Este libro constituye una síntesis de los tres primeros volúmenes dedicados respectivamente al primero, segundo y tercer año de enseñanza de Jesús, según las visiones de Ana Catalina Emmerich, recogidas y ordenadas por el poeta Clemens Brentano. Son una obra extraordinaria que enriquece los evangelios, que a menudo solo nos ofrecen los detalles fundamentales.
El lector ve con estupor cómo pasan delante de sus ojos los paisajes de Palestina con los ríos, los lagos, los desiertos y las montañas, los pequeños pueblos, los castillos, las fortificaciones y las ciudades: una geografía que la monja, que no se había movido nunca de su pueblecito de la Alemania septentrional y casi no sabía leer ni escribir, demuestra conocer con precisión; ve cómo se mueven y actúan innumerables personajes con sus costumbres, sus casas, sus vestimentas, sus comidas. Asistimos a las celebraciones del Templo, a matrimonios, viajes, funerales y a muchos otros acontecimientos de la vida cotidiana.
Hay, además, en las visiones de la monja una profundización del carácter, de la psicología, de las circunstancias de vida de muchos personajes que fueron testigos y actores de la extraordinaria historia humana y divina de Jesús y que conocemos por los evangelios: el Bautista y su relación con Herodes, Herodías y su hija Salomé; Magdalena, que en la visiones de la monja es la hermana de Lázaro, Marta y María; Dina la Samaritana, a la que Jesús pide de beber; Judas, del que se describen la familia y la vida que llevó hasta el encuentro con Jesús y se explica el porqué de la traición; la familia de los esposos de Caná que tenía amistad con la de Jesús, y muchos otros. El Jesús amable y misericordioso, amado y seguido por la gente sencilla, y el Jesús «incómodo» que es condenado a muerte.
Blessed Anne Catherine Emmerich was a Roman Catholic Augustinian nun, stigmatic, mystic, visionary and ecstatic.
The daughter of a peasant couple, Anne Catherine Emmerich worked as a seamstress and servant before entering an Augustinian convent in 1802 at age 28. Frail and pious, she became known for her ecstasies, visions of the supernatural and "conversations" with Jesus.
After she became bedridden in 1813 she developed the stigmata -- bleeding wounds corresponding to those of the crucified Christ. A church investigation pronounced the wounds genuine. Ill for many years until her death at age 49, she offered up her suffering for the souls in purgatory. She was beatified on October 3, 2004 by Pope John Paul II.