Hay un mundo exterior que Arnaldo comprende como puede. Vive en un barrio pobre y le tocó nacer en el seno de una familia a la que los asistentes sociales –utilizando los eufemismos acolchonados de la piedad– llamarían disfuncional. Pero el mayor reto que se le presenta a Arnaldo no ocurre afuera sino adentro de su mente: un terreno pantanoso de fuerzas que van más allá de su entendimiento.
En Brujas de Carupá, Luis Mey toma el riesgo de narrar en la primera persona de Arnaldo una historia de hechicería y poderes sobrenaturales con elementos que remiten a los iconos del género de terror pero con el espíritu de las grandes óperas bufas. La candorosa mirada de ese niño traducirá el horror del universo de sus adultos en peripecias que arrancan tanto una carcajada como un sobresalto.
Autor de la trilogía sobre un chico del conurbano conformada por Las garras del niño inútil, En verdad quiero verte, pero llevará mucho tiempo y Los abandonados (Factotum Ediciones). También publicó Tiene que ver con la furia (Emecé), en coautoría con Andrea Stefanoni, y la novela de terror Macumba (Notanpuán). Ganó el Premio Décimo Aniversario de Revista Ñ (2013), galardón entregado por primera vez a un autor nacional, por su novela La pregunta de mi madre (Clarín/Alfaguara).
"Los grandes hacen cosas de miedo y se hacen los buenos..."
Un libro único sin lugar a dudas. Me ha gustado, al inicio se me hizo un tanto extraño, pero rápidamente logra atrapar.
Una historia bien trabajada, que muestra una realidad llena de vulneraciones, soledad, pobreza, desesperación, abuso y mucho más, dentro de un contexto fantástico, de poderes, brujería.
Es una lectura muy peculiar porque así como te hace reír, en un segundo te cuenta algo turbio perturbador o que te descoloca por completo, logrando incomodar totalmente.
En Brujas de Carupá las primeras preguntas que me surgen son: estamos determinados por el lugar en el que nacemos? Podemos escapar al destino de nuestra familia? En la historia seguimos a Arnaldo que tiene entre 10 y 12 años y un aparente retraso mental. Está atrapado en el medio de una familia disfuncional y vive en Carupá, que prontos enteramos que está entre San Isidro y Tigre los únicos lugares que importan porque tienen plata. Lo de la familia no es menor ya que la madre de Arnaldo es bruja, pero reniega de eso, también lo fue su abuela que se encuentra postrada en una silla de ruedas con Alzheimer, su padre está ausente hasta donde sabemos y el espíritu de su abuelo encarna en personas y los obliga a hacer cosas. El estigma de venir de un lugar pobre y de una familia mal vista es algo de lo que la madre intenta huir de distintas maneras por ella y por Arnaldo. Busca la normalidad que le de una luz de futuro en distintas parejas y en cuestiones cotidianas. Por momentos casi que lo consigue. Arnaldo te pone de su lado del mundo en tres páginas y si bien al principio es difícil seguirlo una vez que agarraste ritmo no paras. Hay un momento "Carrie" que me encantó y sobre el final se responden las preguntas hechas al principio. Como dice el dicho: yo no creo en brujas pero de que las hay las hay. Vayan y conozcan Brujas de Carupá.
La mezcla de jerga argentina con "niño de 10 años" más "niño de diez años pero con cierto retraso"... te lleva muchas veces a pensar "¿pero qué puñetas estoy leyendo?". A medida que progresa la lectura la cosa no cambia, pero te vas acostumbrando y muy de vez en cuando, existen los momentos de respiro en los que hablan los adultos y te das cuenta de que no eres tú, sino el libro, el que te pone las cosas difíciles.
No os preocupéis si perdéis el hilo, que se recupera pronto y, al menos, mi sensación fue satisfactoria por haber conseguido llegar al final (pese a ser un libro tan corto), puesto que me enrocaba muchas veces intentando colocar los signos de puntuación donde no los hay (algo deliberado por el autor, la edición es muy buena).
En fin, puede que sea uno de los libros más turbios que he leído (lo cual es bueno si, como en este caso está justificado) bajo una pátina de inocencia del protagonista que muchas veces no es consciente de sus actos ni, mucho menos de la gente que le rodean, a cada cual peor.
Ojo, no es un libro que pueda recomendar a todo el mundo.
Un libro muy único en su género, me pareció que estaba escrito increíblemente bien. Sin duda voy a buscar más libros del autor. No sé si me cerró el final o la historia en sí pero me pareció re atrapante.
Primer material que leí del autor, y qué grata sorpresa. Su narrativa, tan original como disparatada, me sacó del confort como lector y me llevó a leerlo con lo ojos, y sobre todo la voz, de Arnaldo, su inocente y particular protagonista. Este libro fue disparador para que empiece a compar otros títulos de Mey, y volverme algo así como una especie de su fan. Tranquilo, Luis, ese costado fan no se acerca al de Annie Wilkes.
Me gusta mucho Mey, es creativo y cruel sin reparos. La voz narrativa de este libro es fantástica, aunque admito que por momentos un poco me estresó/estancó pero no podría criticarla ya que es justamente el punto.
Algo que me estresó de la edición fueron las faltas de ortografía, sobre todo en la segunda mitad del libro, muy por encima del umbral comprensible. Media pila, Factotum.
Como Room, la voz y el PoV desde el que se relata la historia es la de un niño (aunque este, con características especiales que no describiré para no espoilear); como la escritura de Mariana Enriquez, tiene muchos elementos de lo sobrenatural y por momentos terrorífico dentro de lo cotidiano, y especialmente lo cotidiano local, pero lo propio de Mey es que esto está contado de manera que por momentos hasta te hacen reir. La historia me gustó mucho, y la forma en la que Luis Mey mantiene a la perfección durante todo el libro la manera muy particular de hablar y de comprender de Arnaldo, es excelente. Me pareció original, me pareció distinto, me lo leí en dos días y lo disfruté mucho.
Al principio me costó un poco, pero a medida que fué avanzando la historia se me fue aclarando el panorama y atrapando la historia, muy bueno como siempre lo de Mey.
Luis Mey le daba voz a Arnaldo, un nene que tiene algún tipo de retraso madurativo y vive en Carupá intentando comprender lo que pasa a su alrededor. Lo acompañan su mamá, una joven y angustiada bruja; su abuela, que fue bruja y ahora está paralizada; y el espíritu de su abuelo, que lo obliga a hacer maldades como pedirle a las personas que le toquen las tetas a la abuela.
El contexto es la crisis económica, el hambre y la desconfianza. El desprecio hacia lo diferente mientras se pretende ser "cristiano". ⠀⠀⠀⠀⠀ ************ ⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀ "Brujas de Carupá" es un libro para releer porque el ritmo de lectura es acelerado, siguiendo la narración de Arnaldo y sus preguntas. El final llega rápido, uniendo detalles, y te deja pensando en las posibilidades. Y sea cual sea el desenlace que interpretemos los temas ya son su diferencial: la brujería, la brujería para salir de la pobreza, la brujería para salir de la pobreza y no sufrir, y a veces para hacer daño.
A Luis Mey lo conocí con la trilogía desgarrada y quedé prendada de su manera de escribir. Ahora, con "Brujas de Carupá" te envuelve en una trama en la que a veces no entendés nada y otras veces entendés todo, te hace reír, te hace fruncir el ceño, te hace releer para ver si de verdad entendiste lo que crees que entendiste... En fin.
Esta es la historia de Arnaldo, un chico diferente con una familia diferente en un pueblo que lo hace sentir diferente aunque todo sea igual siempre. Y hay cosas extraordinarias brujería, energía y macumbas que conviven con cosas ordinarias como la pobreza de mente y también la de plata, las carencias y las indecencias del ser humano.
¿Lo recomiendo? Sí, obvio. Sería pecado no hacerlo. Si acaso es posible explicarle lo que es el pecado a Arnaldo...
Me gustó, no me mató. Me puso muy nerviosa la manera en que esta redactado pero claramente en eso estaba basado y era medio el punto del libro. Igualmente me gustó leerlo en partes pero no me gustó que no hablara tanto sobre brujería y rituales. Creo que esperaba más en ese lado.