La presente obra ofrece la primera historia completa de toda la filosofía novohispana desde 1521 hasta 1821. Se trata de una visión unitaria y completa de toda la filosofía de la época colonial de México, única en su género y con muchas aportaciones valiosas y originales, con método y bases de verdadera investigación histórico-filosófica. Se abre el libro con una hermenéutica de la historia de la filosofía novohispana en la cual el autor, siguiendo las orientaciones más modernas, comprende e interpreta la historia de las ideas en México a partir de sus verdaderos comienzos: desde la polémica entablada por Agustín Rivera y Agustín de la Rosa sobre la validez o no de la acción de España en la enseñanza de la filosofía y de la ciencia en la Nueva España. En su conjunto la obra, estructurada cronológicamente, estudia las actividades y manifestaciones filosóficas de las órdenes religiosas en los tres siglos clásicos, estableciendo una división entre humanistas y escolásticos. Entre los humanistas, destacan fray Juan de Sumárraga, fray Bartolomé de Las Casas, Vasco de Quiroga y Francisco Hernández. En la exposición de los escolásticos, y atendiendo a las diversas órdenes, traza un resumen de las obras principales de los autores más destacados: Diego Valdés, Alonso de la Vera Cruz, Pedro de Hortigosa, Antonio Rubio y Antonio Arias, así como sor Juana Inés de la Cruz.
Frente al prejuicio de que toda filosofía en aquella época de la Nueva España fue para justificar la conquista y repetir lo que los europeos ya tenían, con esta lectura se puede dar uno cuenta de que dicho prejuicio es deshonesto desde el gran uso de la filosofía para defender a los indígenas hasta la potencia original en Lógica que trabajaron en la Nueva España.
Este libro es, fundamentalmente, una monografía que enumera a los principales filósofos religiosos de la nueva España. El estilo es claro y el autor claramente es una autoridad sobre el tema. El libro requiere conocimiento previo sobre religión y filosofía. No es un buen libro para generalistas. Las introducciones generales para los capítulos en los que se habla de cada siglo de la época colonial son bastante buenos, y uno quisiera creer que pudieran ser el indicio de trabajos de divulgación más extensos y al alcance del público en general.