¿Cuántas letras? ¿Qué les dijo? ¿Qué les hizo? Al principio las ignoraba. Creía que ellas querían lo que él más temía ¡Que desgracia! Ellas deseaban lo contrario. Él las miraba perdidamente y de repente sus ojos se apartaban... Ellas irremediablemente se acercaban, sonreían, él se detenía. Le aterraba que esculcaran sus secretos. Se dedicó a timarlas. Empezó a ilusionarlas y ellas a ponerlo en un pedestal que lo endiosaba. Allí arrancaron los malentendidos: Presencia y ausencia y esto y aquello y ni lo uno, ni lo otro. Sí y no al mismo tiempo o tal vez un poco de sí y no susurrado paulatinamente ronco.