Retirado del ejercicio de la crítica militante, realiza en 1931, un viaje por Europa, después de haber realizado una de sus obras capitales: Proceso Intelectual del Uruguay y crítica de su literatura (1930). En esa obra, el autor ordena y valoriza la producción intelectual uruguaya, desde el lejano pasado colonial hasta el momento en que la obra fue escrita. Tal como el mismo Zum Felde ha expresado en su Proceso ha encarado el fenómeno intelectual desde una triple perspectiva: sociológica, psicológica y estética.
La obra ofrece, por consiguiente, el film del proceso evolutivo histórico de la cultura uruguaya, destacando la significación que en dicho proceso han tenido algunos autores de valores muy relativos y a la vez, jerarquiza e interpreta a aquellos que, además han creado valores perdurables.