Elaine Vilar despliega en "Los años del silencio" la compleja crónica de tintes shakesperianos de un mundo nuevo anclado en el pasado, en el que tecnología y tradición feudal conviven a la par, y en el que las rebeliones son incesantes.
Sin duda, lo que aquí se recoge es la vida de Kiandara, una joven predestinada a un futuro de sumisión en la corte imperial, que se rebela contra ese destino y decide reescribirlo a su antojo, aunque eso implique convertirse en una villana a ojos de su reino.
Este es, además, el relato de Harune, un talentoso onnagata que abandona a su familia para perseguir un sueño egoísta: realizar la mejor representación que nadie haya visto jamás y transformarse en la propia Kiandara.
También podríamos decir que es la historia de Oma, el Rey de los Ejércitos, que vive por y para Kiandara, pero también por y para el ejército que tiene bajo su mando.
No debemos olvidar tampoco que aquí se narra un fragmento de la vida de Maie, una sirena ciega y cautiva que esconde un rencor inconmensurable hacia Kiandara en su corazón; o de Orsini, una anciana hacker que pasa sus horas refugiada en un plano de realidad virtual lanzando malwares contra los drones que sobrevuelan la ciudad.
Pero, sobre todo, esta es un relato sobre el destino, la soledad, el orgullo, la traición, las intrigas palaciegas y la identidad.
Los años del silencio, de Elaine Vilar Madrugaes una historia muy teatral, repleta de intrigas palaciegas, venganzas avivadas con el tiempo, amores imposibles, traiciones imperdonables, y necesitadas redenciones. Elaine teje una obra coral repleta de personajes inolvidables unidos por sus sentimientos hacia una reina temible.
Porque aquí se cuenta la historia de Kiandara. Una joven destinada a ser mujer sumisa que decidió cambiar su destino para ser reina, aunque eso la convirtiera en villana a ojos de su pueblo. También es la historia de Oma, Rey de los Ejércitos, brazo militar del reino que suspira por su reina. Es la historia de Harune, un talentoso onnagata, obsesionado con su arte hasta tal punto de olvidar todo lo demás. También es la historia de Maie, una invidente sirena que vive en cautiverio imperial. O la de Orsini, una anciana hacker que trata de crear malwares para destruir la ciudad que tanto odia. Los años del silencio es la crónica de una época oscura del reino, conocida como el año del diablo, que tiñó las calles y pueblos de Varne con sangre debido la promesa del fin del mundo.
Elaine da voz a cada uno de sus personajes en un complejo entramado narrativo que nos lleva al presente, pasado y futuro. Cada personaje genera riqueza a toda la narración, a veces incluso volviendo a vivir el mismo momento de la historia desde diferentes personajes. La prosa ejerce de hipnotizadora a través del monólogo teatral entre cada personaje y lector. Cada uno de ellos habla consigo mismo, profundiza en sus propias emociones y la vez, da una visual sobre lo que está sucediendo. O va a suceder. Porque en Los años del silencio, incluso los muertos tienen voz.
Es una historia cocinada a fuego lento que transcurre por la vida de varias personas, comprendiendo sus decisiones, valorando su determinación y viviendo junto a sus emociones.Los años del silencio deja al cerrar sus páginas la sensación de haber vivido varias vidas. De haber sentido poder, miedo, soledad, dolor y traición. Venganza, amor y redención. No es una historia repleta de acción, ni de elementos climáticos que te hagan volar la cabeza y comerte las uñas a cada giro de hoja.
Toda esta obra teatral viene rodeada por un escenario muy especial donde tecnología y tradición feudal conviven a la par. En Los años del silencio se retrata una sociedad que recuerda al Japón feudal -donde incluso existe una especie de kabuki- junto a elementos de ciencia ficción, como los drones (al puro estilo de la serie Colony), y de fantasía, como las sirenas. Un escenario que sintetiza una curiosa mezcla y funciona como un extraño reino medieval repleto de leyes intocables ancladas en el pasado, pero que a su vez, contiene distinguibles elementos futuristas. Sin embargo, solo es un telón de fondo. Todo queda empañado por la dramática historia de sufrimiento humano que rodea a cada uno de los personajes.
Una historia de amor, venganza y redención, narrada con la voz inconfundible de Elaine Villar Madruga y con sabor a teatro clásico. Muy basada en los personajes, muy intimista y ambientada en un mundo híbrido entre el Japón feudal y un futuro distópico. Es una lectura diferente y muy recomendable para aquellos que quieran salirse de lo habitual. En esta noticia publicada en Origen Cuántico (R.I.P.) os hablo un poco más de este libro: https://www.origencuantico.com/los-an...
Los años del silencio plantea una historia universal y atemporal sobre el poder, la traición, la venganza y también el perdón, con unos personajes excelentemente construidos, un universo fascinante y bien entregado. Es esta una clara prueba de que Elaine Vilar Madruga es una de las autoras más hábiles y creativas de la literatura de ciencia ficción y fantasía de nuestra actualidad.
Lo primero que salta a la vista en esta novela de Elaine es que su autora es una dramaturga y una muy buena. La manera en que está entretejida la historia y el diseño de sus personajes son impresionantes. Me ha gustado muchísimo. Ya escribiré una reseña en condiciones, por ahora me limitaré a fangirlear... En otras reseñas y comentarios, en las notas de contracubierta se hace mucho hincapié en Kiandara y Harune, en El Rey de los Ejércitos, que son los personajes alrededor de los que orbita la trama. Sin embargo, mi favorita, y muy a menudo omitida, es Ulm, la campesina, la vengativa Ulm... Aunque esta novela tenga mucho de teatro kabuki sus raíces están en la tragedia griega y Ulm es una heroína clásica donde las hay. Nada, gracias a Ela por escribir este libro hermoso.
Un libro que me ha gustado leer aunque no ha sido una lectura sencilla. Me explico: la prosa de Elaine Vilar Madruga es muy poética, etérea, casi onírica, y esa belleza tan intensa en la forma, a veces, requería de toda mi atención para captar el contenido. Es más prominente el mundo interior de los personajes que el mundo exterior en el que interactuan unos con otros. Y como venía de leer "Los héroes" de Abercrombie, donde la acción y las descripciones son más terrenales, pues me costó un poco cambiar el chip. Dicho esto, ha sido una lectura que he vivido mucho. Resalto lo siguiente: -La ambientación combina elementos de cultura nipona con dragones, sirenas, drones y progamación informática de alto nivel, y, oye, la mezcla queda orgánica y creíble. - Un mundo devastado. La guerra ha traído miseria a las familias más pobres y se puede palpar la vulnerabilidad de sus habitantes, y como intentan prosperar en un erial sin esperanza. La historia está empapada de melancolía y es oscura, muy oscura (hijoputismo everywhere). Pero, curiosamente, entre tanta sombra hay momentos de ternura que destacan, en contraste, como una hoguera en un campamento nocturno. - Los personajes. Abajo Gru, mi villana favorita es Kiandara. ¿Es víctima? ¿Es villana? ¿La odias? ¿La amas? ¿Deseas su derrota? ¿La compadeces? Toda una gama de grises ensalzan a esta reina despiadada al trono de protagonistas que nunca olvidaré. Y esa complejidad también se aprecia en los personajes secundarios. Creo que el uso del monólogo en primera persona hace que empatices con ellos. En Varne hasta los muertos tienen voz. - El puzzle narrativo que se completa con diferentes puntos de vista (incluso retrocediendo en el tiempo para contarnos cómo vivió determinado acontecimiento un personaje concreto). ¡Muy bien! - Creo que Elaine tiene un don especial con las palabras. Sabe usarlas y es capaz de construir con ellas una red de metáforas para atrapar las luces y sombras de la naturaleza humana. - La edición de la editorial Dilatando Mentes es PRECIOSA. He flipado mucho con los detalles que iban apareciendo durante la lectura (dibujos, ilustraciones a color, encabezados y pies de página con su logotipo de una geisha kabuki, información adicional y el gramaje del papel, maravilloso). Es el primer libro que he leído de esta editorial, pero tengo curiosidad por salir de casa, cuando acabe la cuarentena, y buscar otros títulos para ver si el mimo es generalizado o particular.
En fin, esto ha sido todo. "Los años del silencio" vivirán en mi memoria, como diría Elaine Vilar Madruga, "atrapados en esta pecera enorme que es mi cabeza".
Bufff una maravilla, t deja esa sensación na no sabes q pensar sobre los personajes, si amarlos u odiarlos... Parece q estás leyendo una obra de teatro. Tenéis q leerlo es una pasada de libro
Me ha gustado mucho esta historia donde encuentras tantos personajes que amas y odias al mismo tiempo, una narración exquisita y una facilidad para envolverte que sorprende.
Tras la muerte de su padre y evitar un horrible matrimonio concertado gracias a sangrientas artimañas, la princesa Kiandara sube al trono como monarca absoluta. A partir de entonces, da pie a una era oscura en la que intenta hacerse respetar por su pueblo mediante una violenta represión. Mientras tanto, el Rey de sus Ejércitos se fija en un joven campesino con gran habilidad para el teatro kabuki, capaz de imitar la forma y el alma de una mujer…
LOS AÑOS DEL SILENCIO es una novela sobre el daño que produce una percepción distorsionada del amor, el rencor como respuesta al deseo no correspondido de la manera esperada, y sobre las barbaridades a las que induce el poder. Una historia sobre grandes traiciones y venganzas en la más épica de las vertientes del cine y teatro clásico japonés.
Así, Kiandara intenta hacer que el pueblo la ame imponiendo su tiránica visión de gobierno a la fuerza. Oma, su comandante en jefe, comete atrocidad tras atrocidad con la esperanza de atraer así el corazón de su reina. Mientras que Harune, el joven onnagata (actor que asume roles femeninos en el kabuki), lo deja todo para actuar ante el enemigo pudiente, abandonando y traicionando a su familia que a la postre buscará venganza por el desamparo.
Se trata de una obra cimentada en los diálogos y frecuentes soliloquios de los personajes, incluso de los muertos, dejando de lado casi cualquier tipo de descripción. Vilar Madruga emplea una estructura de capítulos nombrados como un personaje de la trama al estilo de Canción de Hielo y Fuego; saga a la que de hecho puede recordar por su fuente constante de odios y conspiraciones entre diferentes actores de la corte.
Es una novela que se toma su tiempo en llegar a mostrarnos todo lo que es, a la que se añaden elementos puntuales cada poco hasta que descubrimos su verdadera dimensión. Lo que parece ser al principio una tragedia japonesa feudal se torna en una obra de fantasía al surgir criaturas mitológicas, y luego en toda una anacrónica epopeya ciberpunk al incorporar hackers, drones y malware, que llega a recordarnos a Matrix o Ghost in the Shell. Tal cantidad de ingredientes podría resultar en un pastiche, pero Vilar Madruga sabe hilvanarlos con inteligencia en la trama para que esta nos resulte creíble y disfrutable.
Aunque la estructura de LOS AÑOS DEL SILENCIO pueda ser algo rígida y hacerse algo reiterativa hacia el final, no cabe duda de que se trata de un soplo de aire fresco en el trillado campo de la fantasía. Así como una constatación más de la imaginación y libertad de Vilar Madruga a la hora de escribir. Yo me quedo con el mensaje de su crepuscular final, en el que los supervivientes de todos los bandos, tras tanta violencia y miseria, no pueden evitar preguntarse: ¿tanto odio y sufrimiento para qué?
Una historia cyberpunk dentro del Japón feudal dentro de una tragedia griega dentro de una obra de teatro dentro de una novela; esa estructura "matrioshkana" es la que conforma Los años del silencio. De todas estas etiquetas establecidas a diversos niveles, creo que la que debe primar sobre las demás es la de "tragedia", pues es la que define más claramente una historia en la que los personajes son tan cromáticos como redondos.
La prosa de la autora, además, es un placer para los sentidos.
El diseño y la maquetación del libro son también una gozada.
Hay varios motivos, no obstante, por los que no le doy las cinco estrellas: 1. La historia, por su propia estructura de escenas al más puro estilo dramatúrgico, me ha parecido un pelín inconexa, lo cual me ha molestado un poco en el proceso de lectura. 2. Hay algunos errores de edición y corrección en las obra: una imagen que no coincide con el personaje al que acompaña, tres o cuatro errores ortográficos, varios párrafos con el tiempo verbal cambiado en mitad de sus respectivos capítulos. 3. El componente cyberpunk es fácilmente intercambiable por una variante mágica, por lo que, en mi opinión, no termina de encajar al 100%.
En cualquier caso, doy la enhorabuena a Elaine por sus dotes como narradora y por lo original de la historia y le animo a seguir siendo tan valiente en sus planteamientos y desarrollos y tan honesta en su prosa.
Los años del silencio es una novela que no se conforma con contar una historia: construye un mundo híbrido, extraño y fascinante donde conviven ecos del Japón ancestral, tecnología vigilante, cuerpos vigilados y destinos impuestos. Elaine Vilar Madruga escribe con una sensibilidad teatral muy marcada: voces múltiples, escenas fragmentadas, monólogos que parecen latidos. Eso hace que la lectura sea exigente, pero también profundamente evocadora. Kiandara —temida, marcada desde su nacimiento— se convierte en el centro de un universo donde la identidad es una batalla y el poder, una maquinaria que opera en todos los planos: el cuerpo, la memoria, el silencio. A su alrededor, personajes como Harune, Maie u Orsini añaden capas de ambigüedad y dolor que enriquecen una trama que nunca busca soluciones fáciles. La mezcla entre lo mítico y lo futurista funciona sorprendentemente bien, creando un espacio simbólico lleno de tensión y belleza. La edición ilustrada de Dilatando Mentes aporta además un complemento visual que realza la atmósfera oscura y poética del libro. No es una novela para leer deprisa: pide tiempo, atención y disposición a entrar en su ritmo fragmentado. Pero la recompensa está ahí: una historia poderosa, distinta, que deja eco. Una lectura para quienes disfrutan de la fantasía especulativa con peso emocional y profundidad literaria.
No sé que tipo de cosas se le pasan por la mente a las escritoras.¿Y por qué digo esto? pues porque "Los años del silencio"parece el resultado de meter cosas en una bolsa,remover y ver que lo que ha salido es una genialidad.Me decidí a leerlo por las buenísimas críticas que tenía pero en realidad ninguna contaba mucho "de qué iba" y eso ya intriga un poco.Encima la portada despista todavía más.Empiezas leyendo tradición japonesa que no sitúas muy bien en el tiempo y de momento aparece tecnología punta.Pero no solo eso si no que además los personajes son complejos,contradictorios,despiadados,malos,buenos...Un curioso final que no te ves venir. Lo recomendaría a quien quiera leer algo distinto y original.Y un plus es la edición de Dilatando Mentes que hacen que el libro sea bonito y que incluye ilustraciones en color.
El único problema que tiene esta novela es su extraordinaria calidad. Esto puede alejar a los asiduos del género o a aquellos que reniegan de todo lo que tenga tufo a fantasía. "Los años del silencio" nos ofrece un drama tremendamente clásica dentro de un contexto de fantasía y ciencia ficción, que sin duda es parte de un universo en el que están también varios de sus cuentos o de sus diversas obras. Está tan bien narrado, que en pocas páginas uno se adentra en este mundo que se mueve entre lo medieval y lo futurístico; una visión de la fundación o del ekumene pasada por el tamiz de China Mieville, Gene Wolfe y Borges; la tragedia griega, el teatro japonés, Shakespeare, yo que sé... Se mueve entre todo eso, pero la voz es la de la autora, y nos hace participe de ella. Una maravilla.
No tengo ni idea de que hacer con mi vida 🤣 Con esta novela me he reído, he llorado. He dicho dios que crueldad! Ha sido toda una escalada de emociones que te llevan hasta lo más alto para luego devolverte a la tierra de un porrazo.
La ambientación japonesa con elementos de ciencia ficción se mezclan a la perfección con unos personajes a los que lo mismo quieres cogerlos por el cuello, que te compadeces y hasta llegas a comprender el por qué de tanta maldad. Porque les digo que en Varne: la gente buena no existe.
Y eso, a mi juicio, es lo que hace a esta historia tan especial. A gente que dice que la fantasía en Cuba está estancada, los invito a leer esta novela.
Los años del silencio, escrito por Elaine Vilar Madruga y narrado por Ana Serrano, es una historia magnífica, una verdadera obra de arte.
Durante casi diez horas, me cautivó, sedujo y entretuvo.
Entramos en un mundo fantástico poblado por personajes odiosos y odiados, y otros profundamente queridos, pero ninguno de ellos es olvidado jamás.
Los reinos del pasado y del futuro se entrelazan, pero resultan sorprendentemente contemporáneos.
Suspenso, emoción, violencia, seducción... Todo esto y más se desarrolla en diálogos que resuenan como voces en un espléndido teatro, donde actores mágicos dan vida a una realidad ficticia que casi puedes tocar y oler.
La gran historia de una mujer en el poder, desde que siendo niña se hace cargo del reino hasta el fin de sus tiempos. El pueblo y lo que fue capaz de hacer ante ella, los amores y odios que despertó, las muertes, la pobreza, los dolores que generó. Lo más interesante para mí la forma en la que fue capaz de mutar, convertirse en otra una y otra vez, algo tan femenino. Como se enfrentó a los prejuicios de género ante el poder, lo que buscaba y lo que hizo para obtenerlo. Elaine siempre tan atinada, tan interesante lo que cuenta, lo que dice del mundo.
Elaine Vilar siempre sorprendre por la profundidad psicológica de sus personajes y su tono elegiaco. Los años del silencio cautiva por su estructura y por sus protagonistas y con un contexto que mezcla la fantasía y la ciencia ficción. Tiene momentos de belleza sobrecogedora pero también es cierto que la novela se ve mermada por la falta de una trama clara.
Elaine nunca deja de sorprender!! Rarísimo, pero brutal 😊
La reseña de Consuelo Abellán, incluida al final del libro ("a ver si adivino...") resume a la perfección lo que es éste libro y lo que nos hace sentir.
Es un libro original, oscuro y que te deja llena de emociones. Es una mezcla de lírica y horror.
Aquí os dejo un fragmento de mi reseña:
Es una historia de amor, de traiciones, de venganzas, de odio, rencores e ilusiones perdidas. Y sin embargo no parece tratar sobre estos temas, ya que solo son la excusa para presentarnos a unos personajes con caracteres muy marcados. Así la autora nos introduce en una trama que es como un chicle del que cada personaje tira para lograr sus propios objetivos. Esta incertidumbre que nos proporciona el cambiante del punto de vista es uno de sus grandes aciertos, pues hace que la historia pertenezca más a los personajes. Por ello, el relato se convierte en algo apasionado, pues lo vives a través de ellos. Ningún personaje se doblega y todos tratan de convencerte de que, de alguna manera, eres tan bueno, tan malo, tan egoísta como ellos, de ahí lo acertado de narrar en segunda persona. ¿Y si lo fueras? ¿Y si tuvieras ese punto egoísta? ¿Y si al final Kiandara te parece una reina justa? ¿Y por qué demonios este libro me provoca tantas preguntas? ¿Ves lo interesante que es esta novela? Así es, extraña, original, construida a base de adoquines puestos sin un orden aparente, piedras que te traen los personajes para que poco a poco vayas fabricando la historia líneal que necesitas para apoyarte y comprenderles a la perfección.
Qué locurita de historia, está genial. La oí en audiolibro porque no lo encontré en físico, pero lo quiero. Me fascinó la estética, las motivaciones de Kiandara, en fin, wow.