Vale, primero que nada, viví engañada porque pensé que este tomo era el último de la serie. Y, silly me, asumí que esta era una serie cerrada, pero está muy equivocada. De hecho, el final de este tomo nos deja con unas ganas tremendas de ver qué sucede con el equipo de esgrima de King’s Row en los regionales y luego los nacionales.
Me encantó que el equipo tuviera la oportunidad de ir a hacer una competencia de prueba con un colegio que ha sido su máximo rival durante mucho tiempo. Y lo bueno es que esta vez sienten que tienen una oportunidad porque está Seiji en el equipo.
Sigo súper impresionada con la manera en la que la entrenadora entiende todas las personalidades de cada uno de los integrantes del equipo y sabe cómo van actuar incluso antes de que lo hagan ellos mismos. Pero lo mejor de todo es que no les impide cometer esos errores, pues sabe que esos fallos son los que les van a enseñar hacer las cosas mejor en el futuro.
Me encantó que, después de algunos duelos perdidos y otros anulados por falta de combatividad, los chicos de King’s Row empiezan a entender que, a pesar de que la esgrima puede parecer un deporte muy solitario y cuando estás en la pista es uno contra uno, cuándo es una competencia de equipos de esgrima todo es muy diferente. En ese momento tienes que confiar en las habilidades del otro, saber que las otras personas van a estar ahí detrás apoyándote y ganando puntos y corrigiendo los errores que tú puedas haber cometido en otro duelo. Toda esta lección me pareció preciosa.
Es espectacular cómo, de alguna manera, Nicholas logra imprimirle ese espíritu de equipo Seiji. Y es impresionante porque él, como campeón, siempre se ha apoyado en sus propias habilidades para llegar hasta donde está, así que por eso es muy emocionante verlo aprender a ser parte de un equipo.
Así que nada, este último tomo publicado de Fence me dejó muy en punta y queriendo saber muchísimo más de todos los miembros del equipo de esgrima. Me muero por ver cómo sigue evolucionando la relación entre Nicholas y Seiji porque esa última escena en la que por fin Seiji se digna ayudar a Nicholas a entrenar y a corregir sus errores es espectacular. ¡Y también necesito respuestas sobre Harvard y Aiden! Ese tira y afloja de “somos mejores amigos, pero veo que te estás acostando con todo el mundo cuando en el fondo a mí me encantas” es una cosa súper difícil de ver, sobre todo porque la personalidad de Aiden es ser un Playboy.
Lo bueno de todo esto es que estuve investigando por ahí y, aparentemente, la novela que salió de Fence: Striking Distance debe leerse justo después de este cuarto tomo, así que creo que voy a hacer eso muy pronto.