La Comunidad Organizada es el modelo de sociedad propuesto por el Justicialismo argentino. En la conferencia que pronunciara el Presidente Perón, en la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía que tuvo lugar en Mendoza el 9 de Abril de 1949, caracterizó a la comunidad organizada como: "El nosotros en su ordenación suprema". Esta conferencia que sería publicada a partir de 1952 con el título de "Comunidad Organizada" constituye un esbozo filosófico destinado a un público erudito.
Perón señala la crisis de valores a la que se enfrenta el hombre y la necesidad de armarse de una “sólida verdad” para asumir los desafíos. En un extenso recorrido (de Platón a Heidegger, pasando por el pensamiento cristiano medieval e incluso el hinduismo) despliega los fundamentos históricos y filosóficos del Justicialismo.
La (re)lectura de sus escritos nos permite reconocer muchas de sus posiciones claves. Incluso muchas de las críticas que se han hecho al modelo justicialista, sostenidas en elaborados análisis, aparecen en sus propias palabras, desmentidas o reivindicadas.
En La Comunidad Organizada, Perón toma posición frente al marxismo, al capitalismo, al cristianismo y propone la necesidad de satisfacer las demandas materiales y espirituales del pueblo.
Del marxismo recupera la función social del capital y de la propiedad privada (plasmada luego en la constitución de 1949), pero se opone a su abolición. Entiende que la lucha de clases en las rebeliones pasadas era un fenómeno “necesario porque el mundo debía salir de una etapa egoísta” pero que en la actualidad está “en trance de superación”. Promoverá, por lo tanto, la alianza de clases, núcleo de su propuesta de una comunidad organizada.
Respecto del cristianismo, Perón sostiene que la doctrina de Cristo vino a complementar el modelo de estado griego, con una idea que expresa la trascendencia del individuo: Dios. En sus propias palabras, “lo que le faltó a Grecia para la definición perfecta de la comunidad y del Estado fue precisamente lo aportado por el Cristianismo: su hombre vertical, eterno, imagen de Dios.” Son interesantes estos planteos porque, si bien podemos definir a Perón como “cristiano” e incluso “católico”, su visión en estos textos no entra en contradicción con el posterior alejamiento de la Iglesia hacia el fin de su gobierno. Con Iglesia o sin ella, Perón sigue siendo cristiano y no tanto por una convicción religiosa, como por una convicción política. En La Comunidad Organizada pone énfasis en la transcendencia individual y la necesidad de fe en una entidad superior.
Perón fomenta una moral, en dos sentidos: como un conjunto de valores (“pueblos con sentido ético”) y como coraje, convicción para alcanzar los objetivos, necesidad de no desmoralizarse. En este sentido, recuerda a los mártires medievales y explica cómo, en tiempos de adversidad, “la fe se vio fortalecida por la desgracia”. En los tiempos de la resistencia peronista, estas reflexiones serán clave para los compañeros en desgracia. La Fe excluye (o excede) a la razón. Lejos de refutar esta afirmación, Perón establece en este y otros textos la necesidad de fe en los pueblos.
De acuerdo a su análisis, los hombres y mujeres de su tiempo transitan una crisis material, crisis del tener (“Hay demasiados deseos insatisfechos, porque la primera luz de la cultura moderna se ha esparcido sobre los derechos y no sobre las obligaciones”) y una crisis de valores, del absurdo progreso de la razón técnica. Citando al poeta indio Rabindranath Tagore, Perón observa que “el mundo moderno empuja incesantemente a sus víctimas, pero sin conducirlas a ninguna parte. Que la medida de la grandeza de la humanidad esté en sus recursos materiales es un insulto al hombre”.
Por múltiples vías, revisando la historia, el pensamiento clásico, los problemas del hombre moderno, su naturaleza y evolución, Perón elabora su idea de Tercera Posición, punto equidistante entre el comunismo y el capitalismo y los valores que estos modelos sostienen. Entre la igualdad colectiva y la libertad individual, el Justicialismo propone la felicidad del pueblo, un concepto más complejo de lo que parece y que aún espera ser debidamente estudiado.
Este libro es una transcripción del discurso que dio Perón en el Congreso Nacional de Filosofía. Por ello realiza un recorrido histórico por pensadores desde Aristóteles a Hobbes para explicar la postura justicialista que se diferencia del materialismo histórico marxista y también del liberalismo clásico.
Perón resuelve los problemas del Hombre partiendo de un diagnostico acertado en cuanto cosmovision de cuerpo y espíritu del individuo que puede realizarse solo en beneficio de la comunidad.
Excelente texto para comprender las bases filosóficas del movimiento justicialista, como así también para poder diferenciarlo de los fascismos con los que tanto se lo suele comparar.
De la ciencia y la tecnología, piensa que tienen una función primordial en la autodeterminación de los países, que se debe reducir la importación tecnológica a lo estrictamente imprescindible, que el problema científico-tecnológico está en el corazón de la conquista de la liberación, y en esta materia debe trabajarse para el presente y el futuro al mismo tiempo. Dice que ningún país puede aspirar hoy a una total autarquía, pero será vital que el desarrollo de nuevos conocimientos queden en manos nacionales, gobernables por el país, con un poder nacional de decisión para conducir lo científico-tecnológico de interés. Cree que el hombre de ciencia debe ser mejor remunerado y que es deber del Gobierno y el Empresariado ocupar a los científicos y técnicos. “La política científico-tecnológica no puede ser de tipo liberal”.
De la ecología dice que necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico, priorizando la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionando el consumo de recursos naturales y disminuyendo al mínimo posible la contaminación ambiental, transformar las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.
Hablando de la función de los grandes sectores de la vida nacional, comenta el rol de cada clase social. De los trabajadores dice que el trabajo es un derecho y un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume. Cree que deben organizarse para que su participación trascienda largamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo. Los derechos del trabajador en los que cree son los derechos a trabajar, a una retribución justa, a la capacitación, a condiciones dignas de trabajo, a la preservación de la salud, al bienestar, a la seguridad social, a la protección de su familia, al mejoramiento económico y a la defensa de los intereses profesionales y el derecho a participar en los ámbitos en los cuales el trabajador sea convocado por leyes especiales, con derecho de participación en las empresas en las cuales se desenvuelve. De los intelectuales, cree que el intelectual debe remitirse a interpretar el cambio y a vislumbrarlo con suficiente anticipación así como a poner en juego la inteligencia junto con la erudición, la ciencia social junto con la ciencia física, el mundo de las ideas junto con el de la materia y el del espíritu y la idea junto con la creación concreta. Quiere una sociedad en la que el hombre valga por sus conocimientos y sus condiciones morales y no por sus diplomas y vinculaciones sociales.
De los empresarios, cree que el primer objetivo de la empresa en una sociedad que quiere justicia social no es simplemente el beneficio propio sino el servicio al país, que tiene una base humanista, y el empresariado tiene que admitir límites mínimos y máximos a su beneficio. Cree en la participación de los empresarios en las decisiones, desde asesoramiento al gobierno hasta compartir ciertas actividades con él. De la iglesia, afirma que toda configuración sociopolítica, tanto nacional como mundial, supone una sólida fe superior que impregne de sentido trascendente los logros humanos. Cree que es importante superar una visión materialista en la que las incitaciones sensoriales dispersan la vida interior del hombre. L aruta a recorrer las la que definen las Escrituras: un camino de fe, de amor y de justicia.
“Es mi deseo que nadie bastardee la palabra Patria convirtiéndola en un rótulo vacío. Nuestros heroicos próceres no necesitaron desgastarla para comprender que alude a esa profunda morada que, recíprocamente, habita en el corazón de cada uno de los hombres”.
Desde luego, el estado del que habla Perón es corporativista y no cambia el sistema, rechaza la lucha de clases y busca su cooperación, se distingue del capitalismo liberal en que no es liberal, pero no en que no es capitalista, pues está a disposición de una burguesía nacional fuerte que pretende construir y da derechos a los trabajadores pero no los libera de su explotación, no se debe tergiversar el peronismo como una forma de socialismo marxista. Porque liberarlos de su explotación significa terminar con las condiciones que sostiene esa explotación, no pretender que todo el mundo tome una conciencia cristiana y sea justa. Sin embargo, sí diría que defiende intereses de los trabajadores al querer un país soberano con industria, ciencia y tecnología fuertes, ya que de ahí se obtendrán buenas condiciones de trabajo y mejoras en la producción. Sin embargo, como comenté, fue más efectivo el socialismo soviético en la construcción de una soberanía industrial que no estuviera atada a una burguesía extranjera, y de hecho tampoco a los beneficios de una burguesía nacional, sino plenamente a los trabajadores y al pueblo, algo que Perón dice defender, pero no deja de lado el beneficio del empresario, lo encubre como una “justa retribución”.
Es interesante cuánto se parece el modelo peronista a la China actual, lo que hace pensar que es un modelo que puede resultar útil en el mundo moderno, porque se parece al del país que está ganando el siglo XXI. También es importante ver que es bastante conservador, defendiendo el cristianismo, la familia y valores que frente al nihilismo de hoy son más necesarios aún, Perón supo ver el mundo que se venía. Es curioso porque hoy muchos “peronistas” son muy progresistas, y me cuesta pensar que defiendan lo que escribe Perón al respecto, por ejemplo, del matrimonio, pues nunca he leído una defensa tan comprometida, conectándolo con la misma historia y sociedad de una nación.
También es interesante ver que tiene un punto de unión con los anarquistas al afirmar que “Para la conformación económica de nuestra sociedad, resulta indispensable obtener la coincidencia generalizada de todos los sectores”, que “depende de que todos los argentinos participen en una profunda revolución ética, que en verdad implica una auténtica toma de conciencia cristiana”, “Nuestra concepción económica no es aséptica, no puede aplicarse como un conjunto de medidas técnicas si no está integrada en una visión del hombre y el mundo de carácter radicalmente nacional”. Coincide con los anarquistas porque propone que sea el hombre, cambiando su conciencia, el que altere las condiciones materiales, y no al revés, que sean sus condiciones las que lo cambien a él, la cual es la postura materalista, por eso juzgo irrealizable este proyecto como un cambio permanente.
Al final tal vez sea por hablar tanto de hacer las cosas desde la ley y las instituciones que el proyecto político de Perón no vivió más allá, pues podemos verlo en comparación con China, que sí usó la revolución violenta para instalar su sistema y que tal vez por eso vive y no se ve amenazado por poderes extranjeros como lo estuvo el proyecto de la Argentina.
Excelente obra de filosofía política trascendental de vanguardia, actualidad y futuro. Imprescindible para comprender la política argentina. Brillante.
Hay reflexiones con sesgos de época, como la idea de una edad media obsoleta, y observaciones muy 'occidentales' sobre los pueblos orientales y arabes.
Con motivo de la apertura del primer congreso nacional de filosofía en Argentina, Perón hace una disertación en donde trata de exponer (o más bien, clarificar) sus principios ético-políticos y, por extensión, los principios del movimiento que con él nacía.
En ella, subyace permanentemente la idea de un equilibrio: la justa magnitud entre el yo y el nosotros; entre la libertad individual y la colectividad; entre, en fin, espíritu y materia. Perón insiste en esta búsqueda porque entiende que mientras el exceso de espiritualidad deviene en fantasía, el exceso de materia implica la insectificación del ser humano ante la tiranía del individuo o del Estado.
Perón intenta explicar su postura ante su tiempo y para ello se vale de un recorrido histórico desde la antigua Grecia Macedónica hasta su presente. Presente que, advierte, resulta tensionado por los dos hijos de la Modernidad: El liberalismo, que, como Zeus contra Chronos, busca ocupar el trono de su padre; y el socialismo (marxista) que, como Edipo Rey con Layo, pretende matarlo. Esto es así porque sospecha que ambas doctrinas contienen el germen del virus inoculado por su padre: la aniquilación de la metafísica. Esto es, la pérdida de sentido de trascendencia del ser humano, de los valores máximos del ser humano, de los fines últimos de las personas. Teme que la aventura sea reemplazada por la empresa, que la luz fría de la racionalidad apague los misterios arcanos que forjaban nuestro mythos civilizatorio.
Para hacerlo, su doctrina busca respaldarse en una multiplicidad de autores clásicos y medievales: Platón y su Teoría de las Formas, Aristóteles y su Ética a Nicómaco, Eurípides y sus tragedias, Santo Tomás y su Summa Theologiae, etc.
Así las cosas, un vicio y una virtud pueden atribuírseles al autor:
Podría cuestionársele que no siempre la relación entre el gran coro de grandes autores citados resulta congrunte y que, en consecuencia, se tensiona la relación ideológica de quienes en vida polemizaron a muerte. Es esta incongruencia la que quizás sienta las bases de las diferencias irreconciliables entre sus comentaristas póstumos. Pero acaso una virtud más grande se le puede atribuir: Parafraseando al escritor Nicolás Gómez Dávila, Perón es "un pagano que cree en Cristo": Pagano porque entiende que es mérito de la civilización grecolatina, de la cual se asume heredero, la forja de los cuatro valores cardinales (Templanza, Prudencia, Fortaleza y Justicia) que inspirarán al futuro. Valores que, sin embargo, se hallarán en su tiempo circunscriptos a las murallas de la polis y solo ciertos ciudadanos serán portadores de ellos, quedando bárbaros y esclavos fuera de su elevada luz. Cristiano porque entiende que allí proviene la primera gran revolución humana, ya que el cristianismo universalizará los valores griegos (católico que, proveniendo del griego "katholikós", significa "universal") y los democratizará, no distinguiendo ya entre libres y esclavos.
Esa gran fusión inspira un intento de "calibrar las magnitudes", hallar los equilibrios que se traducen en virtudes (recordando a Aristóteles, una virtud es aquello que se halla entre dos vicios).
Resta preguntarse hasta qué punto es conciliable lo que parece irreconciliable, con qué pegar dos sustancias de naturaleza inmiscible, dos polos magnéticos en principio opuestos. Una discusión que a día de hoy no deja de ser urgente.
Por último, como toda gran figura política, su nombre y su palabra han sido prostituidos a través del tiempo; sus herederos incendiado sus obras y profanado el sentido de su mensaje. Perón reconoce, 50 años antes, lo mismo que Ernesto Sábato en su libro "La Resistencia" vislumbrará después: La civilización que hemos construido está en abierta decadencia, nuestro orden dimana putrefacción, el nihilismo ensombrece el genio humano y lo cosmético se enfrenta a lo ético. Parece ser que sólo un humanismo portador de una elevadísima moral, más tributaria de deberes que acreedora de derechos, podrá forjar los tiempos que la urgencia requiere. Quizás no sea demasiado tarde.
base de fundamentacion teorica del peronismo, hace un reconto de la historia politica de los movimientos y las corrientes sociales politicas de la humanidad desde la revolucion francesa y las ideas ilustradas hacia adelante, dando un marco teorico para comprender el contexto coyuntural del mundo donde nace el peronismo.
mi sensacion es que es demasiado evidente que no es peron quien narra, que esta demasiado intervenido por mano de filosofos que hacen demasiado pesada la parte de repaso historico. entendiendo la motivacion con la cual lo hacen, incluso asi se hace demasiado notora la intervension
Lectura obligatoria para comprender las bases de la ideología y la doctrina peronista. Relectura obligatoria para el trasvasamiento generacional de las tres banderas justicialistas y la organización de la comunidad para lograr una patria grande.
Lo retomo para reflexionar y debatir junto a otros compañeros en el taller de formación y en el proceso de actualización política. Un placer leerlo al General, siempre tan sentido en lo contemporáneo.
Fundamental para entender las bases históricas y espirituales en las que se basa el peronismo, para ser el movimiento político más grande de Latinoamérica
Fundamental obra para entender las bases históricas y espirituales en las que se basa el peronismo. para ser el movimiento político más grande de Latinoamérica
Perón no sólo pensaba en el bienestar del pueblo si no también buscaba su realización personal. Ahora nos tenemos que fumar a un bobo que se coje a la hermana y bue
"Incumbe a la política ganar derechos, ganar justicia y elevar los niveles de la existencia, pero es menester de otras fuerzas. Es preciso que los valores morales creen un clima de virtud humana apto para compensar en todo momento, junto a lo conquistado, lo debido...Esa virtud no ciega los caminos de la lucha, no obstaculiza el avance del progreso, no condena las sagradas rebeldías, pero opone un muro infranqueable al desorden."
Juan Domingo Perón nos pone en mano la filosofía social-politica del Justicialismo. No hace falta ser un gran filósofo para entenderlo, ni siquiera Perón lo narra como tal, pero es claro y conciso. Buen libro para aquellos que quieran entender el peronismo y el modelo de la Comunidad Organizada. 8 de 10.
Es una explicación de cohorte filosofíca con de el general explica los principios del peronismo y tira alguna posta. Si sos compañere es indispensable lectura.