En estos tres ensayos, las observaciones hechas por Haudricourt se presentan como una ventana de oportunidad para considerar la relación cuerpo y mente como hacedores de mundo. Ni únicamente las ideas ni la sola producción material explicarían las formas de habitar, sino su mutua intervención sobre una y la otra. Para él el cuerpo deja de ser un estado de acción, para ser una consideración producida igualmente: ej. las diferencias de esclavitud en la China, ante las formas esclavistas de las bifurcaciones de la cultura indoeuropea, donde en el primer caso-según sus observaciones-, se usan los cuerpos como forma de producción, mientras que, para el extremo Oriente, como algo que sirve a lo familiar (hogar, personas, grupo, etc.)
Las consideraciones arrojadas por su autor tienen un potencial de ser exploradas y ampliadas, pues más bien, lo que trata, antes que nada, es abrir a la consideración por preguntarse sobre la relación entre el cuerpo, la mirada a los otros, el cultivo o ganadería y las búsquedas metafísica de la humanidad.