Una maravillosa ventana al mundo de Jedet, con anotaciones, conversaciones, declaraciones, reflexiones, que te dejan pensando durante un largo rato.
Su experiencia como mujer trans, sus miedos, inseguridades, pero también sus sueños y lo que la hace feliz, que a veces es tan sencillo como estar rodeada de gente que te quiere o comer papas fritas.
Una auténtica joya que comparte con nosotres, en intimidad, abriendo su diario para que divagues por él. Es imposible no sentirse contagiado, abrumado. Yo, personalmente, me podía leer en algunas líneas, y eso era tan bonito como doloroso.