Libro de relatos cortos que tienen un tono de extrañamiento y coquetean con una inquietante senssación de "horror cotidiano". Un excelente acercamiento del poeta Claudio Burguez, nacido en la ciudad uruguaya de Santa Lucía, a una narrativa seca, minimalista y poderosa.
Una recopilación de cuentos bastante particular en la que los envuelve un deje de violencia y turbiedad. Se rigen por una cierta particularidad, aunque ciertas imágenes en cada uno de ellos.
Lo envuelven imágenes urbanas, espacios cerrados y personajes bastante rotos que van construyendo un ambiente cargado de tensión por las situaciones que suceden, pero con una calma fría que no te hace percibir la gravedad con la que se van sucediendo.
Para ser el primer libro, me resultó interesante. Hace mucho tiempo su título había sido un gran llamador para mi. Puede ser un libro rico para discutir los comportamientos humanos.
Las cosas que quiero no se quieren entre sí – Claudio Burguez (Pez en el Hielo, 2019)
“Quedamos en que Monalisa levanta la pistola y logra no temblar demasiado, su mano derecha agarra firme la empuñadura y la izquierda hace de base. Mira a Pedro a los ojos y él esboza media sonrisa. Mona frunce el ceño y pone cara de suficiencia para que Pedro la vea así, segura de que todo va a ir bien, de que ese video asombrará al mundo y que al fin van a poder salir de Halstad. Pedro sostiene como puede, contra su pecho, el American Dictionary of the English Language, la gruesa enciclopedia doméstica de cinco kilos y tapas de cuero. Con la otra extiende el iPhone para captar toda la escena. Pedro estira sus labios para mandarle un beso a Mona y le guiña un ojo para darle una señal. Ese último gesto quedará para siempre en la memoria de Mona y permanecerá tres días en la memoria interna de los teléfonos de cientos de miles de seguidores nuevos.”
Este libro es un compilado de cuentos donde en todos hay una temática en común, una ausencia, un vacío que los moldea, que delimita el espacio negativo por el que estas historias y personajes se mueven. El título no podría ser mas acertado, como bien dice Felipe Polleri en la contratapa del libro, los personajes que pueblan las páginas de estos cuentos generalmente no se quieren entre sí, y las cosas tampoco los quieren a ellos, son parias o personajes de alguna forma rotos, con una existencia que se quebró, que supo estar repleta de vida pero que algún suceso logró romper y nunca se pudo arreglar, y por las rajaduras se fue colando algo, una ausencia, que los moldeo en esa coraza hueca en la que se convirtieron. Chocante, con un lenguaje que no se distrae, sino que es efectivo y directo, sin rodeos. Paisajes urbanos que desprenden una extraña hostilidad, como si la realidad misma empujara a los personajes a tomar sus decisiones. Los desliza a la violencia y al desapego ese mundo hostil en el que se ven envueltos. Es una lectura interesante, cuentos en general cortos pero que por eso mismo son tan efectivos, nos pintan micro escenas que son fuertes justamente por lo breves, destellos de realidades ajenas que nos dejan incomodos, que nos hacen preguntarnos que fue lo que destruyó a esa realidad, que es lo que falta o porque. Tiene un titulo increíble, es llamativo, críptico, da todas las señales sobre la temática del libro sin necesidad de decir demasiado, combina con la tapa para lograr ese efecto inquietante al que apunta, me gustó, como todo lo que he leído de Pez en el Hielo.
Interesante por momentos, desastroso por otros. Me quedo con el inicio y una parte muy hermosa del medio. Arrancaría el final. Vale la pena leerlo porque hay imágenes tan potentes que aunque sea ma mitad del libro, es placentero. Me atrapa su universo.