En 1989, una avioneta clandestina aterrizó en el desierto de Ica. Su misión consistía en recoger a un niño de unos seis años y llevarlo a un campamento senderista ubicado en el corazón de la selva central Su padre lo había mandado llamar.
Hasta aquel viaje iniciático, el niño no tenía nada, no tenía familia, no tenía nombre ni partida de nacimiento; oficialmente, el niño no existía. En la selva, por fin fue alguien, se convirtió en Jorge, un pionerito adiestrado para ser un feroz terrorista dispuesto a morir por los preceptos de la doctrina marxista-leninista-maoísta impuesta por Abimael Guzmán.
Con el tiempo, sin embargo, y con la caída del líder senderista, este grupo siniestro fue variando hasta adoptar su indefinida forma actual, igual de violenta y luctuosa pero alejada de cualquier ideología. Entonces, otro líder se había alzado: Víctor Quispe Palomino, alias José, el padre de Jorge.
Casi dos décadas después, solo, herido y profundamente traumado, Jorge decidió huir de las filas terroristas. Otra vez su vida cambiaba y, con ella, su nombre: ahora se llama Víctor Raúl y colabora con la Policía para atrapar a sus antiguos compañeros de armas, entre ellos, su padre. Esta es su historia.
Ricardo León enhebra trozos de historia reciente, conecta hechos leídos en la prensa acerca de la violencia política de las últimas dos décadas: les da sentido. Pero peca, se excede en el tono contra la corriente progresista en el análisis de la guerra contrasubversiva cuando trata de llamar pan al pan y vino al vino. Y le hizo falta un consultor o editor en asuntos militares: ¿Una cacerina de 200 tiros en una Kalashnikov? ¿No habrá sido una PKM abastecida por tambor? (De tanto usarse "terrorista", la palabreja acaba sonando cacofónica.)
para mi que apenas tengo 20 años fue una lectura que enseña más de la época del terrorismo en los años 80 y 90 que varios cursos del colegio. da una imagen más completa de lo q se vivió en la época y es una lectura no tan ágil, pero si de tallada.