Sietecase logra incomodarte y hacerte parar después de cada relato para procesar todo lo que pasó.
Realidades violentas que uno siente lejanas pero al mismo tiempo cercanas, miedos cotidianos que nos impuso la tele pero que también aprehendemos de la misma sociedad.
Situaciones que viven en un imaginario de lo que es el crimen, la locura, las drogas, la pasión, la pobreza y falta de recursos, llevadas al extremo por la decadencia social y la falta de escrúpulos.
El no pensar en las consecuencias porque las consecuencias no pueden ser peor que la realidad actual.
Es un libro que cuenta las historias de chicos jóvenes que son capaces de cosas tremendas. Bucea un poco en sus historias, tratando de alguna manera, de ensayar una razón para lo que hacen. No me terminó de enganchar, me costó identificarme con las historias por el modo en el que están contadas, lo sentí lejano.
Tam me pasó el libro porque estábamos leyendo Los quemacoches y tenía un estilo.
De todas formas, la mayoría de los cuentos no me gustaron: algunos repiten mecanismos y la mayoría tienen finales cantados.
Si tengo que elegir dos cuentos, elijo: Esta boca es mía (el primero que leí) y ¿Acaso no matan a los cerdos? (el último). Uno por la estructura, el otro por la trama.
Quizás yo haya tenido una adolescencia bastante violenta (claramente después de leer esto no tanto) y esta clase de libros me regaló esa pizca de adrenalina que te revuelve el estómago, todo mientras iba al laburo en el tren. Ojalá algún día lxs niñxs y lxs adolescentes puedan dejar de vivir entre tanta hostilidad.
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ME GUSTÓ, las historias eran CHEF KISS !!! mi única critica (por la q estoy bajando 2 estrellas) es que hubo una escena puntual que en mi opinión podría haberse dado a entender de una forma menos explicita.
Un chico dispara contra su padre en el momento en que �ste abusa de su hermana. Un adolescente traza un c�rculo en un plano para determinar el coto de caza de sus presas humanas. Otro decide usar en la escuela el arma de su padre. Una jovencita lidera una banda que se dedica a los secuestros express. Otra organiza una masacre familiar. Da lo mismo que se trate de un barrio rico, de una villa, de Fuerte Apache o de alguna ciudad del Sur: la violencia se impone en cualquier escenario. Este libro cuestiona la idea que suele tenerse de la infancia. Con chicos que roban, se drogan, se prostituyen y matan, con chicos que son v�ctimas y victimarios y que crecen en sociedades injustas, los relatos de Pendejos hablan de los tiempos que corren y de nuevas visiones, temerarias, acerca de los ni�os. Por eso perturban y hacen perder el aliento. Por eso no pueden dejar de leerse.