Lo bueno: el autor es capaz de llevar al extremo más violento la narración, y acabarla cuando le dé la gana, logrando un efecto intensísimo, sin por ello tener que dar explicaciones. Lo malo: es que a veces, no se sabe si por humor, es poco verosímil; lo más probable, por la tara de juventud en que fue publicado originalmente el libro (pero por lo mismo es uno de sus tesoros).