En "Bajo sus pies", la narradora vuelve al pueblo natal para atravesar el duelo por la muerte de su madre y hacerse cargo de la administración del campo familiar, un desafío y el cumplimiento de un mandato.
La pampa gringa y la industria agropecuaria; el barbecho, la siembra y la cosecha; las series y películas que mira y con las que se evade se mezclan en un relato que es la historia de una madre, de una hija y de una familia.
En otras palabras, "Bajo sus pies" es una novela sobre la pampa actual y también sobre el destino complejo y fascinante de la Argentina.
"Pensó que la muerte irrumpe en la vida como una quebradura. En el tiempo que le sigue los huesos se van volviendo a soldar, como pueden. Elena se dio cuenta de que, tuviera la forma que tuviera, ese nuevo cuerpo se había puesto de pie, y había empezado a caminar, y estaba entrando en calor."
En Bajo sus pies, Leticia Obeid regresa al escenario de sus primeros libros, los confines de la provincia de Córdoba cerca del límite con Santa Fe. La protagonista, Elena, debe lidiar con la muerte de su madre: esta es la excusa que desencadena su postrera visita al pueblo. Entre homenajes y arreglos domésticos, se enfrenta a la posibilidad de reacomodar su vida como artista y docente en Buenos Aires y dedicarse -al menos por un tiempo- a la explotación del campo familiar. La novela se mueve en una especie de duermevela constante en la que Elena no sabe si la vida del campo y el pueblo es lo que siempre debió haber hecho, o si apenas se embarcó en esa aventura como un insumo más para su existencia burguesa y desapegada en Buenos Aires. Ahí está su fortaleza narrativa, en la ambigüedad, en la empatía, pero también en las referencias justas a una era política argentina en la que “el campo” trajo una bonanza vergonzante para vastos sectores mientras otros miraban para el otro lado y los mismos de siempre seguían malviviendo en la miseria. Hay, por último, un excelente tratamiento del empoderamiento femenino desenterrado del oscurantismo tras décadas de lucha. Sin proclamas ni panfletos, Leticia Obeid logra en Bajo sus pies una sutil crónica de esa Argentina alejada de los focos en la que las personas también viven y mueren, son sensibles y despreciables, se aman y se odian, y dejan caer sus lágrimas sobre las páginas de un viejo anotador.
Creo que la novela tiene olor a tierra mojada... la autora sabe trasladarte a campo, al pueblo. Muy descriptiva. No logré engancharme del todo con la historia, como que me faltó alguna vuelta. Pero así y todo, me gustó
En esta novela de poco más de 200 páginas, y dividida en tres partes, vemos cómo Elena afronta una situación de duelo, se hace cargo de su casa de la infancia y de las tierras que tenía su familia en un pequeño pueblito de Córdoba.
La relación entre su proceso de duelo y el cultivo de la tierra, va quedando a cada página más en claro. Hay muchas metáforas de la vida y cómo afrontar diversas situaciones de forma realista, porque vemos a la protagonista acertar y equivocarse.
La vida del pueblo está representada de forma tierna y realista a la vez, y aunque la protagonista principal es la que más se ve, también observamos a otros personajes típicos de pueblo.
Terminando el libro me quedé con muchas reflexiones, aunque no sé si me llegó tan profundo la historia, de todas maneras fue interesante de leer.
Me encantó. La autora nos permite viajar directo al pueblo y al campo con todos los detalles posibles: descripciones, conversaciones, recuerdos de la protagonista. Podemos sentirlo, escucharlo, vivirlo. El libro tiene un tiempo más bien lento, pacifico, que refleja el duelo de la protagonista por la muerte de su madre y el tiempo que le lleva la cosecha y poner los asuntos en órden. La vida misma.
Una historia descriptiva que se estructura a partir de un ciclo: barbecho, siembra y cosecha. Destaco el poder de trasladarte a ese lugar específico. Podés sentir los aromas, ver ese campo, jugar con Tita. Le faltó algo.
Muchas cosas me hicieron acordar a mi pueblo, sobre todo ubicar los lugares por los apellidos de sus dueños, o por la cercanía con lugares de otros vecinos, indicados por sus sobrenombres. Lindo mimo de cuarentena en la ciudad.
Elena regresa al pueblo donde nació y creció. Un pueblo en la llanura cordobesa, en donde todos se conocen; un pueblo machista donde los hombres son los dueños de casi todos los espacios comunes, en donde luego de los 30 una es solterona y donde está mal visto tener amigos hombres. Hace varios años que Elena vive en Buenos Aires y tiene una vida distinta, la vida que eligió. Para ella habría sido impensado regresar y considerar una vida allí en el pueblo. Sin embargo, la reciente muerte de su madre la lleva a regresar, y es una casa oscura en pleno día de Junio que la recibe: recuerdos en cada rincón, comida hecha por su madre todavía en el freezer, su ropa, su cama. Seis meses antes de morir y recientemente jubilada, su madre había empezado a planificar un nuevo proyecto: comenzar a trabajar un campo de 45 hectáreas que siempre había estado alquilado. Y es ahora Elena, junto a su hermano Julián, quien tiene que decidir qué hacer. ¿Continuar alquilando el campo o cumplir el deseo de su madre de trabajar la tierra? Ninguno de los dos tiene conocimiento sobre la industria agropecuaria, pero no les quedará otra que arremangarse y aprender, si así lo deciden. La novela está dividida en tres partes: Barbecho (el período en donde se deja de sembrar el campo para que se regenere), Siembra y Cosecha. Estos procesos y pasos en la industria irán de la mano del duelo que Elena tendrá que atravesar. Apropiarse del deseo de la madre parece, entonces, ser una forma posible de hacerlo. Una hermosa novela.
Una mujer retorna a su pueblo natal , meses después de la muerte de su madre, para hacerse cargo de la casa materna y de un campo que su madre les deja como herencia a ella y su hermano. En los últimos meses de vida su madre tenia el deseo de comenzar a trabajar la tierra por su cuenta, la protagonista tomara la decisión de llevar a cabo este ultimo deseo de su madre un poco por cumplir con la memoria de su madre pero también como una meta personal. A partir de este hecho la protagonista nos muestra las diferentes situaciones a la que se tiene que enfrentar para llevar su cometido y el trato que recibe por parte de los hombres acostumbrados a tratar solo con congéneres, dejando al descubierto una sociedad anclada a valores prehistóricos. Estas vivencias irán mechándose con sus recuerdos personales en los cuales iremos descubriendo porque decidió dejar el pueblo. Es sin dudas ante todo un retrato de la sociedad argentina del interior atravesada y ligada a la producción agropecuaria y a los valores conservadores.
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Hermosa historia de amor a la tierra, y de los esfuerzos de una hija por completar los últimos deseos de una madre que, cuando por fin logra retirarse después de tantos años de trabajo, ve truncado su sueños por la fatalidad. La novela simple pero está contada con tal detalle que la hace deliciosa. La narración es dulce, es tranquila y llevadera. Acompaña al lector a un viaje, a una aventura que deja una linda sensación.
Me gustó la temática. Todo lo que tenga que ver con situarme en pueblitos me parece muy ameno pero le faltó una vuelta de rosca, tendría que haber pasado algo más contundente para terminar de atraparme.
Me encanta el poder que tiene la autora para describir, es una de mis cosas favoritas porque me puedo trasladar, como si estuviera en ese lugar y momento. La historia me atrapó, me sentí identificada con “Helena” (jajajaja). Este libro fue un cariñito a mi corazón, solté lágrimas y sin duda me hizo reflexionar en las cosas que aún puedo hacer en su memoria. GRACIAS Leticia. 🫶🏽
la vuelta al pueblo natal a raíz de la muerte de la madre. la mirada cambiada por la vida en la ciudad y la edad, las emociones encontradas ante las rutinas y la gente de pueblo, el duelo. y una aventura: hacerse cargo del campo familiar.
Una novela que en lo personal me resultó muy cercana a mi familia, la vida en el campo con sus personas recurrentes, las tradiciones y la figura del hombre como “hombre”, la protagonista convive con esa figura tácita, demostrando que siempre se puede salir adelante.
Novela descriptiva. Leyendo la contratapa no esperaba mucho pero las imágenes que crea la autora junto con la historia sencilla pero realista me atraparon y me trasladaron a la vida de campo y de pueblo.
Me encantó esta novela porque me sentí en esa casa de pueblo, en ese campo, rodeada de todos sus personajes. Viaje con Elena por todas sus emociones, miedos, inseguridades y alegrías. Es el primer libro que leo de la autora y definitivamente no será el último.
Le pondría 3.5 pero no me deja. Bienvenida siempre la literatura argentina y más si es de la mano de una mujer. Una historia sencilla pero que te atrapa por lo descriptivo y por su simpleza misma. Duelo, familia, herencias, incertidumbres. Cotidianidad. Me dieron ganas de irme al campo.
Muy bien escrita, te lleva hasta el punto de entender a la protagonista e identificarte con ella. A su vez, esperaba algo más, se sintió muy situacional sin ningún conflicto que atrapara.
Historia sencilla, nostálgica y emotiva, me interpeló porque crecí en una ciudad pequeña en el medio de la llanura y es un reto alejarse y volver a conectar. ¡Recomiendo!
Este libro me llevó de vuelta a Berisso, la ciudad natal de mi padre, la de mi abuela. A mi infancia es esa ciudad que no quiere llamarse pueblo, donde el olor es distinto y el tiempo es otro. Disfrute cada palabra de esta lectura que me hizo viajar, en tiempo y espacio. La recomiendo, sobre todo a aquellas personas que conocen la calma de 12 a 16.