Sin duda de los mejores libros que he leído este año y todos los años de mi vida como lector. Ana Istarú hace convivir en su geografía poética al erotismo, a la política, a la cultura, a latinoamérica unida, lo hace tan bien, de una forma con un caudal de voz he imágenes que transgreden lo cotidiano y lo sexual, con la inconformidad social y el enigma del encuentro erótico contra la realidad del mundo fuera de esa "intensa pausa".