El investigador uruguayo Eduardo Gudynas advierte que en la base de la crisis ambiental contemporánea se encuentra una obsesión con valorar a la naturaleza en función de la utilidad, la manipulación y el beneficio humano. Es una postura antropocéntrica sobre la que descansa la apabullante dominación de la valoración económica. Frente a esos énfasis, se defiende una ética biocéntrica que, por un lado, recupera otras valoraciones de la naturaleza no utilitarias como, por ejemplo, las ecológicas, estéticas, religiosas o históricas, y por otro lado, se defiende la existencia de valores propios en ella. Bajo esta ética biocéntrica, se rescatan experiencias latinoamericanas muchas veces invisibilizadas por las políticas desarrollistas, se discuten los avances y contradicciones en los países andinos, y se analizan las implicancias en diversos ámbitos políticos, ambientales y económicos.
Funciona bien como manual de consulta e introduccion al tema, pero supongo que dado mi amor por las ciencias biologicas no soy el público objetivo. Se sintio unidisciplinario y repetitivo a momentos. Algunas criticas a las ciencias biologicas parecian mas bien venir de prejuicios por asuntos semanticos que un conocimiento real de la cosmovision dentro de dichos espacios (por ej. las criticas al concepto de servicios ecosistemicos y a la teoria general de sistemas). Soy el primero en sumarme a las criticas a la modernidad, pero a veces parecia sostener que el dualismo cartesiano es la unica cosmovision que existe dentro de ella. Estoy de acuerdo que es predominante y que su influencia en la esfera politica y economica ha resultado en una instrumentalizacion catastrofica del conocimiento cientifico, pero creo que especialmente dentro de las ciencias biologicas es donde han encontrado un nicho otras cosmovisiones (tambien modernas) que promueven una etica biocentrica. Afirmar que para la modernidad la Naturaleza es siempre dualista, asimetrica y globalizada es desconocer, por ejemplo, la influencia de Spinoza y la fenomenologia en la ecologia y las neurociencias. Finalmente, lo que me hizo perder el interes fue su afirmacion de que la ecologia es un abordaje util dentro de las ciencias ambientales, pero no para reconocer derechos intrinsecos a la naturaleza. Estoy de acuerdo que un entendimiento de los ecosistemas no es condicion necesaria ni suficiente, pero es claramente progreso en esa direccion. Una etica biocentrica no va a llegar con activismo solamente, es necesaria una educación que entregue conocimiento que permita construirla autonomamente. Me parece que entender la interrelacion que tenemos dentro de nuestros ecosistemas es una forma muy directa de concluir que nuestros ddhh necesitan previamente del reconocimiento de derechos de la Naturaleza. El principio precautorio que menciona mas adelante se funda precisamente en un entendimiento de los ecosistemas como sistemas caoticos. Aun asi, estoy de acuerdo con todas las conclusiones que alcanza en torno a los marcos normativos y el camino para alcanzarlos. Para variar, mas democracia, mas poder a las comunidades, mas reconocimiento a las cosmovisiones indigenas.
Tremendo, funciona cómo manual, asi que muchas temáticas no se abordan con toda profundidad, pero sí son expuestas de buena manera y con todo la bibliografía necesaria para adentrarse en las materias de interés. Por lo demás, el trabajo es extensivo y plantea las reflexiones y críticas necesarias para armar un marco que aborda tanto las corrientes detrás de los derechos de la naturaleza, cómo las implicaciones sociales que traen.
O livro é inspirador e trata de assuntos extremamente pertinentes, mas infelizmente é um tanto repetitivo, o que torna a leitura lenta e cansativa. Ainda recomendo, de qualquer modo.