Estamos ante un ensayo cargado de información. Un estudio comparativo de las diferentes leyes promulgadas desde que el mundo es mundo atendiendo a la pregunta “¿Qué se no considera una violac.ón?” Y joder, permitirme que suelte una carcajada bien gorda porque ¡Coño! ¿A vosotras os suenan leyes que respondan a “qué no se considera un robo”? Desde 1773 tenemos artículos y leyes donde queda explicitado qué no es una violac.ón.
Hablan pues de “La violac.ón de una doncella” “Para la violac.ón ha de intervenir la fuerza o intimidación (…) acceso carnal ilegítimo con mujer soltera o viuda de buena fama, mayor de 12 menor de 23; si fuera casada sería adulterio, y si fuera con mujer de mala fama, simple y llana fornicación.”
Es decir, si eras de baja alcurnia daba igual, si estabas casada no solo se consideraba adulterio si no que además el problema era que se mancillaba el honor de tu marido, de tu padre o de tus hermanos. Por cierto, ¿Alguien se pregunta qué pasaba con las menores de 12 años? Bueno, sencillamente se consideraba que ¡Eso no pasaba! Les faltaba añadir, somos salvajes ¡Pero no tanto joder!
Hay datos y datos y datos recogidos en este volumen. En 1843 se escribieron libros para explicar que si una mujer mostraba deseo sexual, famosa histeria, se podía amputar algo. Y con algo me estoy refiriendo a nuestro clítoris o nuestros ovarios. Sí. Por que de lo contrario nos volvíamos unas histéricas, volubles y difíciles de manejar. Así, con esta solución, volveríamos a ser dóciles. Sería nuestra cura. ¡Oh, gracias! Si nos dejaban los ovarios y nos privaban de nuestra vulva podríamos seguir haciendo aquello para lo que se nos diseñó; ser vasijas donde los hombres pudiesen vaciarse y vasijas que engendrasen hijos.
En las guerras también se nos instrumentaliza. En todas, no hace falta remontarse a siglos pasados. En los campos de exterminio nazi había barracones donde tenían a mujeres, compatriotas de los demás apresados, obligadas a prostituirse. Encarceladas en habitaciones para premiar el trabajo de los hombres allí confinados. ¿Os creéis que ellos se negaban a abusar así de sus compañeras? La respuesta es no, no se negaban. Sabían que era un premio que sus carceleros les conferían por el esfuerzo del trabajo, por lo que iban encantados a v.olarlas.
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En este ensayo se incide en la importancia del lenguaje, hace mucho tiempo que soy consciente de eso, pero nunca está de más repetirlo. Las palabras que usamos para designar según que cosas encierran mucho dentro de ellas. Es importante utilizar las palabras apropiadas, ser consciente del lenguaje.
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En cierto momento un grupo de hombres decidió por todas nosotras, por las mujeres presentes y futuras. Perpetuaron su pensamiento asemejándolo a “palabra de Dios” y así se hizo historia. Se formó esta sociedad que guarece a los agresores y no protege a las agredidas. Un mundo en el cual “No hay ningún crimen que sea más difícil de demostrar que la violación, y no hay una parte agraviada de la que se desconfíe más que de la víctima de una violación”.