Durante las vacaciones de verano, Sam y Alex disfrutan de su tiempo libre haciendo senderismo en los Estados Unidos. Agotados tras varias jornadas de caminata, deciden pasar uno de sus últimos días en un pueblo remoto, donde podrán recobrar fuerzas antes de volver a casa. Sin embargo, algo parece no ir bien en la pequeña y apacible localidad. ¿Dónde está todo el mundo? ¿Por qué la bruma que envuelve las edificaciones parece tan inquietante, tan maligna? Ante la atónita mirada de los excursionistas, la villa pronto se convertirá en una escalofriante prisión en la que extraños fenómenos y sucesos aterradores se dan la mano para crear un ambiente de pesadilla.
Una extraordinaria historia corta de suspenso, que a pesar de ser breve, se toma el tiempo para desarrollar a sus personajes y recrear todo el ambiente. Cuenta la historia de dos viajeros que llegan a un pequeño pueblo después de perderse en el bosque. Sin embargo, el pueblo parece un pueblo fantasma, ya que sus habitantes son bastante esquivos con los forasteros, A medida que pasan las horas, los dos amigos comienzan a experimentar fenómenos extraños. Oyen ruidos extraños, ven sombras y se sienten observados. Pronto, se dan cuenta de que están atrapados en una pesadilla.
Muchas veces con ser una novela corta, las historias se quedan a medio gas, con algo que contar. En este caso, no ha sido así.
La historia empieza con mucho tirón y sigue así a lo largo de todo el libro. Desde el principio, sabemos quien va a ser el protagonista, Sam, pues el autor se centra en él en todo momento. Hay pequeños giros a lo largo de toda la trama que nos mantienen en vilo de forma constante preguntándonos si Sam sobrevivirá o no a la locura de este extraño pueblo, donde la niebla oculta su verdadero ser.
Como decía antes, para ser una novela corta ha dado mucho de sí pues me he encontrado con diferentes trampas y villanos en la historia y la aparición de una ayuda extra (demasiado recurrente, para mi gusto) en cada paso del camino.
El giro final que enlaza con una parte del principio me ha parecido ciertamente original y no resulta nada previsible puesto que el autor ya ha usado ese mismo recurso un par de veces a lo largo de la novela. Es una historia corta que se lee enseguida y que te hace pasar un buen rato. Trepidante y que te hace contener la respiración.