"Lo sexual es político (y jurídico) " lleva el conocido lema feminista de " lo personal es político " hacia lo más íntimo de nuestra existencia: las relaciones sexuales y nuestra identificación como hombres o mujeres (u otra cosa, o nada), y sus consecuencias institucionales y políticas. Pablo de Lora ofrece un conjunto de reflexiones y análisis sobre el sexo y el género alejadas " de la pancarta, el pespunte de twitter, el chiringuito académico-institucional, la trinchera y la escolástica autorreferencial y abstrusa " . Busca, más bien, introducir claridad y objetividad en muchas confusiones y desvaríos normativos a los que ha conducido el llamado " feminismo hegemónico " , y lo hace reivindicando las ideas que conforman la tradición liberal: el individualismo moral, que sitúa al individuo como " unidad de medida y de imputación moral " , la reticencia a que el poder público intervenga en la vida privada de los individuos por razones perfeccionistas y la adopción de un punto de vista imparcial para evaluar racionalmente nuestras normas y prácticas sobre los aspectos más personales de la vida privada.
Profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. En una primera etapa sus investigaciones se han centrado sobre los presupuestos filosóficos del constitucionalismo y de la interpretación constitucional. En los últimos años se ha ocupado de los desafíos éticos y jurídicos que plantea el avance de la biomedicina, así como de los derechos de los animales. Es autor de los libros: 'La interpretación originalista de la constitución' (Madrid, CEPC, 1998), 'Justicia para los animales' (Madrid, Alianza, 2004), 'Entre el vivir y el morir. Ensayos de bioética y derecho' (México, Fontamara, 2004), 'Memoria y frontera. El desafío de los derechos humanos' (Madrid, Alianza, 2006), 'BioÉtica' (junto con Marina Gascón, Madrid, Alianza, 2008) y 'El derecho a la asistencia sanitaria. Un análisis desde las teorías de la justicia distributiva' (junto con Alejandra Zúñiga, Madrid, Iustel, 2009).
Excepcional libro donde se trata, desde la filosofía jurídica, a la ideología de género. No deja punto libre, llegando a cuestiones muy polémicas como las muñecas con aspecto de menores de edad, que son prohibidas en todo Occidente. El último capítulo es, a mi entender, lo que realmente es esta ideología. Una ideología para reducir a la mujer al estado anterior a las libertades logradas en los 70, pero esta vez, es el Estado quien deberá cuidarles. Además, aporta muchísimo material para seguir en la búsqueda del argumento que eche por tierra toda esta construcción social diseñada por ingenieros sociales.
Este libro plantea más dudas que certezas. Es estupendo. Toda persona que se interese en serio por entender y discutir el género, tiene que leer este libro. Hay aspectos que no comparto y que me parecen cuestionables (por ejemplo, la manera de abordar la perspectiva de género), pero es parte de un honesto debate. Lo recomiendo muchísimo.
Muestra una postura imprescindible en cuanto a los estudios de género. Estoy en desacuerdo con la mayoría de sus planteamientos, pero qué necesarios me parecen.
Siempre es complejo leer a un hombre que habla sobre feminismos y más desde una postura tan liberal. Sin embargo, el debate del libro contempla visiones jurídicas necesarias para replantearse el sexo, las violaciones, la prostitución, las diversidades y lo más importante, el poder. El autor incita a la duda y/o a convencernos más.
Lectura entretenida y fundamental para entender el callejón sin salida al que nos conduce la ideología de género y las contradicciones, en ocasiones hasta divertidas, que contiene. No comparto todas las opiniones del autor, tampoco se leo para eso, pero valoro su honradez, su talla intelectual y su fina ironía
Me lo he tenido que leer por razones académicas y me parece que no aporta nada además de su opinión personal cargada de odio. El capítulo sobre la Violencia de Género es simplemente inadmisible. Me pasé todo el libro esperando a que en el epílogo pusiera "Era todo broma, obviamente no acabo de soltar todas estas barrabasadas en serio".
Este libro es perfecto si lo que quiere el autor es que nos salgan úlceras en el estómago y provocar un dolor de cabeza insoportable en el lector. Me lo he leído por razones académicas. El autor deja posos de un odio irracional hacia las mujeres y el feminismo. Un odio muy personal y arraigado. El capítulo de la violencia de género y la forma de tratar la transexualidad son inadmisibles.