La primera edición de esta novela española que tanto éxito tuvo durante el siglo XIX salió de las prensas parisinas en 1801. La venta de libros procedentes del extranjero estaba entonces rigurosamente controlada en España, así que el único recurso posible era despacharlos de contrabando o entregarlos a viajeros españoles que hubieran cruzado la frontera. Fue así como Luis Gutiérrez, un gacetillero español establecido en Bayona, y el autor entonces anónimo de la novela, se la entregó a alguien que la hizo llegar hasta un librero de Bilbao. La reacción de la Inquisición fue la prohibición e inclusión de la obra en su famoso «Índice», que, sin embargo, comenzó a circular de forma clandestina hasta alcanzar con el restablecimiento en España de la libertad de prensa un enorme éxito editorial. Escrita en forma epistolar, los "impuros deseos" de un prelado por una joven, que le llevan a encerrarla en los calabozos del Santo Oficio para "ablandarla", presenta en el cruce de diversas correspondencias la inhumanidad y la depravada conducta del arzobispo de Sevilla y del Inquisidor General, con el propósito de denunciar la intolerancia religiosa.
Luis Gutiérrez, a member of the U.S. House of Representatives since 1993, is frequently in the news as the national leader of the movement for immigrants’ rights in America. He lives in Chicago, Illinois, with his wife Soraida.
Cornelia Bororquia es la historia de Cornelia, una joven de diecinueve años que es secuestrada por el Arzobispo de Sevilla, quien se ha enamorado de ella e intenta convencerla de que le permita acostarse con ella apresándola y torturándola en una cárcel de la Inquisición bajo el falso pretexto de su supuesta herejía (hombres 💖🤌).
El interés de la historia está en que sirve como pretexto para una atrevida crítica a la Iglesia e incluso un cierto cuestionamiento de la religión católica, crítica cuyo impacto en el contexto en que se escribió debió de ser enorme. Me sorprende no solamente que la obra llegara a publicarse, sino el mismo hecho de que se escribiera en el siglo XVIII y, además, en España.
La principal crítica se dirige al régimen de terror implantado por la Inquisición española, que ha llevado a un fanatismo excesivo hacia la religión católica. Se denuncian dos prácticas principalmente: el hecho de que la Inquisición obligue a los católicos a poner su religión por encima de todo aspecto de su vida íntima (se defiende que los padres deben denunciar cualquier rastro de herejía en los hijos y viceversa, por ejemplo, aunque esto vaya contra la naturaleza de los sentimientos humanos) y los castigos demasiado duros aplicados además muchas veces a los inocentes. Este último punto es tal vez el que está más presente, ya que la historia de la protagonista es un ejemplo de este tipo de castigo aplicado, además a una inocente.
Se trata de una crítica muy interesante, ya que lleva a la reflexión sobre hasta qué punto son equivalentes la institución de la Iglesia y la religión en sí misma. El enamorado de Cornelia (no el cura, sino el joven con el que iba a casarse) llega a odiar la religión católica por haber conducido a castigos como el de Cornelia, que considera excesivos incluso aplicados a verdaderos ateos o seguidores de otras religiones. Sin embargo, el padre Casinio (que viene a ser la figura de redención de la Iglesia y, sobre todo, de la religión) lo convence de que esto no es un principio divino, sino un error de los hombres. Por supuesto, al final de la obra queda por tanto el mensaje de que el Dios católico es infinitamente bueno y justo, como no podía ser de otra manera.
También me ha resultado irónico que estos castigos, que en principio buscan perseguir la herejía, en realidad en la obra provoquen el efecto contrario, haciendo dudar a Cornelia de su fe. Esto enlaza con otro punto de debate teológico que me ha parecido bastante remarcable: la cuestión de la providencia divina. Cornelia llega a cuestionarse el poder de la justicia divina, ya que debe sufrir un castigo que no merece, pues es inocente, y Dios en vez de ayudarla solo le envía más desgracias. Sin embargo, (de nuevo, como no podía ser de otra manera) al final este punto se soluciona a favor del cristianismo ya que Cornelia se da cuenta de que su sufrimiento en la tierra no importa y es, si acaso, una vía para alcanzar la felicidad del paraíso en el más allá, ya que Dios ha podido comprobar su inocencia y la fuerza de su fe.
Creo que es una obra revolucionaria, aunque subyace en ella un sometimiento a la fe católica (e incluso a la Iglesia, aunque ciertas críticas se mantengan firmes) que me molestó un poco (lo cual, por otro lado, estimuló todavía más mis reflexiones mientras lo leía).
The epistolar structure manages to tell an otherwise eye-roll inducing story in a more interesting presentation than I had expected. Perfect girl is a perfectly innocent victim to a malicious archbishop who fatally wields the Inquisition's power in a poor attempt to seduce her. The plot is basically a frame to rant about how horrible the Inquisition is and how the good and honorable men in her life couldn't pony up and save her. While more recent scholarship turns us away from this sort of caricature of Inquisitorial brutality/stupidity, it posits some interesting theological observations driven from cultural exegesis (i.e. what does the Inquisition's actions tell us about the god that supposedly runs it?). Overall reaction: "eh."
Como novela anticlerical y baza en contra de la Inquisición, cumple todos sus objetivos. Pero más que solo eso, Cornelia Bororquia es una puñalada directa al corazón, un constante río de emociones y pensamientos de parte de todo tipo de personajes, llorando la injusta situación a la que el Santo Oficio los ha condenado mediante el juicio a la joven inocente y soñadora Cornelia.
está bien el libro, tiene partes muy bonitas, otras muy reflexivas, pero tampoco me ha encantado. es un buen arremetimiento contra la Inquisición y lo que supuso, así como una buena crítica anticlerical en su conjunto
Muy buena. Altamente aferrada a su contexto. Las reflexiones en torno a la radicalidad del ateísmo son cabales y enriquecedoras. Más allá de su alto grado de sensacionalismo, es un texto hermoso.
tiene una premisa chulísima y que sea todo en cartas me parece súper original, pero se hace pesadísimo y difícil de seguir el hilo de todos los personajes