La premisa me ganó de primeras, pero la ejecución hace que pierda todo su encanto. Si nos ponemos quisquillosos, le hace perder hasta el argumento. El autor se centra tanto en las reflexiones vitales, el lirismo y las frases llamativas que se olvida de todo lo demás. Vayamos por partes:
La trama. El estilo, en lugar de aportar, resta. Las divagaciones del autor son tan largas que pierde el hilo conductor de la historia, y guardan muy poca relación con el mismo, lo que me descoloca como lectora. Además, algunas escenas me han llegado a enfadar por la poca coherencia que muestran, ya no solo con la vida en general (es un recurso que puede funcionar si se hace bien) sino con la propia historia. El final es el ejemplo más claro.
Los personajes. Están desdibujados completamente, en muchas ocasiones sus diálogos son intercambiables y no sabes quién habla en cada momento. Por no mencionar los discursos que sueltan todos de la nada, sin venir a cuento y nada más conocerse. Es poco realista, pero eso no es un problema si era lo que el autor pretendía. Lo malo es que no hay coherencia entre ellos, no tienen personalidad fija sino que varía conforme le convenga al autor para expresar sus reflexiones. Ninguno me ha gustado, aunque no es decir mucho: todos son iguales. Excepto la chica, que aparece como una figura perfecta, sin defectos, además de ser la única representación femenina. He odiado como trata la relación entre ambos (sí, ya me has dicho que están muy enamorados, pero enséñame el porqué) y la manera en la que el protagonista habla de ella.
El estilo. Si bien es verdad que he marcado bastantes frases y reflexiones, ya sea por su belleza o por su contenido, el autor se excede demasiado con ellas y acaba siendo demasiado repetitivo. Como he dicho antes, en ocasiones trata las relaciones de una forma con la que no estoy en absoluto de acuerdo. Sin embargo, muchas otras reflexiones si me han llegado y me han hecho pensar, por lo que en ese punto no me puedo quejar. También me gusta que plasme diversidad de opiniones y puntos de vista.
En definitiva, es un libro sustentado básicamente en reflexiones sobre el amor, en el que la trama y los personajes son más una excusa que un fin. A quien busque algo así podrá no saturarlo, pero para mí ha sido demasiado, a pesar de que lo leí en un momento en el que me tocaban especialmente varios de los temas tratados. De hecho, creo que si lo hubiese leído en otro momento le hubiese dado una estrella o directamente no lo habría terminado.
Si te gustó es probable que también te guste: Blanca como la nieve, roja como la sangre, de Alessandro D'Avenia, y Si tú me dice ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa.
PD: no sé si será cosa mía, pero casi todos los libros románticos de autores italianos que he leído (Moccia, D'Avenia, Giordano, Gungui...) me parecen cortados por el mismo patrón. No me gustan demasiado estos sastres. Será que la moda italiana es demasiado sofisticada para mí.