“Muchas veces queremos tener el dominio de la situación, decidir nosotros, pero otras es agradable que alguien lo haga en nuestro lugar, para poder relajarnos y decir que no nos ha quedado más remedio”.
“Silencios inconfesables” es el cuarto libro de la serie Bergman… un particular personaje, odiado y amado a partes iguales… y es que no puedo desengancharme de esta serie. Los autores han sabido crear un personaje que encadene desde su inicio a los lectores, algo difícil con tantos thrillers disponibles. Les recuerdo para quienes no la hayan leído la serie o mis reseñas anteriores, Sebastian Bergman es un famoso psiquiatra criminalista, seductor de mujeres, un tanto ególatra, bastante narcisista, completamente borde y egoísta… “una completa joya”... pero una joya difícil de olvidar.
En esta entrega, nos vamos a la localidad sueca de Torsby, en donde se produce el crimen de una familia. Nuestra conocida Unidad de Homicidios, liderada por Torkel Hölgrund, se desplaza a la zona para hacerse cargo de la investigación. Pero, el principal sospechoso aparece muerto y el caso comienza a complicarse. Hay una testigo… de la que inicialmente no se habían percatado… y su búsqueda será la prioridad número uno.
Por tanto, se presenta una trama doble, donde el equipo debe identificar las claves para averiguar quién podía tener motivos suficientes para una masacre de este tipo… claves que le permiten al lector identificar fácilmente al asesino.
Y por otra parte, tendremos la búsqueda y protección de la testigo de los hechos, en donde Bergman toma un especial protagonismo, mostrándonos una cara diferente de su personalidad.
Pero el resto del equipo comienza a tomar mucho más protagonismo, veremos como Torkel afronta la pérdida de un miembro valioso de su equipo, tanto a nivel personal como profesional; como Vanja va superando los sucesos de la novela anterior… pero lo más relevante es que vamos a conocer un poco más de la relación de Billy y My… Ummmm… Billy, Billy… con este personaje se empieza a construir una nueva trama que seguro los autores explotaran en los siguentes libros.
Definitivamente, Hjorth y Rosenfeldt tienen una capacidad natural para causar impacto en los lectores, desde las descripciones de las escenas y escenarios, hasta las intrincadas relaciones y telarañas que va tejiendo entre los personajes con cada nueva entrega… evidenciando el éxito que han tenido como guionistas de series televisivas. Pero a diferencia de otros autores que escriben guiones, este par no sobrevuela personajes, escenas o historias, las desarrollan extrayendo todo su potencial, para brindarnos una buena historia.
El final, como siempre, nos deja la puerta abierta para el siguiente libro… no se si querer por esto a los autores… u odiarlos un poquito…
En definitiva, Sebastian sigue sin defraudarme y en este libro nos muestra una nueva faceta y una evolución muy interesante, y no solo de él, sino del resto del equipo… hay que ir por el quinto “Castigos justificables”.
“El alcohol no te da ideas nuevas, sólo te ayuda a soltar lo que ya tienes en la cabeza, las cosas que tienes la sensatez de callarte cuando estás sobrio”.