Desde su antiguo trasfondo mítico, los héroes son los protagonistas de la gran literatura griega. Aquí Carlos García Gual nos ofrece una original aproximación a esas figuras heroicas a través de los diversos géneros literarios: desde la épica homérica a la novela helenística. A lo largo de muchos siglos, pues, desde la épica a la tragedia y a la comedia y más allá, la imagen heroica se va presentando con nuevos rostros, en una deriva muy significativa que va desde su mítico esplendor hasta su crepúsculo en las parodias cómicas y las novelas de amor y aventuras. El autor analiza ese desgaste progresivo del prototipo heroico, mediante impactantes ejemplos, como un reflejo del devenir histórico de la sociedad griega y de sus ideales y aspiraciones. Si las figuras magnánimas de los grandes héroes tienen ya en la épica una emotiva humanidad, el teatro ahonda en sus peripecias trágicas. La deriva de los héroes en la literatura griega ofrece una perspectiva lúcida, sugestiva y apasionante, sobre uno de los grandes temas de la cultura helénica y su evidente resonancia histórica. García Gual vuelve aquí a evocar el mundo heroico griego y sus textos inolvidables.
Es un ensayo muy interesante y bien estructurado, de lectura ligera, se lee casi como una novela. García Gual nunca decepciona, siempre sabes que encontrarás un estudio de calidad.
En este libro el autor busca mostrar como la imagen del héroe se modifica según la época y el género literario griego en el que esté representado. A través de un recorrido desde la épica homérica hasta la novela helenística, que muestra la deriva de la figura heroica a través de los distintos géneros literarios, Carlos Garcia Gual nos muestra el progresivo declive del ideal heroico en la literatura griega que también nos permite ver el devenir de la sociedad helénica.
En los comienzos aristocráticos se ensalzaban a los héroes guerreros que a través de grandes hazañas se volvían conquistadores de ciudades dignos de ser recordados. En la ciudad democrática la tragedia recupera a estos héroes pero subraya el carácter patético de su grandeza y luego, al margen de los antiguos mitos, en la comedia se crea un héroe que a pesar de no ser noble, busca soluciones para los males que viven en su ciudad.
Pero al final, la sociedad helenística ya se encuentra sin ideales democráticos y presentó en las escenas teatrales otros héroes: amantes jóvenes y bellos que sólo persiguen su felicidad. Cuando los protagonistas del relato solo buscan esa dicha propia, y tratan de sobrevivir sin que les importe nada más, ni la gloria ni la ayuda de la comunidad cívica, el heroísmo alcanza su nivel más bajo, y la deriva heroica halla su final.
Una magnífica introducción a la literatura clásica griega, además de una excepcional primera lectura del verano, por parte de una de las mayores eminencias vivas en el mundo helénico en España, gran benefactor de la siempre alabada Biblioteca Clásica Gredos. Amena y muy disfrutable para los que ya somos iniciados en la épica de las grandes epopeyas pero nos faltan por catar tragedias y comedias. Con reminiscencias de los buenos tiempos en los que estudiaba literatura a nivel escolar, he podido reencontrarme y profundizar en los resonantes Homero, Apolonio de Rodas, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Menandro y demás. Es interesante que, dejando al margen las formas de la literatura como tal, consista en el análisis de la evolución de tópicos y héroes a lo largo de la historia de la literatura, como si el mismo tópico tuviera la evolución de uno de los personajes de esas historias. He de hacer énfasis en las tragedias, que me han dejado con la miel en los labios con los lamentos y desdichas de sus héroes, por lo que, quizá en breve, aborde a Sófocles como primera opción. A su vez, de nuevo con reminiscencias escolares, me han sorprendido las novelas (desconocidas por mí hasta el momento), que me han hecho recordar al instante las novelas bucólicas, pastoriles y bizantinas (supongo que más clara no puede estar la tradición de las peripecias de los amantes) del siglo XVI en España. Todos, o casi todos, los tópicos literarios vienen de esa tradición clásica grecolatina, como lo muestran estos ensayos: desde tragedias como Macbeth (de evidentísimas tendencias sofócleas) o novelas como La Galatea (la única novela pastoril que no aburre a las ovejas, según Cervantes) hasta inmensas epopeyas ulteriores que bien pueden pasar desde la Eneida, la Jerusalén Liberada o El Señor de los Anillos (de subtramas trágicas).
"Desde la sociedad aristocrática que ensalzaba a los héroes guerreros y conquistadores a la ciudad democrática que los recuperó en la tragedia con nuevos acentos, subrayando su patética grandeza, y que, al margen de los antiguos mitos, inventó un nuevo tipo de héroe, el héroe cómico que, sin abolengo noble, busca un remedio fabuloso a los males de su ciudad. Luego, la sociedad helenística, desengañada y ya sin ideales democráticos, se contentó con presentar en escena otros héroes, de rango menor: los jóvenes y bellos amantes que solo persiguen su felicidad particular. Esa última visión de lo heroico es la que difunde la novela romántica en el crepúsculo helenístico. Cuando los protagonistas del relato solo buscan esa dicha propia, y tratan de sobrevivir sin que les importe nada más, ni la gloria ni la ayuda a la comunidad cívica, el heroísmo alcanza su nivel más bajo, y la deriva heroica halla su final."
Es un ensayo que me resulta difícil de calificar porque por un lado quiero que me guste, pero por el otro lado creo que se queda a medio camino para el lector casual como yo, y el que quiere profundizar, no digamos ya especialista, en estos temas, sin llegar a satisfacer completamente a unos u otros.
Hay partes muy interesantes, especialmente cuando habla sobre Esquilo, Sófocles y Eurípides, pero en otras, por ejemplo cuando trata la comedia, se repite mucho.
Ojalá pudiera haber profundizado más en algunos temas, como el por qué de esa deriva de la figura de los héroes, lo que nos dice ésto sobre la sociedad griega, o sobre Alejandro Magno (aunque le dedica un capítulo al macedonio, te quedan ganas de saber más).
Muy interesante el recorrido por la evolución de los héroes desde la épica a la novela, pasando por la tragedia y la comedia. Sobre todo me ha gustado la parte dedicada a Sófocles y a la Comedia Nueva, ya que me ha servido esta última para establecer relaciones con la comedia de enredos al estilo de Lope de Vega.
El ensayo está escrito de forma amena, con muchos ejemplos pero sin resultar tedioso, e invita a acercarnos a numerosas lecturas, ya sean ficticias o sobre teoría literaria.
Es un libro denso, muy estructurado, que nos habla de cómo el heroísmo de los héroes se va perdiendo y degradando a lo largo de las edades, y de cómo precisamente esto se plasma en los diferentes géneros griegos a lo largo de la historia: épica, tragedia y novela. El autor ofrece un resumen de los autores más relevantes, de los aspectos más interesantes de las obras y establece comparativas entre unas épocas y otras, y los diversos autores. Un libro apasionante.
Sin más. No me ha aportado nada nuevo. A ratos se me ha hecho repetitivo y la gran cantidad de citas y notas al pie acaban haciendo de este libro una lectura difícil. Podría pasar sin haberlo leído perfectamente, aún así no es un mal libro y se nota el trabajo de documentación realizado por el autor. En definitiva, me ha dejado un poco indiferente.
Un ensayo fresco, ameno y original sobre los héroes y su evolución a través de la historia de la literatura griega que disfrutarán los avezados en el tema, pero también los que se inicien en la mitología.
Amo a García Gual, siempre explica tan bien. Hasta la forma de explicar el declive de la figura de los héroes griegos es tan trágica que sí me puse triste. ¡Qué talento! No importaba lo que me dijera, yo le entendía porque el señor explica tan bien. Te quiero, García Gual, ojalá seas mi tío.