Me cuesta conectar con la poesía que solo para a ser bella, como si la belleza tuviese valor por sí misma. Mercedes Roffé es una poeta bastante apegada a este estilo, pero también es lo suficientemente inteligente y hábil como para ir más allá y abrirse a una escritura más conceptual y filosófica, con la que me siento más identificado. Así sucede en su Memorial de agravios, libro profundo, intenso y rico en su léxico y recursos. Los poemas que más recurren a la reflexión como arma poética más me atraen, mientras que los más esteticistas me llaman menos la atención. Sea como sea, es una obra que merece leerse, lentamente y saboreando su contenido y mensaje, críptico pero potente. Un buen poemario.