El trabajo de los ojos es un libro fragmentario, hermoso e inclasificable sobre la mirada. Con un estilo elegante y depurado, Mercedes halfon nos habla de la forma en que sus problemas de visión determinaron una cierta manera de acercaron al mundo y como eso ha condicionado su escritura. Construido a base de escenas breves y heterogéneas, siempre reveladoras, la autora examina su propia mirada, como en una oftalmología de la conciencia, una delicada autobiografía ocular. Así, las visitas a la consulta del oculista se entremezclan con los recuerdos infantiles, las historias familiares con la omnipresencia de los ojos y la visión en la cultura universal. Un texto de extraña belleza que se des marca de los géneros y puede ser leído como memoria, autoficción o ensayo literario.
Mercedes Halfon nació en Buenos Aires en 1980. Es periodista y crítica de teatro.
Participó como actriz y asistente de dirección en algunas obras teatrales.
Actualmente escribe en el suplemento Radar de Página/12, en la revista Etiqueta negra de Perú, y en Teatro del Teatro San Martín.
Publicó la novela Te pido un taxi, por editorial Sudamericana, y las plaquetas Dormir con lo puesto por Zorra Poesía, Un paisaje que nunca vi por Color Pastel. Integra la antología de poesía argentina contemporánea Lo humanamente posible, editada por El fin de la noche.
En 2009 ganó el Premio Estímulo de Tea al periodismo gráfico.
Me encanta que sea un libro medio inclasificable, me hizo pensar en Maria Gainza con El Nervio óptico, de la mejor manera posible. Una combinación de memoria y ensayo, con una exactitud poética en sus imágenes y la manera de elegir lo que dice y cómo.
A partir de la muerte de su oftalmólogo Balzaretti. Mercedes nos cuenta sus problemas de visión (estrabismo) que ha tenido a lo largo de su vida.
'’Ver es la transformación en etapas sucesivas de una información que llega por medio de la luz a nuestros ojos.’’ ✨
A raíz de su problema de visión Mecerdes hace referencia a distintos escritores o científicos por ejemplo a Joseph Antoine Ferdinand Plateau que definió el principio de resistencia retiniana que luego quedó ciego por mirar el sol sin protección. También hace referencia a Sartre que también tuvo problemas de estrabismo.
Es un libro con capítulos breves y fluye de manera perfecta.
Hasta en visiones normales hay diferencias entre lo que cada uno ve. La pupila puede cerrarse o abrirse por el miedo, la ira o la atracción. ⚡️
‘El trabajo de los ojos’ es una autobiografía a partir de una enfermedad ocular. De varias. La enfermedad ocular, por persistente y delicada, determina la vida, la organiza a su alrededor como organiza un libro. Es un tema, su “enfoque”. Mercedes Halfon compara al ojo con la cámara y parece decir una obviedad que no es tanto cuando yo lo llevo más allá: no es que la máquina esté construida “a imagen” del órgano biológico; es que el órgano biológico acaba siendo “artificial” y biónico gracias a los implantes, a las lentes intraoculares. Los oculistas porteños que visita la escritora actúan a distancia, parecen psicoanalistas del ojo, diagnostican preguntando. No hay rastro de ese lápiz que hace ecografías oculares y “ve” el interior del ojo atravesando el párpado cerrado. Sólo usan el lápiz para anotar síntomas. La primera vez que vi esa máquina me acordé de ‘Star Wars’ y de las curaciones milagrosas que hacen robots con juramentos hipocráticos. Mi oftalmólogo me suele mirar sin embargo a través de un aparato por el que más bien nos observamos los dos, aunque él da órdenes al ojo, como si yo no estuviera (“ahora mira arriba a la derecha, ahora a la derecha...”) y yo siempre pienso que si quisiera podría verme a través del ojo mis pensamientos. “Me sigo preguntando qué significa un ojo que mira a otro ojo de esa manera”, dice Halfon. Y en ese momento suelo acordarme de un replicante al que también le miran el ojo para saber si es humano o biólogo. Y qué diferencia hay cuando llevas una lente intraocular. “En toda casa hay cosas que se pierden para siempre. Estuvieron con nosotros y después no. Lápices negros, una media, hebillas del pelo, encendedores, paraguas, llaves. A veces creo que la vista es un bien de ese tipo. Algo que existe de forma irrefutable, muchos lo poseen, pero hay un punto oscuro, un precipicio rocoso desde donde cae a un fondo de pantano inaccesible”.
Me voy a dejar llevar por la primera impresión, y es por esto que decido puntuar este libro con la mejor nota. También, debido a que en su construcción única (acá miran con recelo, aludidos desde la negativa, gran parte de los best sellers), me parece perfecto.
En concreto, Mercedes Halfon escribe la historia de su vida. Una historia que tiene la particularidad de haber sido vivida con un estrabismo fuera de lo común.
Es evidente, ya desde el título de la obra, que se nos relatará cómo es vivir la vida desde una perspectiva cambiada (aunque quién o qué representa la perspectiva común es difícil y arriesgado de decir) en la cual los ojos no son solo el sentido naturalizado que permite ver, sino un sentido problemático que tanto limita, como diferencia, como puede volverlo a uno único (y hasta escritora o intelectual: hay referencias a Joyce, Borges, Homero).
Hay un dinamismo cercano a la lírica en cómo la autora escribe sobre su historia personal, que va sin un orden cronológico, pero abarca desde el casi mítico comienzo de su patología hasta el no menos epopéyico proceso que la lleva a curarse de la misma.
Pero (y esto es lo que convierte a este libro en una lectura especial y recordable), Halfon no sólo nos relata su vida: parte de su patología y luego comienza a abrir puertas y más puertas. Toma la vida particular (que nunca lo es tanto) y la coloca en diálogo con varias otras historias: con la del ojo análogo a la cámara fotográfica, con la de su oftalmólogo fallecido y la de su actual oftalmóloga, con la del inventor de la oftalmología como ciencia, con la de su hijo recién nacido, con la de su madre, etc.
Es sin duda un excelente libro, que me hace pensar una vez más en las grandes bondades de la literatura y en su constante permisividad de abrirnos el mundo para compartirlo con otras/os.
me ha encantado. me ha encantado me ha encantado me ha encantadooooo!!!!!! no sé si ha quedado claro pero me ha encantado este libro. mercedes halfon habla en esta especie de híbrido ensayístico-autobiografico acerca de la visión o más bien de la falta de esta. de cómo ella creció con un problema de visión desde pequeña y ha sido motivo de burlas, de desprecios y sobre todo de inconvenientes. de que tener desajustes en los músculos del ojo hace que pierdas la certeza de la percepción de las cosas. dejas de captar profundidades y volúmenes y la vista se convierte en una suma de lo que ven tus ojos y lo que se imagina tu mente para completarlo.
mi reflexión favorita que extraigo del libro es que, aunque parezca paradogico, la ceguera o las reducciones en la vision tienen mucho de literatura. algo que parece tan incompatible acaba siendo más comun de lo que creemos.
me guardé un extracto que me parece bellisimo y aqui os lo dejo: "La paradoja de Bartisch (el primer oftalmólogo) no es que haya pasado del analfabetismo a la ciencia sino que decodifico tan bien el trabajo de los ojos que termino dejando un objeto precioso para la cultura letrada. Un libro sobre ojos. Ophtalmodouliea es una palabra griega que significa al servicio de los ojos". este final me hizo pensar que en realidad todos somos un poco oftalmologo porque en una medida u otra estamos todos al servicio de nuestros ojos.
Muy buen libro/ensayo. Es un texto honesto, bien escrito, de un tema médico, un padecimiento, que se convierte en un ejercicio de memoria y de historia con un estilo propio.
Además, como suele gustarme, hay poesía y metáforas entre líneas que me gustan mucho cómo se entrelazan con el hilo conductor de esta historia.
Parece mentira que un e̶n̶s̶a̶y̶o̶,̶ ̶d̶i̶a̶r̶i̶o̶,̶ ̶a̶u̶t̶o̶r̶r̶e̶t̶r̶a̶t̶o̶ libro que habla de estrabismo y enfermedades oculares varias pueda resultar una experiencia lectora tan gratificante e incluso divertida.
La manera de ver la vida de la autora, y sobre todo la manera de hacerse ver, de mostrarse ante el lector, hace que empaticemos rápidamente con ella y sus experiencias.
Una obra diminuta en tamaño pero enorme en contenido vivencial y literario.
Es una buena idea, con una buena escritura, con una forma interesante (aunque bastante vista ya)… Está bien, nada espectacular, aunque tiene reflexiones muy interesantes, sobre todo me gusta la descripción que hace de Homero y de Joyce.
Me parecía linda la idea de una especie de diario sobre la vista y la relación con la propia enfermedad, pero no me dijo nada este libro al final, medio pobre, daba para más.
Un libro pequeño y hermoso que se mueve entre el ensayo y las memorias. Tiene la seriedad de la investigación pero sin descuidar el rigor de la literatura, que en este caso es más importante.
Es un libro sobre los ojos de la autora, sobre lo que no funciona bien en ellos: tiene astigmatismo, hipermetropía y estrabismo (convergente en la infancia, divergente más tarde). Este último es un problema común en su familia: lo tuvieron su hermano y su madre, y teme que el hijo que está esperando lo haya heredado.
Pero en ningún momento Halfon se lamenta por su estrabismo, sino que lo usa como punto de partida para reflexionar sobre los ojos y la visión. Por sus páginas pasan desde Louis Braille hasta James Joyce, porque se interesa tanto por quienes exploraron el tema como por los escritores que tuvieron problemas de vista.
“Hasta en una visión normal hay diferencias entre lo que cada uno ve. La pupila puede cerrarse o abrirse por el miedo, la ira o la atracción. En última instancia, la subjetividad y el punto de vista tienen un principio fisiológico antes que psíquico. La subjetividad pareciera ser objetiva”.
Un ensayo muy breve y personal sobre lo que es vivir con un problemas de la vista. Mezcla de crónica, diario, y ensayo, en El trabajo de los ojos, Mercedes Halfon describe cómo ha sido su vida con estrabismo, las constantes visitas a los oftalmólogos, así como los esfuerzos de científicos por mejorar la visa de las personas con problemas de la vista.
Es un ensayo muy breve, entonces siento que faltó algo para conectar de una manera más profunda con lo que la autora describe. Sin embargo, su experiencia es algo que conozco de cerca: desde muy pequeña fui diagnosticada con miopía y astigmatismo, y el grado de la primera es bastante alto. Si bien las optrias no han aumentado en más de 20 años, existe siempre un temor sobre la pérdida de la vista y la añoranza de lo que sería una visión perfecta: sin lentes de contacto, sin operaciones.
¿Las personas con una vista 20/20 perciben el mundo de una forma distinta a la mía? Es una pregunta que siempre me haré y para cuya respuesta adivino que quizá no. Pero, al mismo tiempo, creo que nuestras carencias (o abundancias) pueden afectar la forma en que vivimos en nuestro entorno.
que chulo empezar a halfon con esta historia y revivir recuerdos de la vista a lo largo de mis años; desd mi madre sin enfocar el tejado de delante de casa a las fiestas de santa lucia en finlandia 💓🤲
“El recuerdo de la niñez es siempre a contrapelo, como si lo que somos ya lo hubiéramos sido de modo proto y gutural. El relato esconde la trampa de conocer el final de la historia y ser una ocasión perfecta para la exageración”
Leí este libro de una sentada, es uno de esos libros breves que te atrapan y fluyen tan bien que no te das cuenta cuando ya terminó. Es auto ficción, sobre todo enfocada en la condición de estrabismo que padece la autora. La narrativa es ligera, sí, pero no por eso deja de tener una profundidad con la que es fácil conectar porque no solo son anécdotas en torno al ojo sino reflexiones que nos hacen ver, valga la expresión, más allá de lo vidente.
Qué agradable sorpresa descubrir una autora que logra escribir de manera tan clara e interesante sobre una de las partes del cuerpo que más me gustan y valoro: los ojos.
El talento de Mercedes Halfon se nota inmediatamente, a través de una escritura fluida va presentando muchos datos interesantes sobre el tema central de esta novela, acompañados de paradojas que abundan y que logran convertirse en ideas poéticas que se disfrutan mucho.
Un libro corto que vale la pena leer y una autora joven que vale mucho la pena seguir descubriendo.
Me pareció encantadora la forma en la que la autora nos guía en sus recuerdos y en sus anotaciones, en sus preguntas y en sus hondos miedos. Hay un humor sutil, peculiar e inesperado, precisamente porque en el día a día y en los actos más cotidianos hay momentos risibles involuntarios.
Escribe más allá de la mirada, y al mismo tiempo es capaz de hacernos ver más a dentro de la escritura. Todos somos capaces de apropiarnos de algún párrafo. De hacernos participes de su mirada, porque es la mirada de alguien que se deja ver, que persigue el enfoque de toda una vida, aunque tenga la mirada extraviada.
“¿Qué habrá sido lo que germinó en su corazón para terminar estudiando la vida de los ojos?”
El oftalmólogo de su infancia, su madre, el científico que se quedó ciego por mirar el sol, la caminata con las pupilas dilatadas, el ojo que se revela. Todo eso hace que ame este libro y a Mercedes Halfon. En en la brevedad de la viñeta, donde la autora encuentra una manera profunda de hablar de lo más íntimo, de lo más diverso, de lo más factual sin perderse ni perdernos de vista. Acá la autora nos descubre su mirada y todo aquello que rodea a sus ojos, al trabajo de los ojos, a quienes han estudiado los ojos.
A veces siento que hay una receta para abordar algunas historias desde un interés de escritura literaria-culta. Sería algo así como mezclar una historia personal con información real científica/filosófica/sociológica/médica y algo de ficción. Todo condimentado con recursos literarios aceptados y bien trabajados. No es que diga que es un mal libro sino que sentí que los hilos y este objetivo se notaba más que en otros.
<< existe una vinculación entre mirar y escribir. estoy segura. >> . una de mis preguntas más recurrentes es si todos vemos por igual todas las cosas que nos rodean. desde el color azul del cielo al marrón de la tierra o el amarillo del sol, el rostro de las personas, los edificios, un coche esperando a que el semáforo cambie... ¿qué ven los ojos cuando ven? ¿ cómo sabemos que lo que estamos viendo es realmente lo que vemos? ¿ cómo se proyectan las imágenes en nuestros ojos? ¿cómo guardamos lo que vemos? Todo esto y muchas otras interpretaciones les busca una explicación cuasi-lógica #MercedesHalfon en su libro #eltrabajodelosojos. Desde su propia perspectiva y debido a su estrabismo plantea una inspección ocular del mundo a partir de la sala de espera del oftalmólogo pasando por el momento de sentarse a escribir, de analizar su árbol genealógico, o mejor dicho, oftalmológico cuando sabe que será madre y teme porque su hijo también herede su estrabismo. . A medio camino entre el ensayo y la autobiografía también es un recorrido y nunca mejor dicho ocular por la historia de la literatura, Borges terminó ciego, Joyce apenas veía ni tres en un burro, el ciego Tiresias que a pesar de su falta de visión veía más allá de lo tangible, de como se creó el lenguaje por puntos braille para personas ciegas. surge de nuevo la incógnita sobre la ceguera de Homero y, por tanto, la imposibilidad de haber escrito poemas tan grandilocuente como la Iliada y La Odisea... y entonces vuelvo a preguntarme.... No será qué por mucho que cerremos los ojos éstos están en continuo trabajo, pasando imágenes a nuestro cerebro como un pequeño cinexin instalado en la profundidad de nuestros ojos ? Porque con los ojos << la subjetividad pareciera ser objetiva. >>
Me encantó. Se lee con fluidez... si tenés algún problema de visión no podés menos que pensar que ahí había un hilo para enhebrar los hechos de la vida propia, hecho del que Mercedes Halfon hizo este hermoso libro. Casualidad curiosa que mi propia oftalmóloga se llame, también, Mercedes, y que llevemos más de veinte años de vínculo (dato que sólo me aporta a mí). Lo que digo es que es un libro que me invitó a repensar unas cuántas cosas, a averiguar unos ciertos datos mínimos (la historia de la oftalmología... por ejemplo). Pero también a pensar en la fragilidad del mirar, del ver y del leer. En la fragilidad de lo humano.
Halfon es una persona estrábica, esa circunstancia la lleva a reflexionar en torno a la vista, la mirada y los ojos en este recuento que hace un repaso por su vida, por la oftalmología como campo científico y por creadores que han explorado estos temas en sus obras o que vieron disminuida su vista (o que carecieron por completo de ella).
«Cuando se mira a los ojos, ¿qué se ve? A la pupila también se le dice "niña", como si algo de nuestra infancia se escondiera allí. Es que algo se esconde ahí. Algo acuoso y transparente que no es un adentro ni es un afuera.»
Me gusta la literatura “óptica”; la visión es interesante porque es uno de los sentidos más elementales, y a la vez es un fenómeno científico muy extraño. Si me pasó que quedé con gusto a poco, creo la autora abusó mucho de datos wikipedia y ahondó poco en el argumento.
Son tantos los enfoques (maldita palabra para los de visión afectada) que «El trabajo de los ojos» solo parece obedecer a la curiosidad. Halfon enfrenta su estrabismo como Perseo a la Gorgona, diseccionándolo para gobernar el horror que le provoca. Porque mirar fascina y ser mirada aterra, pero el día en que dejemos de existir será la noche en que ya nadie nos vea.