Lo primero que se me vino a la mente después de terminar este libro en un viaje eterno en autobús fue “joder, qué bueno es y qué bien escrito está”. Ahora, días después, sigo pensando exactamente lo mismo. En Heridas Abiertas Begoña Méndez hace un recorrido por los diarios de varias mujeres, entre las que se encuentran Santa Teresa, Soledad Acosta, Zenobia Camprubí, Teresa Wilms Montt, Lily Íñiguez, Marga Gil Roësset, Idea Vilariño, Susan Sontag, Alejandra Pizarnik y Mariana Eva Pérez. En este ensayo la autora nos hace ver cómo los diarios íntimos comenzaron siendo una forma de control sobre las mujeres por parte de sus familias y maridos, y cómo ellas, a pesar de todo, consiguieron encontrar en ese espacio un medio para expresarse y ser libres.
Nunca antes me había atrevido a leer los diarios que se publican de ciertas autoras porque me parecía una intromisión hacia su intimidad, pero después de leer este libro siento una necesidad imperiosa por hacerlo, porque como dice Begoña, “ellas, todas esas alteridades que no son yo, también me configuran”, “en la conmoción que me causan sus palabras, me perdono a mí misma y siento que me rehago en sus vidas registradas, pero que también ellas, de algún modo, reviven en mí, que les presto mi carne para que sean de nuevo algo más que palabras”.