entrever una crítica de la sociedad que puede aplicarse plenamente a nuestros días; y no será el único en el mismo tono que encontraremos en la lectura de las fábulas, breves relatos y versiones de cuentos clásicos que encontraremos a lo largo de la antología.
Si este libro puede descolocar en algún aspecto (al menos al aquí escribiente) es en las versiones de cuentos clásicos chinos donde la distancia en el espacio y el tiempo pesa como una losa. Es difícil leerlos sin darse cuenta de que algo falla, algo que no nos permite comprender y disfrutar del texto como lo podría hacer un japonés que sí tenga todas esas referencias culturales que a nosotros nos son ajenas. Es cierto que las versiones de textos históricos son un habitual en Akutagawa, pero en esta antología se sienten más lejanos que nunca.
«¡Estimado público! Nosotros tres hemos abierto los ojos. Los reyes negros tan malvados como un diablo y los príncipes que poseen tres objetos mágicos solo existen en los cuentos de hadas. Una vez que hemos abierto los ojos, ya no podemos seguir viviendo en los reinos de los cuentos de hadas. Frente a nosotros, desde el fondo de la niebla, se nos aparece un mundo más amplio. ¡Un mundo enorme! ¡Un mundo más hermoso, más horrible, más extenso! Un mundo en el que no sabemos si nos espera el sufrimiento o la alegría. No obstante, lo que sí sabemos es que avanzaremos hacia el horizonte como si fuéramos un ejército de soldados valerosos».
Me encantaron todas las fábulas, en especial Kappa que me explotó la cabeza 🤯 Es la 2da compilación que leo de Akutagawa y estoy fascinada con su manera de escribir.
Fábulas algo irregulares. Kappa es una crítica a distintos aspectos de la cultura del Japón desde un punto de vista cómico y ácido, mientras que la mayoría de fábulas que acompañan el cuento principal son pequeños relatos con moraleja. Cada uno de los cuentos tiene su interés, pero personalmente he echado en falta un poco más de desarrollo en muchos de ellos, ya que da la sensación de querer ir demasiado deprisa, tanto que algunos parecen ensayos escritos sobre la marcha. Para ser un autor japonés clásico me ha parecido una prosa demasiado vacía y con pocos valores tradicionales. Aunque es lógico leyendo sobre las creencias del autor, esperaba algo más original, y exceptuando Kappa y algún otro la mayoría són bastante atemporales y pueden ubicarse en cualquier lugar.
Tercera compilación (y penultima de momento) de Akutagawa. Esta vez se compilan relatos que pueden pasar por fábulas, es decir, historias cortas que dejarían una moraleja, una enseñanza moral. Y si bien, acá no tenemos algo tan explicito como los relatos de Esopo, si es posible rastrear el espíritu moral en estas historias
La mayoría son relatos cortos, cortísimos, no más de 4 paginas (aunque el primer cuarto del libro va dedicado a un solo relato, el que nombra esta compilación) pero siempre escritos con la calidad esperable de Akutagawa
Habiendo leído varios de sus cuentos y compilaciones, acá me encontré con varios que no conocía, así que sin duda una lectura que vale la pena
Cuando recobré el sentido, me encontraba estirado boca arriba y rodeado de un montón de kappa. Uno de ellos que, sobre su grueso pico llevaba unos quevedos, estaba arrodillado junto a mí auscultándome el pecho con uno estetoscopio. Al ver que yo abría los ojos, hizo un gesto para que no me moviera. Luego se dirigió a alguien detrás de él diciendo: «Quax, quax». En eso aparecieron dos kappa de alguna parte cargando una camilla. Me acostaron sobre ella, y rodeado en cada momento por una multitud de kappa, avanzamos en silencio por una calle que, mirando hacia donde se mirara, no se diferenciaba en nada de la avenida Ginza. A ambos lados se extendía una fila de hayas, entre las cuales circulaban algunos automóviles y bajo cuya sombra se sucedían los toldos de tiendas variopintas.
Al poco rato, la camilla que me transportaba dobló por una callejuela y me condujeron hasta el interior de una casa. Más tarde supe que se trataba de la casa del kappa de los quevedos; la casa de Chack, el médico. Chack hizo que me acostaran sobre una cama con sábanas limpias y luego me dio a beber una especie de jarabe transparente. Estirado sobre la cama, quedé a merced de todo lo que Chack me hiciera. La verdad es que me dolían tanto las articulaciones que ni siquiera era capaz de moverme.
***
Poco a poco fui aprendiendo el lenguaje cotidiano de los kappa, con lo que me fui adaptando a sus maneras y costumbres. De todas ellas, la más extraña consistía en considerar ridículo todo aquello que nosotros los humanos nos tomamos en serio y viceversa, pues lo que nos resulta a nosotros ridículo ellos lo consideran importante. Se trata de un hábito absurdo. Por ejemplo, nosotros consideramos importantes temas como la justicia o la moral, pero los kappa, cunado oyen dichas palabras se tronchan de risa. […] (Extracto de “Kappa”)
Collezione di una serie di racconti del tardo Akutagawa (1919 - 1927). In quasi tutti si nota un sempre più spiccato sguardo disilluso verso la vita e un sempre più accentuato sarcasmo. I miei racconti preferiti sono però stati "Un mazzo di porri" (葱) e "Un bizzarro rincontro" (奇怪な再会). In entrambi c'è, inusualmente per Akutagawa che tende a preferire l'autobiografismo, una protagonista femminile. Una è una ragazzina adolescente che durante un appuntamento con un ragazzo preferisce coglie l'occasione per acquistare dei porri scontati: il racconto mi ha fatto sorridere e mi sono rivista in lei come ragazza preda sia del romanticismo che di una società consumista. Il secondo racconto è ben più triste e racconta della discesa nella malattia mentale di una prostituta resa cortigiana quando viene portata via dalla Cina in Giappone. il suo personaggio è forse il meglio dettagliato da parte dell'autore che ho letto finora, e dopo aver terminato il racconto non ho potuto evitare di sentirmi colta da un grande senso di tristezza. Ho trovato di interesse anche "Dopo la morte" (死後) e "Locomotive" (機関車を見ながら), che catturano il sentimento di sconfitta e pessimismo dell'autore che poi prenderà il sopravvento con il suo suicidio nel 1927.
La primer historia, Kappa, nos da la bienvenida a un mundo lleno de fábulas que si bien son muy propias del folclore japonés, se les agrega un toque de realidad bastante atemporal, al punto de poder sentir como la enseñanza de muchas de estas historias siguen siendo relevantes hoy en día. Partiendo con Kappa, una historia que mezcla las criaturas de la mitologia nipona con una variante de Alicia en el país en las maravillas, aquí el conejo blanco es en realidad un Kappa que junto a una sociedad de criaturas verdes y picos en el rostro, nos permite conocer su mundo que no dista demasiado del nuestro, salvo por las diferencias socio-culturales. Cada una de estas fábulas nos permite conocer no solo una historia diferente cada vez, sino al propio autor, cuya personalidad y pensamiento se ve plasmado a su vez en su narrativa.
Akutagawa si conferma superbo anche in questa raccolta di racconti, che spaziano dal cristianesimo al fantastico, dall'allegoria alla satira. Lo stile è conciso ma capace di creare immagini convincenti, e le strutture narrative sono ben riuscite, prima fra tutti, il racconto nel racconto. I "Kappa" mi ha ricordato le migliori pagine dei "Viaggi di Gulliver" grazie all'ironia, alla satira e al fatto che alla fine il viaggiatore non si sente più a suo agio quando ritorna nel mondo degli uomini. Tra gli altri racconti mi hanno convinto specialmente: Un mazzo di porri, Un bizzarro incontro, i Tre tesori, Abababa e Dopo la morte.
Una antología con un trasfondo un poco deprimente. Puedo contar con los dedos de una mano, la "fábula" donde no se hable de la muerte o el suicidio. Cosa que no debería extrañarme si Akutagawa se acabaría suicidando poco después. Por otro lado, me han gustado muchos de los relatos, por la crítica sociopolítica que se esconde detrás o por la historia en sí.
The japanese master of short stories. This is the first spanish translation of several fables, in a very detailed and beautiful edition. Greatly recommended for Akutagawa's readers.
La historia de los Kappa es divertido de leer y se pasa rápido, pero cuando va por las otras fábulas se me hizo casi eterno, pero es buena lectura y hay algunos cuentos super divertidos en realidad.
3.5 Si lo recomiendo Es la primera antología de Akutagawa que leo y me gustó bastante 👌 Estás fábulas no son la estereotipica narración con enseñanzas moralinas pero si que tiene mensajes importantes, críticas a algunos comportamientos sociales como el liderazgo y poder en "El niño melocotón" o las contradicciones del mundo Kappa. También hay animalitos parlantes, dioses vengativos y no pueden faltar personas que se quiere aprovechar de otros pero la cosa no termina como ellos esperan🥴 Algunos relatos son más bien esbozos oníricos, esos no me gustaron tanto. Son 22 relatos, aquí pongo los que más me gustaron Recomiendo leer primero "El niño melocotón" y luego "La disputa entre el mono y el cangrejo" pues están relacionados
💮Kappa 🎐El inmortal 💮El hilo de la araña 🎐El niño melocotón 💮El bicho del alcohol 🎐La linterna mágica 💮El dios Agni 🎐Magia 💮Los perros y la flauta
Escogí esta lectura de Akutagawa porque "Ruedas Dentadas" y "La vida de un necio" me parecieron una maravilla, con un estilo y enfoque alejado de otras lecturas japonesas con las que me había encontrado. Pero sobre todo, decidí leer más tras el relato de "Las mandarinas" (relato que sólo he podido encontrar online). Esa desdicha feliz, o esa feliz desdicha, que transmite, ese giro del patetismo a la heroicidad en la protagonista del relato... Un sentimiento parecido sólo lo he encontrado en los relatos "Ciénaga" y la "Ventana". Aparte de los dos mencionados, me quedaría también con "Kappa", "Las ranas", "La lealtad de Bisei" y "El bicho del alcohol". A pesar del impulso inicial con el que me introducí en la literatura japonesa, con Kawabata, cada vez me encuentro una brecha más grande, ya sea por lo que se pierde en la traducción, como en la diferente sensibilidad.
Iskreno pozdravljam nastojanje da se lik R. Akutagawe približi hrvatskom čitatelju no smatram da bi bilo razboritije da se u tu svrhu prevelo još koje njegovo djelo (kao što je npr. u zbirci RASHOMON istog izdavača) jer su nedovoljno poznata. Teško da će autobiografski elementi autora bez konteksta njegovog opusa zainteresirati čitatelje, odnosno dati ispravnu perspektivu onima koji poklone pažnju ovoj zbirci.
U tom smislu, smatram ju appendixom spomenutoj zbirci 'Rashomon i druge priče' i preporučila bih je samo čitateljima vrlo zainteresiranima za relativno modernu japansku književnost.