Voy a ahorraros el suspense: me ha encantado esta novela. Me ha gustado mucho, muchísimo. Sus 497 páginas se me han hecho pocas, las he racionado haría un náufrago con sus últimas migas de pan para evitar que se le terminen antes de tiempo.
La trama recuerda, en cierto modo, a una fusión entre The Good Place y Los Juegos del Hambre. Existe la vida después de la muerte, aunque no es que sea precisamente divertida. Pero tranquilos, hay una forma de salir: unos pocos elegidos pueden reencarnarse y volver a la vida para saldar cuentas pendientes. Sus andanzas por el mundo de los vivos serán retransmitidas por televisión para entretener a los residentes del Más Allá. La novela sigue la reencarnación de Eileen Hayden, asesinada a los 9 años, cuya nueva misión es dar caza a su asesino.
Raúl Caronte se sirve de esta original trama con tintes paranormales para criticar distintos aspectos de la sociedad actual, con especial énfasis en el consumismo, la homofobia o las relaciones tóxicas. Respecto a este último, hay un ejemplo perfecto que se fusiona con la trama de una forma soberbia y muy bien llevada. Sin embargo, no todo en esta novela es oscuridad. También hay cabida para reflexionar sobre el amor en todas sus vertientes, desde el romántico hasta el familiar, pasando por la amistad y el amor hacia uno mismo. Tal es su importancia en la historia que me atrevería a decir que es un personaje más.
Los personajes, otro de los grandes puntos a favor de esta novela. Si antes mencionaba LJDH, lo cierto es que la Eileen que conocemos al principio de la historia guarda mucha relación con la seca Katniss Everdeen, pero no es ni remotamente parecida a la que veremos al final. Vamos, ya le gustaría a Katniss experimentar un crecimiento así, que no se ha visto personaje más plano en toda la historia de la literatura. Todos y cada uno de los personajes evolucionan a lo largo de esta novela, las circunstancias van moldeando su carácter poco a poco, dotándoles de una veracidad que es muy poco frecuente en las novelas orientadas al público joven-adulto. Este nivel de evolución yo solo lo he visto en sagas, jamás en una novela única.
Los personajes no solo "son" reales en cuanto a su personalidad, sino que además son un buen reflejo de la sociedad actual. A mí me ha enamorado especialmente el personaje no binario, por su dulzura y su fuerza, que ponen de manifiesto el cariño y el respeto con el que ha sido creado por su autor.
No puedo hacer otra cosa que recomendaros encarecidamente esta novela.