Relato del viaje que Rimsky hizo a la revolución nicaragüense en los años ochenta, cuando apenas tenía veinte años.
Escrito reflexivamente desde el presente, el breve, pero contundente texto de este libro está intercalado por los diarios (y fotos) que Cynthia Rimsky hizo durante su travesía. Se trató de un viaje tardío y decepcionante a la Revolución. Ya entonces la autora supo dar cuenta de su desconcierto y distancia crítica con lo que veía y oía, pero luego, al retomar esos textos y comentarlos décadas después, lo que tenemos es ya pura lucidez, humor negro, mirada crítica aguda; una inteligencia y comprensión cabal de lo humano, todo manifestado a través de una sagacidad narrativa única. Un texto vibrante, la mirada de una chilena incomparable y una realidad remota y turbulenta: la nicaragüense.
Cynhia Rimsky nació en Santiago de Chile, en 1962. Ha publicado Poste restante, La novela de otro, Los Perplejos, Ramal, Fui, El futuro es un lugar extraño, En obra, La revolución a dedo. Escribe crónicas y columnas para diversas revistas y da clases en la UNA. Vive en Argentina desde 2012.
La sinopsis del libro dice que “en 1985, una joven idealista de 22 años viaja a dedo desde la dictadura chilena a Nicaragua para conocer el sandinismo”. Así que esperaba encontrarme con un texto que analizara la revolución sandinista desde una perspectiva foránea en la que se contrastaran la visión de la persona que hizo el viaje con la de la persona que, varios años después, escribe el libro. Sin embargo, no hay nada de esto en “La revolución a dedo”. Ni siquiera se explica el contexto de lo que se está hablando, ni de la importancia de los sucesos o lugares que se mencionan. La autora se preocupa más en relatar cómo reconstruyó sus memorias del viaje que en las memorias mismas. Incluso, mucha de la información ofrecida se siente desorganizada y, por momentos, repetitiva. La segunda parte me pareció completamente innecesaria y terminé leyendo en vertical. Una lástima porque sí había mucho para explotar a través de la reflexión y la crítica.
Los libros de Cynthia Rimsky me gustan demasiado. Me he empeñado en conseguirlos y leerlos fielmente, con una tranquila perseverancia. Su escritura me parece una labor tanto intelectual como material. El viaje, la memoria, la identidad, son elementos claves de su arte. La importancia de la mirada, del registro, de los materiales que permiten ese registro, de las reflexiones, de las transformaciones, tanto personales como colectivas, se sintetizan magistralmente en sus obras. "La revolución a dedo" es una joyita. Excelente configuración del relato y de la perspectiva narrativa. La voz autorial se revela en la primera línea como una viajera que tiene el hábito de registrar en cuadernos las experiencias y datos diversos que cada viaje le suministra. A partir de esos registros, de cartas, de recuerdos y de especulaciones se hablará de la joven de 22, de la de 23, de la mujer de 45, de la mujer de 57. ¿Crónica? ¿Memoria? ¿Narración? ¿Autoficción? Todo eso y algo más. La joven de 22 viaja en 1985 a la Nicaragua sandinista para apreciar in situ el proceso revolucionario. En la segunda parte, la mujer de 45 vuelve a Nicaragua. Interesantes conexiones o vasos comunicantes entre los tiempos, lugares y personajes que arman la historia. De una forma u otra, Cynthia Rimsky nos involucra en los desplazamiento espacio-temporales y nos hace cómplices o testigos de su proceso de escritura. Una gratificante experiencia lectora totalmente recomendable.
Si bien no me ha entusiasmado, me parece interesantísima la mirada de la Cynthia adulta sobre la Cynthia joven cuasi adolescente. Una mirada crítica, de persona que ha vivido lo suficiente como para saber que los sueños revolucionarios universitarios se diluyen en el aire. Y que lo que queda de la revolución -si es que algo queda- ha de ser constante, aguerrido y más político que teórico. ¿Crecer implica salir de la ensoñación? ¿Puede perdurar la utopía al hacerse adulto? De perdurar, ¿en qué posición lo deja a uno como ente social? ¿Es posible vivir la revolución, sentirla en cada paso, una vez habiendo salido del sueño? De Rimsky me ha gustado la honestidad de su diario de campo, la ironía con la que mira a la chica joven que viaja a dedo buscando encontrar al Che, a Fidel y a los doce apóstoles del mandamiento socialista. De Rismky no me ha gustado el juicio de su prosa adulta, la ironía con la que mira a la chica joven que viaja a dedo buscando encontrar al Che, a Fidel y a los doce apóstoles del mandamiento socialista. No entiendo la mordacidad con la que comenta a su yo anterior, sobre el que ella misma ha edificado su figura durante toda su carrera artística. No entiendo la renuncia a la personalidad que se fue, el olvido de unos sueños, en aquel entonces, legítimos, casi obligados. No entiendo el menosprecio a una ingenuidad juvenil, motor, aunque a tantos cueste creerlo, de las verdaderas transformaciones sociales. No me gusta su voz adulta, ni su voz intermedia, de la segunda parte, en la que la inconsciencia, las proclamas libertinas, ahora sí, no tendrían cabida, y, a pesar de eso, guían sus pasos. Un librito algo mediocre, pero interesante,no tanto por la crónica histórica que promete, sino por el diálogo entre juventud y adultez, que no es más que la constante conversación interna que todos tenemos. “Me ofrecieron una beca para estudiar en Cuba, pero no quiero ir porque si me enamoro tendría que quedarme allí”.
A partir de dos cuadernos, Cynthia Rimsky reconstruye la impresión de viajar a dedo hasta Nicaragua durante la luna de miel sandinista. En el primer cuaderno, redactado cuando la autora tenía 22 años, nos cuenta cómo la vida “cotidiana” sigue en medio del vértigo revolucionario. ¿En qué momento la importante labor revolucionaria coincide con el día a día?
El segundo cuaderno, escrito 20 años después del anterior, encuentra a una autora mucho más desencantada de los procesos revolucionarios y convencida de que el idealismo a raja tabla no da de comer. Habiendo triunfado escribiendo guiones para la TV chilena, la Rimsky decide pasar unas vacaciones en Nicaragua, de cara al Pacífico, buscando a una mujer perdida que pueda devolverle el recuerdo de un héroe chileno que olvidó el Sandinismo.
Ambos cuadernos son revisados (y reescritos) cuando su autora tiene cincuenta y tantos años y es capaz, a más de treinta años de distancia, de repasar una pequeña parte de lo ocurrido y contarnos, no sin un dejo de melancolía, como hay lecciones que el simple paso del tiempo nos enseña.
"Buscando información sobre la vida que se llevaba en la dictadura me topo con una tesis universitaria del 2010: 'Los rostros de la protesta'. La autora tenía siete años en 1985 y utiliza como material de estudio las investigaciones de los y las intelectuales que escribían en los ochenta desde fuera de las universidades y del Estado, en máquinas de escribir, hojas de papel roneo y oficinas financiadas por la solidaridad internacional".
Tre stelle, soltanto perché nel sesto anno della rivoluzione io c'ero e la sagoma di Sandino ha smosso importanti emozioni e ricordi. Soltanto per questo.
Esta novela corta podría ser también una colección de dos cuentos, uno largo y otro corto, pero su diálogo es tan sutil y tan sugerente que reta los formatos. Es una pequeña artesanía trabajada con oficio y animada por el genio. La narradora de la primera parte es una mujer mayor que encuentra un diario de su yo más joven, con la que inicia una narración compartida que teje, como una trenza, la mirada fresca de una joven ilusionada por la revolución sandinista, recorriendo Nicaragua a dedo, con la mirada distanciada de una mujer que recuerda, sobre todo, el centro vacío de Managua (una imagen de enorme fuerza poética). La narradora de la segunda parte es una mujer adulta que, en un momento intermedio entre las dos anteriores, describe con desencanto e ironía el turismo internacional en las playas nicaragüenses. La potencia de lo no dicho en la escritura de Rimsky es magistral. Tal vez solo el final abrupto me hizo dudar, pero en el balance sé que recordaré este libro como una cima de la narrativa en español.
Vibrante crónica sobre la juventud guerrillera. La narradora es una mujer de cincuenta y dos años que, al encontrar el cuaderno de una joven de veintidós, rememora al viaje que realizó a Nicaragua a mediados de los ochentas. Anhela internarse en la lucha sandinista. Empaparse en la humedad revolucionaria. Pero a la adulta le cuesta entender su deseo. Incluso su caligrafía ha mutado con los años. Por eso escribe mails a sus compañeros de militancia y a Pablo, el de viaje, para que recuerden junto a ella el trayecto. Y las preguntas estremecen: “¿Qué dejaste atrás para siempre cuando volviste a Nicaragua?”. También los hallazgos en el cuaderno, de una actualidad abrumadora: “Si preguntas por el hombre nuevo que leímos en los documentos de la izquierda renovada y que constituye el argumento habitual para dejar fuera al PC; si preguntas por el hombre en Managua, te miran con cara de: este gringo despistado. Lo máximo que vas a conseguir es que te manden al Ministerio de Cultura. Por supuesto el Ministerio de Cultura aparecerá cuando dejes de buscarlo”. Luego la mujer adulta reconstruye el viaje. Profundiza la puesta en abismo donde las respuestas, el cuaderno y su relato se funden en una entrañable obra que captura con rara belleza las contradicciones que surgen en todo proceso revolucionario.
Un viaje a Nicaragua hecho a dedo desde Chile en plena dictadura a la revolución sandinista en 1985. El desgarro de encontrarse con la realidad y tener 22 años. Otro viaje buscando una huella de un amante sandinista en la costa mosquito. Ahora tiene 45 y las ruinas de lo real siguen ahí, de otra forma. Entre tanto, amores de deshacen y se vuelven a hacer.
En "La revolución a dedo”, Cynthia Rimsky escribe sobre una mujer chilena de 54 años que encuentra dos viejos cuadernos llenos de notas sobre dos viajes a Nicaragua y de los cuales recuerda bien poco. En el primero, la protagonista tiene 22 años viaja, haciendo autostop a través de varios países latinoamericanos, hasta llegar a Managua con la idea de conocer la revolución sandinista. Un viaje que llega algo tarde, en 1985, cinco años después del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional. En el segundo cuaderno, la protagonista tiene 45 años y se encontraba en el país centroamericano por turismo. Tampoco en este caso la mujer tiene memoria de haber tomado los apuntes. De hecho, se identifica poco con ambas versiones jóvenes de ella misma.
El libro no ofrece una narración continua, sino pequeñas y puntuales imágenes con la idea de ver el pasado y las creencias de la juventud con una cierta distancia. Una autocrítica a la memoria, los ideales y las inevitables reflexiones entre las convicciones que, según el momento histórico, han cambiado. "Tal vez seguí siendo un extranjero habitando tiempos que no eran míos", escribe.
El libro de Rimsky es también testimonio de aquellos que buscaban tener un contacto directo y práctico con quienes habían logrado ese ideal por el que se luchaba. Un momento histórico donde se gravitaba hacia los ejemplos que se tenían al alcance en América Latina.
"En este viaje he descubierto el mundo de la gente común y una ruta, un tiempo, un espacio donde el ser no es una determinación —como tantas veces lo conversamos— sino un estar siendo. Me pregunto cuál es el punto donde se cruzan la vida cotidiana y la vida de las grandes transformaciones".
Cuando tienes 22 años: las esperanzas y sueños están a la vuelta de un viaje, de un re encuentro con tus ideales que son representados en otros espacios. Así podemos imaginar que todo es posible, la juventud nos invita a ello.
Así es como Cynthia, narradora y escritora de una sola vez, encuentra los cuadernos que escribió en 1985 en un viaje que emprende desde un Chile en dictadura a una Nicaragua que comenzaba un proceso revolucionario que anunciaba por sobre todo lo demás: libertad.
Encontrará en esos cuadernos de 7mm sus recuerdos, palabras tachadas que no descifra y un sin fin de sueños que hoy, a sus 57 años pretenden comprender un poco cómo ha ido avanzando todo. En los otros cuadernos que encuentra, ya con 45 años será un viaje de vacaciones que 20 años después del proceso revolucionario iniciado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, le harán pensar hacia dónde iban esos sueños que muchas y muchos de Latinoamérica pensaban.
Una gran forma de encontrarse con la escritura, la memoria y como esta avanza ante el inexorable paso del tiempo.
No me siento a gusto con las dos estrellas, pero tampoco siento que fue un libro de tres. Me sirve como punto de partida para investigar mas sobre la revolucion en Nicaragua, pero esperaba un poco mas de este libro. De todas maneras me parecio interesante y bien escrito. Me quedo con algunas frases que me marcaron e identificaron, como por ejemplo cuando dice "La joven de 22 no puede entender que alguien pueda vivir sin consciencia politica". Cuando estas despierto es desesperante ver como los demas estan cegados, como pueden vivir el dia a dia ignorando lo que pasa ahi afuera, en la esquina o en el pais limitrofe.
Resulta muy interesante el ejercicio que realiza Cynthia Rimsky al emplear un auto análisis con su propio pasado mientras refleja-en parte- lo que vio y vivió en este pasaje del proceso revolucionario nicaragüense. La segunda parte del libro creo que es más compleja de comprender, sin embargo, no deja de ser atractivo.
Es un libro sobre la escritura, sobre querer escribir, lo que ella como periodista hace por encontrar la historia, lo que ve, lo que vive como una joven de 22 años y como lo reconstruye a los 45 y a los 57. Me encantó la idea, pero a la crónica le falta contexto político/ social del momento histórico en Nicaragua, algo bien breve sin entrar en detalles hubiera sido de gran ayuda para el lector.
Lo encontré confuso, falto de la claridad y la simpleza que siempre he encontrado en Rimsky. Con momentos y alegrías, reflexiones bonitas, profundidad, pero no vi claro el vínculo entre los dos tiempos, ni me pareció articulado el día y vuelta.
La oportunidad de usar esta premisa de “mí experiencia de la Nicaragua post-revolución releída y comentada por mi nueva yo” fue desperdiciada en un anecdotario fragmentado y medianamente superficial.
Una genial reflexión acerca del paso del tiempo, de la candidez de las revoluciones latinoamericanas (vistas desde una joven idealista) y sobre todo, del trabajo del/la escritor/a.
Lo encontré hoy en la biblioteca y lo terminé en una tarde. Rimsky es fascinante y me da esperanzas. La considero mi máximo referente en la escritura. La tengo en un panteón con Carver y Bolaño.
“…me invita a un casamiento, pero la idea de estar alegre me molesta. Tengo ganas de estar sola, en un silencio que sea mío.”
“…se me enredan los años, no así las emociones.”
#bookquotes
Tres son las cifras relevantes en esta ocasión: veintidós, cuarenta y cinco, y cincuenta y siete. Estas son las edades que ha tenido la autora en las diferentes fases de este libro. Tan distintas son las edades como las personalidades y sentimientos de esta mujer, al grado de sentir que son tres entes distintos. La más joven inicia una búsqueda de respuestas con un espíritu idealista en donde va a intentar conocer o descifrar el sandinismo de Nicaragua. Las dos mujeres que la preceden, van a tratar de traducirla y entenderla.
Los diarios casi siempre resultan entrañables. En esta ocasión esa premisa se mantiene, pese a lo confuso y breve de algunas entradas. La interacción entre las diversas voces de la autora resulta interesante. Se antoja leerla novelada.