Este es un libro concebido para disfrutar cuestionando nuestras formas de pensar, sentir y actuar respecto a la educación y las diferencias. Hemos pensado que podríamos revisar nuestras certezas, como cuando volvemos sobre nuestros pasos al ver que el camino tomado estaba equivocado. Para ello te proponemos la inmersión en estas páginas con la razón y los sentidos abiertos a lo que está por venir. Quizás de ese viaje interior hacia nuestras propias diferencias nazca un nuevo espacio –todavía negado– para lo extraño. Para deformarse. Una sucesión de imágenes y palabras quieren invitarte a ese viaje que supere la indiferencia y que permita el cambio. Las imágenes sitúan en un lugar bello a la par que incómodo para enfrentarse a los textos. A través de estos y otros lenguajes puede surgir el cuestionamiento de lo que hoy se nos presenta como absoluto e incuestionable, pero que asola el mundo de sinsentidos que nos dominan y someten. Estas páginas quieren inquietar, sí. Porque la quietud duele. Y porque, al alterar el orden, también surgen nuevas esperanzas.
Un libro necesario para cualquier docente que quiera reflexionar sobre su profesión. Se da una visión muy humana y lúcida sobre como la escuela es segregadora y nos deshumaniza a nosotros y a los que son marcados como diferentes. Su lectura es tan sencilla como iluminadora con respecto al tema de la discapacidad y la inclusión en la escuela pública. Personalmente me ha permitido sensibilizarme con esta realidad y rehumanizarme, pues son cuestiones que arrastramos de manera estructural y hace falta pararse a mirarlas para cambiar de actitud. Al ir a la raíz toca otros temas de gran interés como la importancia de las cualificaciones y las clasificaciones en la educación obligatoria u otras cuestiones incuestionadas que forman parte de la norma, que no se ponen en tela de juicio y que sustentan un sistema opresivo. Con palabras sencillas y sin tecnicismos este libro nos sitúa en el camino de una educación que va hacia la vida vivida, va a la búsqueda de sentido, con un espíritu fraternal y ofreciendo una respuesta concreta: el deseo de vivir juntos debe guiarnos.