Educada en una estricta familia protestante y cerca de la burguesa region parisienne pronto desarrollaría cierta rebeldía frente a estos dos hechos. Tras una breve carrera en el sector de la publicidad su afición a las motos la llevó a participar en el primer rally Orion (París-Ispahán-París) en 1972. Fue la única mujer participante. Cuatro motos no llegaron a la meta en el tiempo establecido... una de ellas, la Guzzi de Anne-France, que se dio por desaparecida durante tres meses. Aquella odisea la contó en Une demoiselle sur une moto. Ese fue el primer viaje de una larga serie. Entre ellos, este que tiene en sus manos, que la ha convertido en la primera mujer en dar la vuelta al mundo en moto. Tras algunos años de más carretera y más literatura, colgaría el casco para dedicarse a la botánica y nunca más se supo de ella. Fue en 2016, cuando la casa Chloé basó una colección en su look motero de la época, que nació en Francia una corriente de admiradores que no para de extenderse.
J'ai mis du temps a le lire pour des raisons extérieures, ce qui fait que j'ai eu du mal à apprécier parce que j'en étais trop distanciée. Ce n'est pas non plus spécialement un livre qui me parle de base.
L'héroïne passe 1 tiers du livre sur les routes du Canada et je n'en ai retenu que Sam, peut-être qu'elle aussi, mais du coup j'ai manqué de paysages.
Par contre les parties sur le Japon, l'Inde, le Pakistan etc sont bien plus descriptives du mode de vie. N'étant pas des régions qui m'intéressent, encore une fois je me suis sentie un peu détachée.
L'écriture est facile à lire, le récit est drôle, la narration parfois un peu dure a suivre sur la temporalité.
Me escuece ponerle solo dos estrellas, pero es que la narración no me ha dicho nada y si a eso le sumamos algunas faltas de ortografía pues la verdad que lo he leído con ganas de que terminara. Eso no es buena señal. Una pena. Quizás en alguna otra ocasión le vuelva a dar otra oportunidad y lo lea de nuevo. Quién sabe.
Un relato sincero, desenfadado y cariñoso de un viaje en una Kawasaki casi alrededor del mundo: empieza en Canada y acaba en Alaska, sigue en Japón, donde realmente no viaja mucho en moto, continúa por India y ya por tierra de vuelta a Francia. El hecho que sea una mujer la autora le añade situaciones en las que Paul Theroux no se encontraría nunca. Anne-France, la autora, dedica un capítulo completo a indicar como tratan a las mujeres, sobre todo a las que viajan solas, en las diferentes partes del mundo donde estuvo y más adelante hay todo tipo de situaciones de las que tiene que salir a manotazos o usando su agudo ingenio. Pero estamos hablando de una época sin Ryanair ni AirBnB donde las cosas eran diferentes y quizás la gente también. Decir “hoy en día todo es diferente” es un tópico, pero lo bonito de este viaje es que no solamente es una crónica de lugar, sino también crónica de un tiempo, pero sobre todo, crónica de una mujer valiente, que escapa de lo convencional, y que es capaz de enfrentarse a la carretera con una Kawasaki, un manual del fabricante, alguna herramienta, mucho desparpajo y un paquete de Gauloises (cuya obtención y precio en cada país forma una parte importante de cada país en el que va)