Un nostálgico paseo por un mundo llamado a extinguirse, la Sicilia de principios del siglo XX, con sus jardines, sus palacios, sus fiestas… El delicado relato de una de las mentes más portentosas del mundo de la moda.
Fulco di Verdura es uno de esos elegantes escritores secretos, amado por unos escogidos lectores de todo el mundo, que primero se da a conocer en un mundo ajeno en apariencia a la literatura; en su caso, el de la moda (junto a la gran Coco Chanel). En este libro de memorias, que tiene muchos momentos a la altura de El Gatopardo, pero donde un gran sentido del humor (hasta la risa) baña el relato, Di Verdura describe su idílica infancia en la magnífica Villa Niscemi, centro para él de un mundo y un tiempo inolvidables: la aristocrática Palermo anterior a la Primera Guerra Mundial.
En esos felices días sicilianos, las travesuras infantiles conviven con la primera ópera, la muerte de los ancestros queridos con los jardines espectaculares que dora el sol, las lecciones de sus institutrices inglesas con los helados memorables o las fiestas más sorprendentes…
Todo ello perdura en el recuerdo del autor, de prodigiosa memoria, décadas después. En este maravilloso libro nos seduce con anécdotas de sus familiares, sus excéntricos vecinos o los animales con los que tanto disfrutaba junto a su hermana, al mismo tiempo que retrata el progresivo desarrollo de su sensibilidad. Pero esa prosa evocadora sabe narrar la «acción» como el mejor novelista, así que estas páginas no son sólo de la estirpe de Proust, sino que también nos hacen pensar en el Stendhal de las Crónicas italianas.
Delicioso y a ratos divertidísimo relato de los recuerdos de un mundo que ya no existe. Mención aparte merece el capítulo 8, en el que Di Verdura hace un repaso de las fiestas religiosas y las tradiciones y supersticiones palermitanas. Si alguna vez voy a Sicilia, releeré con mucho gusto estas memorias de infancia.
3,5 estrellas. Un libro de memorias de infancia, de ésas que siempre me suelen gustar. En esta ocasión, las memorias de un niño siciliano de la aristocracia de los albores del siglo XX. Está narrado de una forma muy amena y creo que el autor escribe muy bien para no ser escritor. Me ha permitido conocer mucho de las costumbres y las tradiciones sicilianas y si queréis aprender sobre eso os la recomiendo. Eso sí, algunos capítulos en que aparecían multitud de personajes ajenos a la familia se me han hecho un poco más tediosos y creo que han hecho que el libro no brillara tanto como lo preveía al comienzo.
A ratos muy entretenido y a ratos lento, debido a tanta descripción. Lo mejor, ese viaje literario a Palermo y el narrador, que muchas veces desprende una ternura inolvidable.
Fulco di Verdura (Palermo 1898 - Londres 1978) alcanzó renombre como diseñador de joyas; suyo fue el diseño de la famosa pulsera Ravvena, de la cual se enamoró Coco Chanel -con quien posteriormente trabajó. Fulco nació y creció en la nobleza italiana; fue el último Duque de Verdura y en este delicado libro nos permite atisbar la cotidianidad de una aristocracia a la que el mundo le cambiaba la vida a gran velocidad. Testigo también del cambio se siglo (del 18 al 19) Fulco rememora aquí los momentos de una niñez feliz, asombrada y rodeada de animales, jardines y las aventuras que un niño de la aristocracia vivía. A veces necesitamos solamente una lectura que nos haga bien, nos refresque con la brisa suave o nos humedezca con destellos de la mar. Esta es una de ellas. Otra bella edición de la Colección El Pasaje de los Panoramas de @erratanaturaeeditores. 2019. 229 páginas.
« J’étais heureux, que voulez-vous ! Heureux de mon sort. Je n’enviais rien ni personne ; je n’avais aucune vision d’avenir. Existe-t-il encore des enfants peu pressés de grandir et sans « curiosité » des choses de la vie ? Ce n’est que maintenant, après tant d’années écoulées, que je parviens à mieux comprendre d’où venait cette indifférence, cette absence d’interrogation. Je jouissais pleinement du moment. Je laissais entrer dans mon cœur tout ce qui s’offrait, cette maison si douce, les flancs sauvages de la montagne, la mer d’un bleu incroyable, et nos sortilèges familiers sous la sainte lumière de notre île ».
Libro de memorias en el que Fulco di Verdura recuerda su infancia en dos mundos distintos: la casa del padre en Palermo y la de la abuela materna en el campo. Lectura fácil y divertida, e ideal para el verano.
Un libro entretenido que narra principalmente las costumbres de la aristocracia siciliana de principios del siglo xx y del pueblo de Palermo en general, desde las vivencias propias del duque de Verdura.
Es un libro muy nostálgico y evocador, como casi todos los que rememoran una infancia feliz. En este caso se mezcla también con la decadencia de la aristocracia, que es la clase a la que pertenece el autor, por eso también tiene una infancia como la que tiene.
Libro que cuenta la agradable infancia de un noble siciliano, Di Verdura era primo segundo de Lampedusa, cuyo palazzo recordaba vagamente. Muy recomendable.
Me ha gustado, empecé a leerlo con suspicacia, porque no me atraía ni el título ni la portada, pero ha medida que he avanzado, cada vez me he interesado más por lo que nos estaban contando.
cuenta la infancia del escritor es Sicilia de una familia noble, lo único que realmente no tiene un guión y es como que recolecta momentos de su vida y costumbres
Fulco di Verdura nos cuenta en este libro sus primeros años de vida en Palermo, vive en plena libertad rodeado de jardines, mascotas, una familia que es muy permisiva con las travesuras de un niño que solo conoce una parte del mundo, su mundo aristocrático, vida fácil y plena, con viajes a Europa, visitas de familiares y amigos que pasan temporadas en Palermo y con los que tiene una gran relación. Aunque el matrimonio de sus padres es una farsa, para sus hijos, tanto Fulco como su hermana María Felice, es algo normal, la relación con su padre es esporádica pero no deja huella en su hijo, es solo un niño que disfruta de todo lo que tiene a su alcance y lo narra con mucha nostalgia y sobre todo mucho humor. Un canto a la feliz infancia, sin problemas, sin ataduras ni obligaciones. Una narración muy amena y divertida, un recuerdo innolvidable para el autor que le acompañará toda su vida, esos felices días de verano.
5 estrellas de corazón. "Yo era uno de esos niños (que supongo que seguirán existiendo hoy en día) que no había pensado jamás en el futuro, no tenía prisa por hacerse mayor y no experimentaba ninguna curiosidad por los misterios de la vida. Totalmente satisfecho con mi condición, habría deseado que todo permaneciese igual para siempre. .... En aquellos días no pensaba, ocupado sin más en vivir mi pequeña vida y disfrutar cada uno de sus minutos".
Con una elegancia natural, nos traslada a su infancia en Sicilia, en su palacio. Con su hermana, su madre y su abuela. Sus veranos en Villa Nemesci y sus viajes por Europa. Absolutamente recomendable, entre tanta literatura desgarradora, es como el veraneo de antaño, inolvidable.