“La primera vez que lo vi me dio asco”. Así comienza esta novela, cuya protagonista acaba de ser madre. A esa reacción le seguirán otras, algunas más amorosas, otras más mordaces, pero todas signadas por una mirada incisiva que evita cualquier lugar común y da cuenta de un tiempo suspendido y casi alucinatorio. Ella, que eligió dejar atrás pareja, casa, perro, familia, como quien suelta amarras para siempre, buscará trabajo, entablará nuevas relaciones y se trasladará de un paisaje a otro en una deriva que por momentos parece acercarla a una verdad. La acompaña ese pequeño ser que succiona incansablemente de su cuerpo y la atracción hipnótica que le despiertan las ballenas varadas en la playa. Leila Sucari sorprende otra vez con una novela en la que cada acontecimiento está hecho de frases iluminadoras que dejan vibrando las palabras como un diamante violento y bello.
Me gustó mucho, tiene una mezcla entre poesía, reflexión y crudeza que se hacen más que buena compañía. Me sentí cercana a muchos de sus pasajes y me dejó pensando en muchos otros. Quizás la forma en la que se resuelven algunos temas es lo más flojo porque parecen forzadas, demasiado irreales, pero en conjunto termina gustando.
Los complejos sentimientos de una madre hacia su hijo son el centro de gravedad de una historia que tiene momentos interesantes aunque se extraña algún giro que le dé mayor contundencia al relato.
El principio de la novela me gustó mucho, el estilo de escritura me pareció interesante y me gustaba la trama, pero llegó un momento en el que me cansó. Se me hizo repetitivo y no pasaba nada interesante.
Fue "fugaz", como su título. Me enganchó y lo leí en una tarde. La maternidad desde un punto de vista totalmente diferente al acostumbrado. La vida, la muerte, la libertad, lo visceral, la femeneidad. Un libro totalmente recomendable.
Una mujer se da cuenta que está embarazada y simplemente huye. El embarazo y el puerperio desde una imagen descarnada y real. El desquicio interno y la fascinación por las ballenas. Hermosamente escrita. La voz de Leila Sucari destaca por su originalidad.
«Una madre no es lo que ellos piensan. El instinto no es siempre un mecanismo de supervivencia. A veces quiero desgarrar las sábanas con los dientes. No tengo ganas de alimentar a mi cría, le niego mis tetas aunque estén explotando. Necesito morder un cuerpo, que la carne sea toda para mí. Dejar al niño adentro de una caja de zapatos, en estado de hibernación, que se haga solo, como la masa de un pan recién amasado. Que leude en silencio, sin ayuda, quietito. Que me ordeñe otro. Un hombre. Una lengua con experiencia.»
Descubrí este libro gracias la recomendación de @lectoralila, y me hace especial ilusión porque es la primera vez que pido a las bibliotecas municipales que compren un libro y me hacen caso.
Lo empecé esperando una novela acerca de la maternidad, pero yo diría que trata fundamentalmente sobre el deseo. Y es especialmente poderosa no solo porque la protagonista, una joven madre reciente, aparece en todo momento como sujeto deseante, sino porque ese deseo convive con pero también se impone a la maternidad, y además trasciende cualquier tradicional objetivo para materializarse sobre hombres poco atractivos, mayores o incluso animales, reivindicando así su esencia independiente y convirtiendo al compañero, real o imaginario, en un simple medio para satisfacerlo.
Y, por si esto no llegase pra convenceros, que lo dudo, añadiré que es muy poético (pero poético bien, que no siempre) y que salen ballenas, y las ballenas mejoran cualquier cosa (bien paradas no salen, sin embargo).
Un agradable descubrimiento, probablemente mi mejor lectura del último par de meses.
"FUGAZ" Esta es la segunda novela de la autora Argentina. En este lleva al límite la exploración del ser madre como una experiencia errante, a la vez dulce y violenta. Fugaz es un libro cortito, de lenguaje sencillo, que se lee Fácil. A veces hay situaciones que son un drama y otros un tanto cómicas. Fugaz nos relata el inicio de una No tan "idílica" maternidad.
💠La protagonista vive el embarazo y la crianza como una huida, una forma de soltar amarras en la que cada etapa es un nuevo comienzo. Vivir en una incertidumbre constante. También nos muestra la relación de esta joven madre con su recién nacido, dónde lo veremos crecer, reclamar el pecho de la madre hasta dejarla exhausta.
💠 Un poco del libro. "La primera vez que lo vi me dio asco”. Así comienza esta novela, cuya protagonista acaba de ser madre. A esa reacción le seguirán otras, algunas más amorosas, otras más mordaces, pero todas signadas por una mirada incisiva que evita cualquier lugar común y da cuenta de un tiempo suspendido y casi alucinatorio. Ella, que eligió dejar atrás pareja, casa, perro, familia, como quien suelta amarras para siempre.
💠En resumen sus páginas te harán pasar por distintas emociones. Por supuesto que lo recomiendo.
Me ha gustado la honestidad con la que describe los sentimientos de la protagonista hacia su bebé. También destaco algunas reflexiones que salpican un argumento, por lo demás, muy lineal y carente de toda intriga.
Me encantó. Es una novela fácil de leer pero cruda y pesada. Un relato que se percibe más real acerca de la maternidad, la amistad, y la precarización laboral de una reciente madre soltera. Recomendadísimo.
Me quedé harto rato pensando si me gustó o no. Me hizo reflexionar acerca de esa necesidad que tenemos de que las historias que leemos tengan giros inesperados o tramas complejas.
Esta trama no es compleja. Aún así, está escrita de una forma muy hermosa: frases cortas y descriptivas con muchos puntos; también, llenas de simbolismos y metáforas, muy poéticas. La protagonista está llena de contradicciones y, aunque está escrita en primera persona, es muy honesta sobre ellas. Eso me hizo juzgarla y empatizar con ella en partes iguales.
Por otro lado, hubo mucha información sobre las ballenas y por momentos sentí un poco forzada la conexión de ese tema en la historia.
Con todo, me pareció que ocupó muy bien ese tono provocativo y que es un libro que se lee de corrido. Y después de escribir esta reseña creo que es evidente que me gustó más de lo que no me gustó.
Novela entretenida con imágenes muy vívidas de situaciones que tal vez aún no transitamos, pero podemos darnos una idea minúscula de qué puede ocurrir. Habla sobre la mujer madura, la maternidad y cómo llevar adelante una vida que de pronto es de a dos.
Las metáforas de este libro a través de las emociones de una madre incomprendida me parecieron espectaculares. Me encantó que se tocara un tema como la maternidad de una forma tan diferente, muchas veces estamos acostumbrados a lo "moralmente correcto" y cuando leemos esta primera oración, nos quedamos petrificados. Sin embargo, Leila le muestra al mundo lo que es realmente el amor maternal, las dudas, los miedos, las desganas, la rabia, la tristeza, la desolación, y todas esas otras emociones que no pueden ser puestas al lado de la maternidad o si no sería muy juzgada. Hace tiempo había querido leer algo diferente, Leila si supo cómo enseñar esta historia, cómo contarla y cómo terminarla de la forma más poética que pueda existir. Lo único que puedo decir es que por momentos necesitaba algo más que pudiera seguir hilándome a esa conexión entre el libro y yo, hubo espacios donde necesité algo más. Pero dejando eso de lado, el libro es hermoso. Me quedo con un montón de frases y emociones de este libro.
"La primera vez que lo vi me dio asco". Así comienza esta novela, cuya protagonista acaba de ser madre. A esa reacción le seguirán otras, algunas más amorosas, otras más mordaces, pero todas signadas por una mirada incisiva que evita cualquier lugar común.
El centro de gravedad de la historia son los complejos sentimientos de una madre hacia su hijo. La maternidad explorada sin idealización y con crudeza; una historia dulce y violenta a partes iguales. Con un manejo hermoso de la metáfora y el simbolismo. Es una autora de la que me gustaría conocer más.
Una mujer abandona todo lo que tiene (que es muy poco) cuando descubre que está embarazada, se va sin ningún plan, arrancando quizás y sin ánimo de mirar atrás. Comenzará un periplo que debe sortear sola, sin dinero y con una criatura que le succiona hasta los pensamientos pero, es ese mismo hijo el que la mantiene y la hace seguir en ese intento de vida que se va tornando cada día más asfixiante y que la va arrastrando a una soledad que su cuerpo desconoce.
3.5 Crudo retrato de una madre desbordada. Hay un constante impulso de fuga, de salir corriendo, de abandonar, que se ve disminuido por el vínculo urgente e irrompible que mantiene con su hijo. Me gustó la maternidad no idealizada y que cada palabra parece estar elegida con cuidado y agudeza.
Ambivalente, tal cual la maternidad. Leí muy pocos libros que describan con tanta crudeza el puerperio, la lactancia, la demanda constante y extrema que implica el maternar. Muy dulce también, a veces. Subrayé muchas frases que me interpelaron. No había leído nada de esta autora! Me gustó mucho.
Todo el libro es Fugaz como el título. No hay una historia detrás sino el tiempo suspendido en el relato que solo se mueve por el crecimiento del niño. Me llevo algunas frases que me gustaron y una mirada que pareciera bastante certera del lado B de la maternidad.
Me dejó una sensación rara esta novela. Cuando arrancó me encantó y no podía parar de leerla pero cuando llegó a todo el mambo de la ballena se me volvió pesada, y hasta un poco aburrida, la lectura. Igualmente me parece una bellísima. Esos libros que leés y que te dan ganas de sentarte a escribir.
Una novela cruda. Realista. Una protagonista honesta con sus deseos y sus emociones que trata de hacerse lugar en un mundo en el que no se encuentra. Si bien no es mi favorito de Leila, creo que es un libro que se presta a la reflexión y que está muy bien logrado.
Novela escrita desde las entrañas, con un estilo muy poético y profundo -demasiado de moda en los libros actuales- y que se sumergen en la psique de la protagonista de un modo a veces críptico, a veces esplícito.
No empatice con la narradora. Todos los fragmentos de las ballenas me generaron mucha ansiedad y me parecieron demasiado extensos. Definitivamente necesito un break de mujeres hablando de maternidad
La novela comienza con un parto, el nacimiento de un bebé. De hecho es la cita que elegí para compartirles. Aunque subrayé muchas otras frases que encuentro excelentemente intensas, me gustó mucho que comience así: La primera vez que lo vi me dio asco. Me gustan los comienzos que dislocan al lector. La narradora de Fugaz queda embarazada y automáticamente abandona su pareja, su hogar y se lanza a la deriva, una deriva literal y simbólica a la vez. Pareciera que esta deriva fuera impulsada por la sorpresiva maternidad, aunque a la vez la narradora parece desear una deriva que no tiene por estar atada a esa maternidad. Una vez que el niño nace, se forma un vínculo de amor-odio plasmado en imágenes de asco y rechazo, y de ternura y adoración. Gervasio es una continuación de ella, prendido siempre de su teta como en una búsqueda desesperada de amparo, es un ser a quien ella quiere soltar y a la vez mantenerse unida para siempre, porque él también es su refugio. “Miro las luces de los edificios e imagino las vidas que nunca voy a tener.” […] “El cerebro naufraga y se golpea contra el cráneo.” […] “Cuando uno tiene un hijo debería volverse inmortal.” […] “Espero que pase algo, al menos el tiempo.” […] “No es mi culpa si te tocó un error de madre. Fui un accidente, corazón, igual que vos.” […] “La maternidad disciplina mi deseo. Me disfraza de normal.” Lean a Leila Sucari: Adentro Tampoco Hay Luz y Fugaz.
Es lo primero que leo de Leila Sucari. Tiene una prosa maravillosa, poética. La novela en sí, está bien, tiene algunos pasajes, sobre todo los relacionados a la ballena que me parece todo buenísimo, lo que cuenta, cómo, el ritmo, el humor. Parece haber en la novela una constante puja entre las pulsiones de vida y de muerte. Por momentos encuentro en la narradora rasgos similares a las narradoras de Ariana Harwicz, cierta animalidad en el pensar/comportarse, cierto salvajismo poético que se deja disfrutar, pese a sentir que esto que estoy leyendo, ya lo leí en otro lado. La lectura fluye, te arremolina y te sumerge en los pensamientos que la narradora atraviesa constantemente.
Una preciosura para leer con la poesía en los dientes. El relato desesperante de una madre que huye de su hogar para embarcarse en la búsqueda de la sobrevivencia y que se topa con... UNA BALLENA MORIBUNDA. Recomendadísimo :) ¡Precioso!