Catorce relatos en los que abunda una mezcla constante entre fantasía y realidad, ya que casi todos los cuentos están ubicados en lugares imaginarios, donde se entrelazan lo cotidiano y lo excepcional. Evidentemente, entre los catorce los hay mejores y peores, desde luego. Algunos incluso te dejan preguntándote qué has leído, ya que parecen tan banales que no puedes más que buscarle un sentido oculto, incluso alguna moraleja, a pesar de no ser cuentos moralizantes. Mención especial merece el cuento que da título al volumen: "Percival" (personaje del ciclo artúrico o bretón, muy querido en la narrativa gallega), en el que se nos presenta a un Perceval actualizado que para liberarse de su día a día sale a su magnífico jardín: "O bosque dos outos árbores" (El bosque de los altos árboles) para vivir nuevas aventuras en mundos diferentes al suyo. Cabe mencionar que en casi todos los cuentos existe un aura de amargura ante la vida, ya que por ellos caminan siempre personajes agónicos y trágicos envueltos en situaciones extremas (encarcelamientos, ejecuciones, dictaduras, éxodos...). Aunque hay excepciones de final alegre, como en el caso de "Lorelai". Personalmente, el que más me ha gustado ha sido "Philoctetes": una carta en la que un preso (político) le cuenta a un escritor cómo encontró la tan ansiada libertad sumergiéndose en sus relatos. Es, quizá, de los cuentos menos fantásticos