Este cuarto volumen vino con todo: acción intensa, revelaciones impactantes y, como siempre, un poco de fan service para no perder la costumbre. Ya no estamos solo enfrentando infernales al azar… ahora sabemos que hay alguien detrás de todo esto: el capitán Rekka, quien resulta ser un verdadero monstruo disfrazado de héroe. Su plan es asqueroso: usar a Tamaki para atraer niños y experimentar con ellos hasta encontrar a alguien compatible con el fuego original. Lo peor es que lo hace convencido de estar haciendo “el bien”.
Tamaki, para sorpresa de nadie, se entera tarde del plan pero igual intenta detenerlo. Por suerte, Shinra entra en modo héroe y llega justo a tiempo para salvarla cuando Rekka la va a matar. En medio de la pelea, uno de los insectos que usa Rekka reacciona a las llamas de Shinra… ¡porque Shinra tiene el Adora Burst! Y eso no es cualquier fuego, eh. Según Rekka, es el fuego sagrado de los descendientes del Dios del Sol, una llama pura que puede guiar a la humanidad. Y de paso, parece que hay alguien más buscando a gente como Shinra: el famoso Pastor, una figura misteriosa que quiere llenar el mundo de gente con habilidades ígneas para “salvar” al planeta. Ajá, suena a culto.
Rekka y Shinra se dan durísimo, pero al final llega Karim y lo congela para interrogarlo… solo para que segundos después llegue un francotirador encapuchado que lo mata de un disparo, y de paso casi los mata a ellos también. Caos. Karim sobrevive, pero su compañero Foien pierde un brazo tratando de protegerlo.
Y como si eso fuera poco, el país entra en crisis: empiezan a aparecer infernales gigantes en diferentes partes del Imperio. Los escuadrones se movilizan, y acá entra él… Shinmon Benimaru 🥵🥵🥵. Primera aparición de este rebelde divino, antisistema con cero respeto por la autoridad pero poder para regalar. Fue amor a primera página.
Hibana, que ahora colabora, revela que estos infernales tienen múltiples núcleos, o sea: claramente fueron fabricados. Así que el emperador reúne a todos los capitanes y da la orden: hay que ir tras el Pastor, que ya no es solo un rumor raro, sino una amenaza nacional. Y, al parecer, también quiere a Shinra… para algo nada bueno.
Y por si no teníamos suficiente drama, reaparece Joker, que ya va pintando más como anti-héroe que villano. Le da un regalito a Shinra: dónde está el Pastor, está su hermano. Y no solo está vivo, ¡es el maldito líder de los encapuchados blancos al servicio del Pastor, los Caballeros de la Llama Cinérea! O sea… ¿qué??? Plot twist nivel: grité.
Ah, y sí: el fanservice nunca se va. En plena batalla, Tamaki termina en ropa interior (otra vez), y Shinra la mira con cara de “soy un héroe, pero también tengo ojos”. Y Arthur… se perdió en la misión. Otra vez. Porque ser guapo no le da sentido de orientación.