El montaplatos (1957) pone en relación a dos asesinos a sueldo que esperan a su víctima en la sordidez de un sótano. De pronto, a través de un montaplatos, comienzan a llegarles los pedidos más insólitos.
El invernadero (1958, estrenada recién en 1980) despliega los conflictos que tienen lugar en una institución incierta -¿casa de reposo, clínica de salud mental?- a partir de la muerte de uno de sus pacientes.
En Una noche de juerga (1959), Albert Stokes, un joven de 28 años, intenta revertir el vínculo de sometimiento que tiene con su madre tras ser víctima de una humillación en una fiesta.
En todos los casos, el ambiguo transcurrir entre lo real y lo imaginario, entre lo cotidiano y lo siniestro, se cierne sobre los personajes como una atmósfera agobiante y desestabilizadora.
Harold Pinter was a British playwright, screenwriter, director and actor. A Nobel Prize winner, Pinter was one of the most influential modern British dramatists with a writing career that spanned more than 50 years. His best-known plays include The Birthday Party (1957), The Homecoming (1964) and Betrayal (1978), each of which he adapted for the screen. His screenplay adaptations of others' works include The Servant (1963), The Go-Between (1971), The French Lieutenant's Woman (1981), The Trial (1993) and Sleuth (2007). He also directed or acted in radio, stage, television and film productions of his own and others' works.
Dentro del teatro del absurdo que es la gran propuesta de Pinter aquí de inicio se percibe una puesta en escena simple: uno de los protagonistas está claramente a favor del establishment, justificándolo todo; también le resulta indiscutible todo lo que diga el periódico. El otro protagonista por el contrario parece rebatirlo todo, hasta las cuestiones más nimias. Ambos tienen algo de siniestro y parecen a la espera de instrucciones para cometer algún crimen (igual que en la obra La fiesta de cumpleaños).
Siendo cierto todo el planteamiento anterior, comienza a tomar mayor sentido cuando se combina esa propuesta inicial con el absurdo más flagrante, y que es claramente lo que más me ha atraído de la obra.
****OJO SPOILER*****
Cada uno de los protagonistas comienzan a ejercer en serio el papel que apuntaba al principio, hasta el extremo de querer satisfacer las demandas que les reclaman las notas de comida a través del montaplatos (que es la figura central de este esperpento, que diríamos en España), aun sin disponer de medios, ni de viandas, ni de cocina, ni de nada, Ben quiere plegarse a los designios de la sociedad cumpliendo los deseos de las comandas que le piden a través de montacargas y Gus por contra cuestiona de su capacidad para cumplir con las comandas que les piden y ya puestos, comienza a dudar de todo de forma tonta y absurda. Brillante.
Finalizado el libro, en el epílogo de esa misma edición indicaba que el autor pretendía poner de relieve los cambios sufridos por los protagonistas dentro de su entorno cerrado y tranquilo (hablan de futbol al inicio, etc), se ve trastocando cuando se exige de ellos acciones por parte del supuesto jefe, o las propias comandas y los nervios de ambos se manifiestan a flor de piel. No supe entender el final si no es con la explicación final, yo había interpretado otro final menos siniestro para uno de los protagonistas