Todo eran risas hasta el capítulo 95, lo digo en serio.
Empezamos con la aventura aérea de Senku, Chrome y Ryusui donde, además de todos los problemas que se les presentan por quedar atrapados en una nube "cumulonimbos" y de la que escapan por los pelos, hay un hecho que me parece de lo más tierno. Antes de que surja el desastre, Chrome se pone literalmente a llorar y cuando Senku le pregunta el porqué, le dice que es obvio que esté llorando porque, mientras que para la era moderna volar era algo cotidiano, para él no lo es. Y es cierto, está realmente emocionado por esto y por ser de los primeros de su época que pueda vivirlo. Es algo tan lindo de ver porque está presenciando uno de los grandes avances de la humanidad por primera vez y hay que ponernos en su lugar para entenderlo.
Y aquí empezamos el Masterchef de Dr. Stone. Surge la agricultura y con ello son capaces de plantar trigo y poder hacer pan para llevar en el barco... aunque el primer pan hecho por nuestro protagonista es un ladrillo negro espantoso. Como panadero, Senku es un excelente científico. Así que traen de la petrificación al mayordomo de Ryusui, Francois, que es excelente para la cocina. Tema de la comida: resuelto. El próximo invento es una cámara fotográfica para Minami y que luego usan para hacer fotos desde el cielo, aunque la primera fotografía de esta nueva civilización es una muy especial: Senku imitando aquella mítica foto de Albert Einstein sacando la lengua. Y si me lo permiten, solo quiero mencionar lo adorable que se ve así. Por fin logran encontrar petróleo y para ponerlo a prueba hacen un GPS (en serio, Senku lo puede TODO) y una lancha en la que viajan Senku, Gen, Ryusui, Ukyo y Chrome, apodados luego por Kohaku como "sus cinco generales" (me ha encantado el apodo, amo).
Y acá llega lo importante y es donde se va todo de madres totalmente, a un punto en el que lo terminé hace un rato y todavía sigo shockeada. En cierto momento, cuando se encuentran en medio del mar, las ondas de radio del GPS se detienen y comienzan a recibir un mensaje en código morse que solo se repite indefinidamente hasta que se detiene, solo mencionando "¿Por qué?" "Why?". Acá me quedé totalmente loca, no sabía que hacer porque fue realmente impactante y si al hecho de encontrarnos a este ser extraño que salió de la nada le sumamos el tremendo arte de Boichi, que nos muestra un ¿hombre? ¿animal? ¿ser? que es complicadísimo de explicar, ya estamos hechos. Pero tenemos un protagonista que no se achica ante nada ni nadie y mientras se ríe le habla a ese ser diciéndole que es quien está detrás de la petrificación. Listo, servidos, y yo en un estado de shock impresionante mientras Senku está la mar de tranquila el hombre, envidio esa tranquilidad que maneja. No se bien como expresar lo que siento en estos momentos, solo puedo decir que tengo mucho miedo y que quiero seguir leyendo porque no necesito dormir, yo necesito respuestas como diría Sheldon.
Ya no es algo que quiera, es que necesito seguir. Necesito saber que es este ser, de donde viene y, literalmente, ¿por qué? Aún no salgo del shock, realmente es una historia increíble que no da margen a que te aburras. Inagaki y Boichi hacen un equipo impresionante.