Hace poco leí una entrevista del autor donde se hacía mención a este libro y recordé que lo había leído varias veces en mi infancia, quise releerlo por esta razón y me encontré con un escritor qué no subestima a su lector por ser un niño, qué no se esfuerza en utilizar un lenguaje menos complejo y que entiende que aunque su público sean niños puede abordar temáticas complejas como la muerte o la violencia.
Valoro mucho los escritores qué no subestiman al lector y en la literatura infantil se enfrenta un público con una imaginación incluso más aguda que la del autor y leyendo a Evelio Rosero (y sus entrevistas) , se nota que entiende este punto.
No recordaba con exactitud todos los detalles, pero en esta versión qué releí si note que estaba censurada especialmente el final, supongo que con los años se reescribió para ser más "acorde" al lector. Sin embargo, me gustaba ese vital detalle de considerar al niño capaz de entender situaciones crudas como la muerte.