Pues si estoy aquí es porque me fascinó Umbría y es curioso contemplar, a nivel editorial, otro momento para el género del terror literario en España con figuras como la de Eximeno o Jasso.
La novela corta que da título a la pequeña antología se siente muy amateur. Escrita en «lenguaje de escritores». A mí, a día de hoy, en el género, en España, leer «rostro demudado» me saca de lo que estoy leyendo. Solo se habla así en los libros, es más, diría que en las TRADUCCIONES de libros. La voz se siente impostada y buena parte de lo que «está sucediendo» se siente tan previsible que cuando llegan algunas de las revelaciones es «No, si ya».
Me ha parecido todo muy «ortodoxo», como digo, desarrollándose en el «mundo de los relatos de terror y fantasía» y no en el mundo real. Hay una capa producida por un lenguaje poco natural que es hacer ver siempre el relato como a través de una cortina que impide acercarse de verdad a él.
Para mí, esto es un mal muy extendido en el mundo de la literatura de fantástico-terror-ciencia-ficción española: relatos que son correctos pero podrían perfectamente figurar en una antología de los 80 estadounidense/británica. Impersonales, un poco fríos, distantes.
También me sucede con Jasso, que paradójicamente, cando habla de «tú a tú», sin el artificio literario de por medio, es cuando más me impacta.
En cualquier caso, Eximeno es un gran narrador, que te sabe llevar de un sitio a otro. Aparte de que es majísimo y también me encanta cuando escribe «de tú a tú».
Me han funcionado mejor los relatos cortos, especialmente el de La séptima galería. Todos tratan el mismo tema, el reemplazo.
El de Islas de agua dulce es sorprendentemente profundo a nivel emocional, lástima que no parezca lo bastante bien atado al giro del relato, que va por unos derroteros interesantes. Pero se siente deshilvanado en ese sentido.
Le daría más nota si no ocupara tanto espacio la noveleta que da título a la antología. En mi opinión, necesitaba un pulido. En cualquier caso, ir de la mano con Eximeno nunca resulta pesado.